Una presentación conjunta de cámaras empresariales ante la comisión técnica de la Cámara alta objetó cinco artículos claves del proyecto oficial, en una coincidencia sustancial con los reparos de la central obrera. El Gobierno enfrenta un frente inesperado que podría complicar el trámite legislativo.
Mientras las tratativas políticas más determinantes transcurren al margen del recinto parlamentario, el oficialismo impulsó en el Senado el análisis técnico de su reforma laboral, topándose con una novedad que alteró el panorama previsto. Distintas entidades del sector empresarial, respaldando el «espíritu» general de la iniciativa, elevaron una posición unificada solicitando la supresión de cinco artículos específicos. Esta demanda exhibe una insólita convergencia con los puntos cuestionados por la Confederación General del Trabajo, generando un escenario complejo para la administración de Javier Milei.
La comisión técnica, puesta en marcha por la asesora Josefina Tajes en representación del bloque de La Libertad Avanza, recibió en primer término a un conjunto de cámaras empresarias. La Asociación de Industriales Metalúrgicos, la Cámara Argentina de Comercio y la Confederación de la Mediana Empresa articularon un planteo común. Aunque expresaron su aspiración de que la normativa fomente la creación de empleo, objetaron formalmente varios segmentos del texto oficial, argumentando que perjudicarían especialmente a las pequeñas y medianas empresas, generadoras del ochenta por ciento del trabajo registrado en el país.
Entre los artículos cuestionados se destaca el que elimina la ultraactividad de los convenios colectivos de trabajo. Las entidades patronales advirtieron que esta modificación, al obligar a una negociación permanente, genera un clima de desgaste e incertidumbre tanto para empleadores como para trabajadores. Subrayaron, además, el impacto desigual que tendría esta medida, colocando en desventaja a las pymes, que no disponen de las mismas estructuras legales que las grandes corporaciones para afrontar una litigiosidad potencialmente mayor. Este argumento, con matices distintos, es compartido por la central obrera.
La crítica también se enfocó en los artículos que propician la prevalencia de convenios de ámbito menor sobre los de sector o rama de actividad. Para los empresarios, esta alteración del principio de negociación colectiva nacional erosiona las reglas comunes, pudiendo fomentar una competencia desleal basada en la reducción de costos laborales. La CGT, por su parte, interpreta que estos puntos buscan debilitar sustancialmente la negociación colectiva, dejando a los trabajadores en una posición de fragilidad frente a las empresas.
Otras disposiciones impugnadas incluyen la facultad de la autoridad administrativa para suspender la homologación de convenios alegando «distorsiones económicas graves», lo que –a juicio de las cámaras– alimenta la incertidumbre jurídica, y la eliminación de los aportes patronales obligatorios a las entidades empresariales, que según éstas financian su funcionamiento y actividades de capacitación en todo el territorio.
Aunque estos artículos representan una porción menor dentro del extenso proyecto, la posición conjunta de representantes clave del sector productivo introduce un obstáculo significativo en el camino legislativo de la reforma, que el oficialismo consideraba allanado. Esta alineación inusual de críticas entre sectores tradicionalmente contrapuestos configura un frente de debate más intricado de lo previsto.
CGT en alerta
Por otro lado, la principal central sindical, aún sin una citación formal para exponer ante el Senado, evalúa radicalizar su oposición. Cristian Jerónimo, miembro del triunvirato que conduce la CGT, no descartó ninguna medida de fuerza, incluyendo la convocatoria a marchas o paros, si sus reclamos no son atendidos. Aclaró, no obstante, que la estrategia prioritaria sigue siendo la construcción de mayorías legislativas y el diálogo con gobernadores y senadores para garantizar modificaciones sustanciales en el proyecto. La central mantiene, por el momento, todas sus opciones abiertas mientras observa el desarrollo de las tratativas en el Congreso.
