Milei Busca Oxígeno Popular en el Bastión Folclórico que Solía Cuestionar

Milei Busca Oxígeno Popular en el Bastión Folclórico que Solía Cuestionar

El Presidente desembarca en Jesús María en la noche más convocante del festival, en un intento por conectar con la multitud. Mientras su operativo avanza entre hermetismo y expectativa, el público mezcla apoyo, ironía y cierto escepticismo ante su cambio de postura sobre los eventos subsidiados.

El Presidente Javier Milei se apresta a sumergirse en un masivo escenario de tradición popular que en el pasado solió fustigar. La noche estelar de la sexagésima edición del Festival Nacional de la Doma y el Folklore de Jesús María servirá como marco para un intento de captar adhesión multitudinaria, el más ambicioso desde su llegada a la Casa Rosada. Las tribunas, repletas, y un extenso dispositivo de custodia anticipan la llegada del primer mandatario, quien arribará al aeropuerto de Córdoba para luego trasladarse en helicóptero y pisar el predio poco después de la medianoche.

Pese al secretismo que rodea los pormenores de la visita, versiones difundidas entre allegados señalan que Milei atravesaría a pie el campo de doma, colmado de asistentes, y mantendría un breve encuentro con el cantante chaqueño Palavecino, figura central del espectáculo en ese horario. La provincia de Córdoba se ha convertido en un territorio frecuentado por el líder libertario a lo largo del último año, tanto en campaña como después de los comicios de octubre. Su principal referente político en la región, el diputado Gabriel Bornoroni, ya se encuentra en el festival y aseguró a este diario: “Los cordobeses percibimos un trato distintivo por parte del Presidente, algo que valoramos enormemente y nos genera satisfacción”. El legislador auguró una recepción calurosa y ovacionada por parte del público.

La estrategia de mostrarse inmerso en multitudes fervorosas ya fue ensayada por Milei en caminatas por el barrio de Nueva Córdoba, una táctica que, a juzgar por los resultados electorales, le rindió frutos. Esta vez, la prueba de fuego tendrá lugar en el epicentro festivalero de Jesús María, ante unas veinticinco mil personas. “Él anhela ser uno más, sin protocolos, aunque es evidente que existirán resguardos por su investidura. Desea fundirse con la gente que viene a disfrutar del festival”, explicó Bornoroni. La aglomeración en el campo anticipa, no obstante, una entrada compleja y potencialmente caótica, aun con un operativo de seguridad reforzado.

Sin embargo, un sondeo informal realizado en el playón del evento revela que el imán principal de la velada sigue siendo la figura del Chaqueño Palavecino, por encima de la visita presidencial. Entre los asistentes consultados, una porción significativa expresa afinidad con el Presidente, aunque matizada por ciertas contradicciones. Carlos, conductor de Uber llegado desde la capital provincial, recuerda las críticas previas de Milei: “Antes discrepaba con los subsidios a estos festivales. Hoy está aquí. Es paradójico. En eso se equivocó”. Su hijo sostiene una pancarta que reza: “Endeudado pero viendo al Chaqueño”. Ambos manifiestan cierta sintonía con la gestión, aunque el padre admite con gestos dubitativos que la apoyan “más o menos”.

El diputado Bornoroni reconoció que el tema generó polémica en los últimos días. “El Presidente quiere que el gasto no se destine al populismo, sino a la ciudadanía. Este festival es un ejemplo: se realiza desde hace seis décadas y gran parte lo administran cooperadoras escolares”, argumentó.

En otro sector, Caterine, secretaria administrativa, despliega un cartel humorístico: “Vendo amigas por hectáreas”. Su prioridad, confiesa entre risas, no es la presencia presidencial, sino disfrutar de la música folclórica y el ambiente social que, entre tradición y moda, funciona como una suerte de espacio de encuentro. “Venimos a pasarlo bien, a escuchar chacarera y ver al Chaqueño”, comenta.

Mientras en ediciones anteriores el Gobierno estuvo representado por la vicepresidenta Victoria Villarruel —con recepción variada—, Milei llega a un territorio políticamente afín: la municipalidad es conducida por Federico Zárate, sucesor de Luis Picat, quien tras su salida de la UCR terminó integrándose a La Libertad Avanza. No obstante, la visita no contará con una amplia presencia del gobierno provincial de Martín Llaryora, quien se encuentra de vacaciones. Solo el ministro de Seguridad, Juan Pablo Quinteros, coordina el operativo en el lugar.

El descontento en la sombra

La llegada del Presidente no solo suscita expectativa, sino también protestas. Un conjunto de veintitrés gremios estatales lleva adelante acciones conjuntas de visibilización contra la reforma jubilatoria aprobada por la provincia, que incrementa los aportes de los trabajadores públicos. Los sindicatos responsabilizan en parte al Gobierno nacional por el déficit de la Caja de Jubilaciones de Córdoba, una de las que no se transfirieron al sistema previsional nacional. Roberto Cristalli, portavoz de los manifestantes, declaró durante una protesta pactada que no hubo corte de rutas: “Realizamos esta acción por la ley provincial y por la presencia del Presidente. Exigimos que cumpla con la ley y envíe los fondos que corresponden. El gobernador prometió revisar la norma si la Nación transfiere los recursos”.

Así, entre aplausos, ironías y reclamos, la noche más vibrante del festival se tiñe de un significado político ineludible, mientras Milei busca, entre chacareras y doma, un respaldo que fortalezca su imagen frente a la adversidad.

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