El presidente Trump aseguró que las acciones para interceptar a presuntos narcotraficantes «empezarán muy pronto», mientras el gobierno de Maduro declara máxima alerta y se prepara para la defensa, advirtiendo sobre una agresión extranjera.
En un giro significativo de la política exterior, el mandatario estadounidense, Donald Trump, declaró este jueves que las operaciones de las fuerzas armadas de su país para interceptar a supuestos traficantes de drogas venezolanos se extenderán «muy pronto» al ámbito terrestre. Estas afirmaciones se producen en el contexto de un despliegue militar sin precedentes en aguas del Caribe, que ha avivado las especulaciones sobre una potencial intervención armada en la nación sudamericana.
Durante un intercambio con efectivos militares con motivo del Día de Acción de Gracias, el jefe de la Casa Blanca argumentó que, ante la dificultad de realizar entregas marítimas, los narcotraficantes buscarían otras vías. «Vamos a empezar a detenerlos también por tierra. Por tierra es más fácil, pero eso va a empezar muy pronto», sostuvo Trump, sin ofrecer detalles específicos sobre el alcance o la naturaleza de estas operaciones.
Esta escalada retórica coincide con una visible intensificación de la presencia aérea y naval norteamericana en las proximidades de las costas venezolanas. Desde la perspectiva de Caracas, estas movilizaciones constituyen una amenaza directa a su soberanía y un intento encubierto de propiciar un «cambio de régimen» en contra del gobierno que preside Nicolás Maduro.
Alerta máxima en Venezuela
Frente a lo que percibe como una inminente agresión, la respuesta del liderazgo venezolano no se ha hecho esperar. El presidente Maduro instó a la Aviación Militar Bolivariana a permanecer en un estado de vigilancia permanente, listos y dispuestos a defender la integridad territorial de la nación. «Hoy decimos en Venezuela: no hay amenaza ni agresión que atemorice a nuestro pueblo ni que nos tome por sorpresa», proclamó el mandatario en un mensaje dirigido a las fuerzas aéreas.
Maduro enfatizó la existencia de un consenso nacional que trasciende divisiones ideológicas y generacionales, afirmando que «más del 94% del país rechaza las amenazas de agresión militar y apoya la paz». Esta postura de unidad fue reforzada por el ministro de Defensa, Vladimir Padrino López, quien en un tono desafiante aseguró: «Estamos dispuestos a todo, estamos dispuestos al combate, estamos dispuestos a morir, pero morir nunca, viviremos y venceremos».
El trasfondo de esta crisis incluye operativos militares estadounidenses que, según reportes, han resultado en el ataque a más de veinte embarcaciones menores y la muerte de al menos 83 personas, acusadas de transportar drogas hacia Estados Unidos, aunque sin que se hayan presentado pruebas públicas que sustenten dichas acusaciones.
La creciente tensión ha generado alarma a nivel regional. Países como Colombia, México, Cuba, Brasil y Chile han manifestado su preocupación, advirtiendo que estas acciones contravienen el principio de América Latina como una zona de paz y podrían desestabilizar el equilibrio en la región. El escenario queda así planteado para una confrontación cuyas consecuencias podrían ser impredecibles.
