En medio de una escalada de tensiones dentro del espacio oficialista, la jefa de la bancada libertaria en el Senado habría delineado una nómina reservada de postulantes rechazables. La senadora anticipó su negativa a respaldar a un defensor oficial que anteriormente formuló cargos contra el agente policial Luis Chocobar, mientras que Karina Milei prepara a sus filas para una confrontación creciente.
En el seno del Gobierno nacional, cualquier disparador parece resultar suficiente para encender una nueva contienda interna. El último episodio de esta confrontación recurrente entre las figuras más prominentes del oficialismo tiene como escenario los procesos de designación en el Poder Judicial. La chispa que encendió la mecha fue la actitud asumida por Patricia Bullrich, quien lidera la representación de La Libertad Avanza en la Cámara de Senadores. Su rol en ese espacio resulta clave, ya que sobre ella recae la responsabilidad de tejer los acuerdos y asegurar los sufragios necesarios para consagrar a futuros jueces, fiscales y defensores.
El conflicto estalló cuando la exministra decidió respaldar públicamente a una aspirante a jueza que había recibido el rechazo explícito del presidente Javier Milei. Aquel gesto de autonomía no tardó en ser interpretado como un desafío directo a la línea trazada por la Casa Rosada. Con el transcurso de las horas, la senadora llevó su embestida un paso más allá y puso a disposición su renuncia al frente del bloque parlamentario, un movimiento que sacudió los cimientos de la alianza gobernante.
Frente a este panorama, Karina Milei, hermana del mandatario y operadora política de máxima confianza, no permaneció inactiva. Comenzó a alistar a sus propias tropas para lo que se anticipa como una pulseada de alto voltaje con Bullrich, quien ya no disimula sus aspiraciones electorales de cara al año siguiente. El pulso por el control de los nombramientos judiciales se ha convertido, así, en una avanzada de una batalla mayor por la conducción del espacio.
En medio de este clima enrarecido, fuentes cercanas a la administración nacional anticiparon que durante esta semana se enviarán al Senado otros cuarenta y cinco nuevos pliegos con postulaciones para distintos estrados judiciales. Paralelamente, desde las oficinas presidenciales se dejó trascender que Bullrich ya habría confeccionado su propio listado de impedimentos, una suerte de catálogo reservado de aspirantes considerados inconvenientes. Entre los nombres que integrarían esa nómina secreta se encuentra el de un defensor público que, en su momento, ejerció la acusación contra el efectivo policial Luis Chocobar, hecho que lo habría convertido en blanco de la objeción senatorial.
Hasta el momento, el Gobierno nacional ha remitido a la Cámara Alta un total de ciento cuarenta y nueve pliegos en las últimas semanas. Algunos de ellos ya recibieron dictamen en comisiones parlamentarias, aunque ninguno ha alcanzado aún el recinto para su debate y posterior aprobación. La demora en el tratamiento refleja la complejidad del entramado político que rodea cada designación, así como la profundidad de las fracturas internas que hoy atraviesan al oficialismo en la antesala de una definición clave para el equilibrio de poderes.
