Con figuras mundiales, duelos en la arena y una ausencia forzada que conmueve, la delegación nacional afronta desde este sábado la edición más extensa del mítico rally, un desafío de más de 8000 kilómetros por los desiertos de Medio Oriente.
El legendario Rally Dakar encenderá sus motores este sábado en Arabia Saudita, iniciando una travesía que se extenderá por más de ocho mil kilómetros de caminos hostiles hasta la meta prevista en Yanbu, el próximo 17 de enero. En esta edición 2026, la delegación argentina estará compuesta por veinte representantes distribuidos en las diversas categorías de la prueba más exigente del planeta.
Las cifras de la competencia son elocuentes y reflejan su magnitud: un total de 812 tripulantes se distribuirán en 433 vehículos inscritos. El panorama incluye, además de las categorías principales, dos modalidades especiales. Por un lado, noventa y nueve vehículos históricos participarán en la prueba de regularidad Dakar Classic. Por otro, ocho unidades con tecnologías alternativas demostrativas competirán en la innovadora sección Dakar Future. En la clasificación general, el desierto será surcado por 118 motocicletas, 81 automóviles, 46 camiones y 81 UTVs.
Entre los pilotos nacionales, sobresalen los campeones mundiales Nicolás Cavigliasso y Valentina Pertegarini, quienes buscarán imponer su ritmo en la competitiva clase Challenger. En la categoría de autos, el experimentado Kevin Benavídez formará una nueva dupla con el navegante Lisandro Sisterna. Su hermano, Luciano Benavídez, mantendrá su desafío sobre dos ruedas al comando de una Red Bull KTM, compartiendo terreno con otro destacado argentino, Leonardo Cola.
La expedición argentina, sin embargo, transita con la sombra de una noticia preocupante. El gran ausente en esta edición será el mendocino Juan Cruz Yacopini, quien sufrió un grave accidente extemporáneo. El piloto, inscrito para competir en la categoría superior con una Toyota Hilux, se encuentra internado en terapia intensiva con un severo traumatismo cervical tras precipitarse al agua desde una lancha en una zona de poca profundidad en el dique El Carrizal. Su navegante, Bruno Jacomy, aguarda una definición sobre la continuidad en la prueba, con la posibilidad de que el chileno Lucas del Río tome el volante para reemplazar al accidentado deportista.
Así, con una mezcla de ambición deportiva y sentimiento de camaradería ante la adversidad, los representantes argentinos se alistan para enfrentar la inmensidad del desierto, donde cada duna escribirá un nuevo capítulo de esta épica hazaña del motor.
