Con la incorporación de Patricia Bullrich y el bloqueo temporal a la polémica designación de Lorena Villaverde, el Gobierno de Milei aspira a torcer el rumbo en el Senado. La reforma laboral y la Ley de Glaciares encabezan la agenda legislativa que buscará imponer la nueva mayoría.
El panorama político en el Senado de la Nación experimenta un giro sustancial a partir de hoy, con la juramentación de sus nuevos integrantes. Este recambio marca un punto de inflexión tras un período de doce meses en el que la oposición logró establecer la agenda y generó continuos contratiempos para el gobierno de Javier Milei. La ceremonia de asunción, sin embargo, se desarrolló bajo la sombra de una controversia que amenazaba con opacar el acto: la cuestionada designación de Lorena Villaverde, impugnada por el peronismo debido a sus presuntos vínculos con el narcotráfico.
En un movimiento estratégico de última hora, el oficialismo optó por postponer la validación del pliego de Villaverde, desactivando así un foco de conflicto que prometía ensombrecer la jornada. La decisión, consensuada en la reunión de labor parlamentaria, permitió despejar la ceremonia de un debate potencialmente escandaloso. Fuentes oficialistas explicaron que se aguardará la nueva conformación de la Comisión de Asuntos Constitucionales para retomar el tratamiento del caso, confiando en que el cambio en la composición de la Cámara facilitará su trámite.
El Gobierno arriba a este recambio legislativo habiendo sorteado un escollo significativo. La sesión prevista para el día anterior no logró constituirse por falta de quórum, lo que le permitió al Ejecutivo conservar intactas sus facultades sobre los decretos presidenciales, un instrumento clave durante sus dos primeros años de gestión. Con esta alerta desactivada, la administración Milei concentra sus esfuerzos en recuperar la iniciativa en un recinto que hasta ahora había sido territorio hostil.
La llegada de Patricia Bullrich al Senado se erige como un elemento central en esta nueva etapa. Su misión será quebrar la inercia que mantuvo al oficialismo en una postura defensiva durante el año pasado. La flamante legisladora no llega sola; en las últimas semanas sumó al bloque libertario a la cordobesa Carmen Álvarez Rivero, una experimentada aliada del PRO cuyo rol será suplir la falta de experiencia de los senadores oficialistas. Otro triunfo político de Bullrich fue la reincorporación del senador Paoltroni, previamente expulsado de las filas oficialistas.
El intento de Bullrich de impugnar a otros senadores opositores, como Soria y Capitanich, para forzar una discusión más amplia, no prosperó. Mientras tanto, Villaverde salió a la palestra pública para defender su posición, argumentando en sus redes sociales que su diploma es válido y que el Congreso no debe erigirse en un «tribunal moral» para bloquear a una representante legítimamente electa, ignorando aún en ese momento que su destino quedaría en suspenso.
En la antesala de la sesión, Bullrich reunió a su bancada y posteriormente mantuvo un encuentro con Victoria Villarruel. Desde la órbita oficialista se confiaba en que una eventual división del radicalismo y ciertas ausencias les permitirían reunir los votos necesarios para aprobar el ingreso de Villaverde en una futura instancia.
Por el lado de la oposición, los desembarcos de figuras como Jorge Capitanich y el gobernador Gerardo Zamora serán cruciales para Unión por la Patria. Existe un esfuerzo interno, impulsado por José Mayans y alineado con las instrucciones de Cristina Fernández de Kirchner, por reunificar al peronismo en la Cámara Alta y evitar su fragmentación, una iniciativa que no ha sido recibida con igual entusiasmo por todos los sectores.
Respecto a la agenda legislativa, la propia Bullrich avanzó que las iniciativas centrales que ingresarán por el Senado serán la reforma laboral y las modificaciones a la Ley de Glaciares. Sobre el primero, la ministra saliente fue cautelosa, asegurando que no se darán detalles hasta que el proyecto esté completamente terminado, en un intento por evitar filtraciones que puedan entorpecer el debate. La presentación del texto final está prevista para el 9 de diciembre, dando inicio a lo que el oficialismo define como una nueva etapa de «orden, responsabilidad y trabajo» en el Congreso.
