Tras días de combate ininterrumpido y gracias a un cambio meteorológico crucial, más de dos centenares de efectivos lograron controlar las llamas que consumieron miles de hectáreas de bosque nativo, en uno de los siniestros más graves de las últimas décadas.
Un operativo de dimensiones extraordinarias, que movilizó a más de doscientos brigadistas, bomberos voluntarios y especialistas, consiguió finalmente la contención del voraz incendio forestal que asoló extensas áreas de bosque nativo en las localidades de Puerto Patriada, Epuyén y El Hoyo, en la provincia de Chubut. La crucial intervención de las precipitaciones del miércoles, sumada al denodado esfuerzo humano desplegado en el terreno, marcó un punto de inflexión en la lucha contra un fuego que había arrasado ya sobre catorce mil hectáreas. Las autoridades investigan activamente el origen intencional o negligente del siniestro.
Las labores de extinción, desarrolladas en el marco de uno de los incendios de mayor magnitud registrados en la región cordillerana en veinte años, encontraron un aliado decisivo en la naturaleza. La llegada de lluvias sostenidas y un descenso pronunciado de las temperaturas atenuaron significativamente la potencia de las llamas, creando una ventana de oportunidad que los equipos en tierra supieron aprovechar para consolidar líneas de defensa y avanzar en el control del perímetro comprometido. “Hoy podemos confirmar que uno de los peores incendios de bosque nativo de los últimos veinte años ya está contenido”, declaró con alivio el gobernador de Chubut, Ignacio “Nacho” Torres, quien puso en valor la solidaridad de la comunidad y el apoyo recibido desde jurisdicciones vecinas.
La compleja logística del operativo, coordinado desde el Comando establecido en Villa Futalaufquen, integró esfuerzos de la Dirección de Lucha contra Incendios Forestales y Emergencias (DLIFE), la Administración de Parques Nacionales y la Agencia Federal de Emergencias. En un despliegue sin precedentes, se emplearon ocho aeronaves, entre las que destacó un Boeing 737 hidrante, una de las mayores de su tipo en la región. Estas operaciones aéreas, dirigidas desde tierra, se combinaron con el trabajo de cuadrillas helitransportadas a los puntos más inaccesibles, el uso de maquinaria vial pesada y el patrullaje constante mediante embarcaciones.
El mandatario provincial, tras recorrer la zona junto a su gabinete y dialogar con los equipos de primera línea, fue enfático al redistribuir el mérito: “La lluvia trajo alivio, pero el verdadero reconocimiento es para nuestros brigadistas, bomberos y voluntarios que estuvieron en el frente desde el día uno”. Aunque confirmó la contención en Puerto Patriada, señaló que las tareas de consolidación y liquidación continúan de manera intensiva en los sectores de Epuyén, El Hoyo y Los Alerces, donde se mantiene un estrecho monitoreo para evitar reactivaciones.
El incendio se desarrolló en un escenario climático extremadamente hostil, agravado por lo que la Secretaría de Bosques calificó como la sequía más severa desde 1965. Esta condición, unida a los fuertes vientos predominantes en los primeros días, explica el comportamiento errático y la rápida propagación inicial del fuego. Como medida de precaución, la Ruta 71 mantiene restricciones al tránsito en varios tramos, priorizando la seguridad de la población y la operatividad de los equipos de emergencia.
Mientras los focos principales se dan por controlados, una densa columna de humo aún persiste sobre la zona, recordatorio del severo daño ecológico infligido. La atención se centra ahora en las labores de enfriamiento y vigilancia permanente, con la esperanza de que las condiciones meteorológicas favorables se sostengan y permitan declarar en breve la extinción total de un siniestro que ha dejado una profunda huella en el paisaje y en la comunidad de la Comarca Andina.
