LA CONQUISTA SILENCIOSA: CÓMO LAS PLATAFORMAS MOLDEAN UNA NUEVA SUBJETIVIDAD INFANTIL

LA CONQUISTA SILENCIOSA: CÓMO LAS PLATAFORMAS MOLDEAN UNA NUEVA SUBJETIVIDAD INFANTIL

Expertos en salud mental alertan sobre la formación de una psiquis configurada por la lógica del estímulo-respuesta y la gratificación inmediata, donde el aprendizaje y la memoria ceden ante la performance y la imitación.

Desde su consultorio, la psicóloga Sonia Almada observa con perplejidad un fenómeno que desconcierta a muchos adultos. Sus jóvenes pacientes le muestran videos de TikTok donde niñas, niños y adolescentes, con voz artificial y movimientos mecánicos, repiten frases inconexas ante una cámara, decorando sus escenas con peluches y luces de neón. Esta tendencia, conocida como NPC streaming, emula a los personajes secundarios de los videojuegos, figuras sin historia propia programadas para repetir gestos limitados. Para Almada, este espectáculo no es un mero juego inocente, sino un síntoma revelador de una transformación profunda y alarmante en la configuración psíquica de las nuevas generaciones.

El giro digital: de la búsqueda al estímulo

La transformación se extiende más allá del entretenimiento. Durante una reciente conferencia tecnológica, un alto ejecutivo de Google reconoció un cambio decisivo en los hábitos de las audiencias jóvenes. Cerca del cuarenta por ciento de los usuarios entre 18 y 24 años ya no inician sus búsquedas cotidianas en motores como Google Search, sino que acuden directamente a plataformas como TikTok o Instagram. La instrucción “búscalo en TikTok” se ha normalizado, trascendiendo edades, pero impactando con mayor crudeza en cerebros en pleno desarrollo.

La búsqueda de información ha mutado. Ya no parte predominantemente de la palabra escrita, sino de imágenes, grabaciones en tiempo real o interacciones por voz. Las nuevas generaciones exploran el mundo de forma visual, inmersiva y performática. En respuesta, la industria ha desplazado el tradicional SEO hacia el GEO (Optimización para Motores Generativos) y el VEO (Optimización para Motores Visuales), donde priman la estética y la capacidad de respuesta instantánea. En este ecosistema, el conocimiento organizado y la profundidad se diluyen, reemplazados por el consumo de estímulos fragmentados.

Una psiquis entrenada para reaccionar, no para elaborar

Esta lógica, advierte Almada, tiene consecuencias directas en la arquitectura mental. El saber se vuelve efímero. La atención constantemente fragmentada, la búsqueda incesante de gratificación inmediata y la sobrecarga sensorial dificultan la concentración sostenida y la consolidación de aprendizajes en la memoria a largo plazo. “Son las plataformas las que nos borran la memoria”, afirma la especialista, señalando la paradoja de tener que “reaprender a recordar en un entorno diseñado para olvidar”.

El resultado es la formación de subjetividades entrenadas más para reaccionar que para elaborar, orientadas a responder estímulos antes que a producir sentido propio. Un psiquismo en desarrollo se habitúa a la inmediatez y la exposición constante; el tiempo de la experiencia se aplana, la memoria pierde cualidad y el deseo genuino puede quedar opacado por la demanda externa y los circuitos adictivos. Esta nueva forma de organización psíquica, orgánica al entorno digital, es identificada por la experta como un factor clave en la crisis global de salud mental, que comienza a manifestarse cada vez a edades más tempranas.

Hipersexualización y la ilusión del bienestar digital

Una dimensión particularmente inquietante de estas performances infantiles y adolescentes es su estética corporal. La voz aniñada, los gestos dulces y las modulaciones que emulan una sensualidad inadvertida reproducen registros ya instalados en el mercado digital. Almada denuncia un proceso de hipersexualización precoz y pedofilización del deseo, donde cuerpos cada vez más jóvenes son erotizados por la lógica de las plataformas, para luego quedar desprotegidos ante las consecuencias.

Como agravante de este panorama, la especialista señala la proliferación de aplicaciones de “bienestar” que prometen resolver traumas o duelos complejos mediante ejercicios breves de respiración o la escritura de frases positivas. Estas soluciones simplistas, lejos de ayudar, resultan revictimizantes y trivializan el profundo trabajo que requiere la elaboración psicológica.

Resistencias y una tarea titánica

Frente a este escenario de captura de la atención y el tiempo, comienzan a emerger movimientos de resistencia. Jóvenes que abandonan completamente las redes sociales, familias que retrasan el acceso a estos entornos hasta después de la adolescencia, y el retorno a dispositivos básicos son intentos por recuperar silencio, continuidad y presencia.

Almada, quien fundó la asociación civil Aralma para la erradicación de violencias hacia infancias y juventudes, no pide un retorno al pasado, sino una convivencia crítica. “Tenemos entre manos una tarea titánica”, concluye, “lograr convivir con las pantallas sin permitir que tomen el mundo, y mucho menos que conquisten a nuestros niños y niñas”. La batalla, sugiere, ya no es por la información, sino por la configuración misma de la subjetividad y la capacidad humana de pensar, desear y recordar.

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