La investigación por el asesinato de la joven en Comodoro Rivadavia da un giro dramático con el deceso del hombre señalado como autor material, encontrado sin vida durante un allanamiento. La fiscalía busca confirmar el vínculo a través de pruebas de ADN.
Un abrupto y luctuoso giro sacude la investigación por el femicidio de Valeria Schwab. Horas después de que la Justicia de Chubut calificara oficialmente el caso como un crimen por motivos de género, el hombre señalado como presunto responsable fue hallado sin vida en una vivienda donde realizaba tareas de albañilería. El descubrimiento se produjo en el marco de un operativo policial destinado a esclarecer el homicidio de la mujer, cuyo cuerpo con evidentes signos de violencia fue localizado días atrás en un barranco cercano a la zona de Eureka, a pocos metros de la costanera comodorense.
La víctima, Valeria Schwab, había salido a caminar y entrenar la noche del martes por un sector costero, manteniendo su último contacto con su familia a través de un mensaje por WhatsApp. Su desaparición generó una intensa movilización de sus seres queridos y fuerzas de seguridad, culminando en el trágico hallazgo. Según relató su hermana Jessica a este diario, Valeria no portaba objetos de valor, lo que descartó inicialmente la hipótesis de un robo. El teléfono celular de la joven, desaparecido en un primer momento, fue recuperado posteriormente en la vía pública y se espera que sea peritado para reconstruir sus últimos movimientos.
El sospechoso, cuyo cuerpo fue localizado por las autoridades, presentaba marcas de arañazos en el rostro. Ante esto, la fiscal interviniente, María Laura Blanco, dispuso de manera inmediata que se realicen análisis comparativos del material genético extraído de debajo de sus uñas, con el objetivo de determinar si existe una conexión biológica con Valeria Schwab. Esta prueba se considera un elemento crucial para la causa.
La familia de la víctima aportó detalles que dibujan un escenario de extrema vulnerabilidad. Jessica Schwab describió el lugar donde su hermana fue vista por última vez como un paraje completamente oscuro y desolado a esa hora de la noche, una «boca de lobo» sin iluminación donde la joven solía realizar actividad física. «Todo indica que la interceptaron ahí», afirmó con dolor, descartando que se tratara de un hecho de inseguridad común y subrayando el perfil tranquilo de Valeria, quien «había salido solo a caminar como cualquier persona que quiere relajar su mente».
El caso, que conmociona a la comunidad de Comodoro Rivadavia, expone una vez más las sombras de la violencia machista y deja un doble camino de duelo: el de una familia que exige justicia y una investigación que, tras la muerte del principal implicado, busca cerrar sus capítulos con el rigor de la evidencia científica. La movilización ciudadana y el reclamo por mayor seguridad en espacios públicos resuenan como eco de una pérdida que ha dejado una herida profunda en la sociedad.
