El Juzgado Civil Número 51 rechazó la medida cautelar presentada por el expresidente para anular la declaración de acefalía, consolidando el cambio dirigencial. Moretti anunció que agotará todas las instancias legales para revertir la decisión, pero el camino institucional del club ya está trazado hacia elecciones anticipadas en mayo de 2026.
En una decisión que busca poner punto final a semanas de intensa incertidumbre, la Justicia dio un espaldarazo definitivo al proceso de transición en San Lorenzo. El Juzgado Civil Número 51 rechazó la medida cautelar presentada por Marcelo Moretti con el objetivo de anular la reunión de Comisión Directiva que derivó en la declaración de acefalía y su posterior desplazamiento de la presidencia. La resolución, conocida en la víspera de Navidad, no solo desestima los argumentos del expresidente, sino que valida formalmente todo lo actuado luego de esa crisis: la Asamblea Extraordinaria que designó a Sergio «Chiche» Costantino como presidente provisional y la convocatoria a elecciones anticipadas para el 30 de mayo de 2026.
El fallo representa un contundente revés para Moretti, quien ya había anticipado que, de obtener un resultado desfavorable, agotaría todas las instancias judiciales disponibles. «Si fallan en mi contra, voy a ir a la Cámara Civil», había declarado horas antes de conocerse la resolución. Así sucedió: pese al rechazo, el exmandatario del Ciclón confirmó que apelará la decisión ante la Cámara Civil, buscando revertir un panorama que por el momento lo margina completamente de la conducción del club.
La decisión judicial y un escenario que se consolida
En los fundamentos de la sentencia, el juzgado fue claro al señalar la falta de sustento en la presentación de Moretti. El documento expresa que el «pretensor no ha expresado -menos aún acreditado de forma liminar- cuáles serían las razones que lo conducen a cuestionar los actos asociativos que menciona, ni por qué considera que dichos actos son cuestionables». Agregó, además, que en su escrito no existía «ningún argumento que permita analizar la configuración del peligro en la demora», requisito esencial para conceder una medida cautelar.
Esta decisión judicial deja firme el escenario político institucional que se gestó tras la renuncia masiva de la semana pasada. Aquel episodio, donde más de la mitad de los integrantes de la Comisión Directiva presentaron su dimisión, generó automáticamente el estado de acefalía y el apartamiento de Moretti de su cargo. Acto seguido, y tal como establece el estatuto del club, se convocó a una Asamblea Extraordinaria de Representantes.
Costantino asume el timón de un club en emergencia
En una votación reñida desarrollada el pasado lunes en el Nuevo Gasómetro, Sergio Costantino se impuso con 35 votos a su principal rival, el también ex presidente Matías Lammens, quien obtuvo 31 apoyos. Tras la proclamación, «Chiche» Costantino, quien se desempeña como Secretario de Hábitat e Integración Social en el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires y fue vocal opositor en la gestión de Moretti, asumió de inmediato las riendas de una institución que enfrenta urgencias en múltiples frentes.
En su primera conferencia de prensa, el nuevo presidente transitorio delineó las prioridades de su breve pero intensa gestión, que se extenderá solo hasta las elecciones de mayo. «San Lorenzo necesita paz», afirmó Costantino, marcando un tono conciliador. «Es tiempo de mirar hacia adelante, de hacer más grande a nuestro club y terminar con los egos». Entre las tareas inmediatas, enumeró la necesidad de «empezar a poner orden en las inhibiciones», trabajar sobre «las deudas con el plantel» y «descongelar las cuentas» del club. Su equipo, que incluye a Valeria Cartamoglietta como vicepresidenta, ya comenzó a distribuir los cargos en la Comisión Directiva y planea un encuentro con el cuerpo técnico y la plantilla profesional para llevar tranquilidad y planificar la pretemporada.
Moretti no se da por vencido y denuncia un «golpe de Estado»
Al otro lado del conflicto, Marcelo Moretti mantiene su postura de denuncia y combate. En diversas apariciones mediáticas, ha calificado los sucesos que lo desplazaron del poder como un «golpe de Estado» pergeñado por sus rivales. Cuestionó abiertamente la legitimidad de su sucesor, recordando que Costantino «salió tercero en las elecciones» de 2023 y asegurando que «la gente no lo quería ni ver».
Moretti también se defendió de las acusaciones de obstruccionismo. «Yo no estoy bloqueando nada. Hay un estatuto y, si no se respeta, se recurre a la IGJ o a los tribunales», explicó en una entrevista. Insistió en que la reunión de Comisión Directiva del 16 de diciembre, germen de la crisis, carecía de validez. «Yo la convoqué, pero no la inicié (…) El contenido fue producido solo por un grupo reducido de personas, con un documento tácticamente fraguado, absolutamente nulo», argumentó. Su fe en la Justicia permanece intacta, confiando en que los tribunales superiores le darán finalmente la razón, tal como –asegura– sucedió en una oportunidad anterior.
El proceso judicial por supuesta administración fraudulenta en su contra, que incluye una investigación por el cobro de una presunta coima de 25.000 dólares, añade otra capa de complejidad a su situación personal, aunque recientemente la causa habría pasado de «procesamiento» a «imputación» al cambiar de fuero.
Con el fallo del Juzgado 51, San Lorenzo cierra un año de profunda convulsión institucional y parece encaminarse, al menos temporalmente, hacia una etapa de gestión transitoria enfocada en la normalización administrativa y financiera. Sin embargo, la pulseada judicial continúa. La prometida apelación de Moretti ante la Cámara Civil garantiza que la última palabra sobre esta crisis aún no está dicha, manteniendo en vilo a una institución que anhela encontrar, cuanto antes, la estabilidad perdida.
