Tras un año de ostracismo en Boca, el lateral derecho suizo evalúa su llegada a Avellaneda en busca de minutos cruciales de cara al Mundial 2026, mientras el Xeneize reconfigura su sector con Weigandt.
El futuro futbolístico de Lucas Blondel parece alejarse lentamente de La Boca y dirigir su brújula hacia Avellaneda. En un giro significativo de su carrera, el lateral derecho se ha convertido en una opción concreta para Independiente, luego de que una potencial cesión a Argentinos Juniors perdiera fuerza. Este movimiento se perfila como una respuesta a la urgente necesidad del jugador de encontrar regularidad en la cancha, un factor vital para sus aspiraciones de integrar la selección de Suiza en la próxima cita mundialista de 2026.
Su situación en el club azul y oro se volvió prácticamente insostenible. Desde la llegada de Miguel Ángel Russo al banquillo, su participación se redujo a esporádicas inclusiones entre los suplentes, sin lograr sumar minutos oficiales. Su último partido con la camiseta xeneize data de mayo del año pasado, en la misma Bombonera donde Independiente lo eliminó de un torneo. Consciente de su marginación, el defensor incluso solicitó activamente jugar con el equipo de Reserva para no perder el ritmo competitivo, una medida que refleja su determinación por mantenerse en actividad.
El panorama en Boca para Blondel se mostraba complejo. Con la partida de Luis Advíncula, una ventana de oportunidad pareció entreabrirse, pero la competencia interna con Juan Barinaga y la prometedora juventud de Dylan Gorosito, sumado ahora al regreso de Marcelo Weigandt, dibujaban un escenario de intensa disputa por un lugar. Frente a esta realidad, la posibilidad de vestir la roja de Independiente emerge como un camino más despejado hacia la titulariedad. El Rojo, tras la inminente salida de Federico Vera, cuenta únicamente con Leonardo Godoy como lateral derecho natural, presentando una necesidad evidente que Blondel podría suplir.
Para el futbolista, de 27 años, la decisión trasciende un simple cambio de club. Se trata de una jugada estratégica pensando en el largo plazo. Su nacionalización suiza tuvo un objetivo claro: el Mundial. Sin embargo, para asegurar su lugar en el combinado helvético, necesita demostrar un rendimiento constante en un alto nivel. Una temporada con protagonismo en Independiente podría ser el trampolín definitivo para su sueño mundialista, especialmente en un año donde Suiza afrontará sus últimos preparativos antes del torneo en Canadá.
Mientras tanto, Boca Juniors, enfocado en su pretemporada y en los amistosos previos al inicio del Torneo Apertura, parece haber cerrado el capítulo Blondel con la incorporación de Weigandt. El club sigue su rumbo, al igual que el lateral, quien ahora busca tallar un nuevo porvenir en el otro gran club de Avellaneda, en una búsqueda personal por minutos, confianza y un billete hacia el certamen más importante del planeta. El cruce entre ambos equipos en abril próximo podría, entonces, tener un sabor especial, con un Blondel posiblemente defendiendo los colores de su nuevo equipo frente a su pasado.
