La institución ratificó a la actual directiva por un estrecho margen. El presidente reelecto, en diálogo, valoró el ejercicio democrático y adelantó los principales desafíos que enfrentará la asociación en un contexto económico adverso.
La Asociación de Bomberos Voluntarios de Río Grande vivió este fin de semana un intenso proceso electoral, caracterizado por una amplia participación y un resultado que se definió por escasos votos. La jornada culminó con la ratificación de la actual conducción, que seguirá al frente de la institución durante el próximo período.
En comunicación, el presidente reelecto, Sergio Lombardo, celebró el clima democrático que predominó durante la votación. “Siempre es hermoso poder tener elecciones; vivimos en un sistema que las permite. Existió cierta tensión, pero al final el propósito se cumplió”, manifestó. Lombardo recalcó que la nueva comisión mantendrá esencialmente la misma línea de gestión, aunque con ciertos cambios y la incorporación de nuevas figuras.
El escrutinio final reflejó una contienda reñida. Sobre un padrón aproximado de 120 afiliados en condiciones de votar, cerca de 80 ejercieron su derecho. La denominada Lista Gris y Roja —que representaba a la directiva saliente— alcanzó los 46 apoyos, mientras que la Lista Azul y Roja obtuvo 37. Esta mínima diferencia fue interpretada por el líder bomberil como una muestra del compromiso y el interés activo de los miembros. “Es preciso agradecer a todos, tanto a quienes nos apoyaron con su voto como a quienes no. Hoy disfrutamos de un sistema democrático y cada uno tiene la libertad de optar”, enfatizó Lombardo.
Al referirse a los próximos cuatro años de mandato, el dirigente no omitió señalar la compleja situación económica que afecta al país, la cual calificó sin rodeos como “muy desfavorable”. Explicó que el principal obstáculo para la entidad es de carácter estructural: los ingresos se recaudan en moneda local, mientras que los equipos, las herramientas y los materiales esenciales cotizan en dólares. “Cada vez percibimos menos recursos y, al mismo tiempo, los gastos se incrementan de manera constante”, resumió con preocupación.
Entre las prioridades para el futuro inmediato, resurgió un antiguo proyecto institucional: la construcción de una nueva sede central. “Es una aspiración que compartimos desde hace mucho tiempo con el cuerpo activo”, confesó el presidente, aunque admitió que su materialización estará sujeta a la disponibilidad financiera en un escenario nacional poco alentador.
En el plano económico, Lombardo puso de relieve un aspecto fundamental: la asociación no arrastra obligaciones pendientes. A pesar de reconocer atrasos en la recepción de partidas subsidiarias —sobre todo las de origen nacional—, valoró positivamente haber logrado, mediante una resolución judicial, revertir el descuento que aplicaba la cooperativa eléctrica. Asimismo, destacó el esfuerzo por sostener unas finanzas ordenadas. “En las circunstancias actuales, no deberle nada a nadie resulta de suma importancia”, concluyó el dirigente, subrayando la solvencia administrativa como un pilar para enfrentar los desafíos venideros.
