Valeria Schwab, de 38 años, había salido a caminar para despejar su mente en Comodoro Rivadavia. Su silencio nocturno desató una búsqueda angustiante que terminó en tragedia al pie de los acantilados. La familia cuestiona el proceder policial y descarta un robo, mientras la justicia investiga los signos de violencia hallados en su cuerpo.
Una profunda conmoción y un pedido de justicia urgente recorre la ciudad de Comodoro Rivadavia tras el hallazgo sin vida de Valeria Schwab, una mujer de 38 años cuyo paradero se desconocía desde la noche del martes. El descubrimiento de su cuerpo en una zona de barrancos costeros, con evidentes signos de agresión física, ha encendido las alarmas sobre un posible femicidio y ha puesto bajo la lupa el operativo de búsqueda desplegado por las autoridades.
La jornada de Valeria comenzó como un momento de tranquilidad. Según el testimonio de su hermana Jessica, la mujer, vecina del barrio Kilómetro 3 y dedicada a la venta de perfumería por redes sociales, salió a caminar por la costanera cerca de las once de la noche. Su recorrido habitual la llevó hasta las torres y de regreso por el paseo del excementerio viejo, un trayecto frecuentado por deportistas. Mantenía contacto por mensajes tanto con su novio como con su hermana, comunicándoles su ubicación, hasta que, de manera súbita, la comunicación se interrumpió.
La ausencia de noticias despertó una inquietud inmediata en su círculo íntimo. Familiares y amigos, tras radicar la denuncia, iniciaron una búsqueda desesperada por sus propios medios durante la madrugada del miércoles. Fue este grupo, y no las fuerzas oficiales, quien localizó el cuerpo sin vida de Valeria en un barranco próximo a la zona conocida como Eureka, un sitio utilizado para la práctica de actividad física. Jessica criticó con dureza el procedimiento policial, afirmando que los agentes se limitaban a iluminar desde la parte superior de los acantilados con linternas, mientras ellos rastreaban en la oscuridad. “Si no fuera por nosotros, no la encontraban”, aseguró con dolor.
Un detalle macabro descartó de plano la hipótesis de un robo común: Valeria fue hallada aún con su teléfono celular y sus auriculares. “Eso refuerza que no fue un hecho de inseguridad común. Todo indica que la interceptaron”, sostuvo su hermana, remarcando el carácter deliberado de la agresión. “Le podía pasar a cualquier mujer que fuera caminando y le pasó a mi hermana”, lamentó, visibilizando el terror que enfrentan las mujeres al ejercer un derecho tan básico como transitar libremente.
Tras el terrible descubrimiento, se dio intervención al Ministerio Público Fiscal. Personal de la Policía de Chubut, Bomberos Voluntarios y el área de criminalística acordonaron el lugar para realizar los primeros peritajes y recabar evidencias que permitan esclarecer los hechos. Mientras la investigación judicial avanza para identificar y capturar al o los responsables, la comunidad se organiza. Una convocatoria a movilizarse en la Plaza Kompuchewe bajo la consigna de “Justicia para Valeria” refleja la indignación colectiva y el rechazo a una nueva pérdida que ensombrece la ciudad.
