Férrea Represión a Jubilados en las Puertas del Congreso

Férrea Represión a Jubilados en las Puertas del Congreso

Efectivos de la Policía de la Ciudad desataron una violenta embestida contra la tradicional marcha pacífica, dejando heridos y un clima de indignación. El episodio se enmarca en un escenario de fuerte deterioro del poder adquisitivo de los haberes previsionales.

Un nuevo capítulo de tensión y violencia se registró este miércoles frente a las inmediaciones del Congreso Nacional, cuando fuerzas de la Policía de la Ciudad arremetieron con extrema dureza contra la habitual y pacífica movilización semanal de jubilados. El despliegue policial, caracterizado por el uso de bastones, gases lacrimógenos y escudos, culminó con varias personas lesionadas y al menos una mujer descompensada, generando una condena unánime entre los presentes.

El conflicto se desencadenó, según testimonio de los manifestantes, cuando un grupo de agentes intentó detener a un acompañante terapéutico que participaba de la protesta, alegando problemas con la documentación de su motocicleta. Ante la negativa de los asistentes a que se lo llevaran, la situación escaló rápidamente hacia la agresión física por parte de los uniformados. “Vienen a provocar”, afirmó una de las participantes, describiendo el inicio de la represión.

La escena se tornó aún más crítica cuando, en imágenes que circularon profusamente en redes sociales, se observa a un efectivo policial propinar un violento empujón a un hombre mayor que se apoyaba en muletas, derribándolo sobre la calle. Este acto generó un inmediato tumulto y repudio, momento que las fuerzas de seguridad utilizaron para intensificar su accionar, avanzando con golpes de bastón y descargas indiscriminadas de gas pimienta. Ante la embestida, varios manifestantes y personal de la Auditoría General de la Nación, frente a cuyas puertas ocurrieron los hechos, debieron refugiarse dentro del edificio.

El saldo de la intervención fue visible en la avenida: adultos mayores y acompañantes recibían atención por quemaduras ocasionadas por los gases, mientras una ambulancia del SAME trasladaba al jubilado que había sido derribado, tras recibir el impacto del aerosol irritante directamente en su rostro. “Vinieron a pegar, a provocar. Esto no se soporta más”, declaró Carlos, otro manifestante, exhibiendo las marcas de los golpes en sus brazos.

El Trasfondo de la Protesta: Un Presente y Futuro Previsional en Crisis

Este episodio de represión ocurre en un contexto de profunda preocupación por la situación económica de los adultos mayores. Análisis especializados alertan sobre una sostenida pérdida del poder de compra de las jubilaciones. Un informe del Centro de Economía Política Argentina (CEPA) señala que, hacia fines de 2025, el valor real de los haberes sin complemento extra se ubicaba por debajo de los niveles de finales de 2023, situación que se agrava dramáticamente para quienes perciben un bono, cuyo monto se encuentra congelado desde marzo de 2024.

La actual fórmula de ajuste, vinculada exclusivamente a la inflación pasada, imposibilita cualquier recuperación real de los ingresos de los jubilados. A modo de ejemplo, en diciembre de 2025 la jubilación mínima sin bono resultaba un 27,4% más baja que la que se hubiera obtenido aplicando el mecanismo de actualización anterior.

La conflictiva relación entre el Poder Ejecutivo y el Legislativo en esta materia profundiza la incertidumbre. El Gobierno vetó a mediados del año pasado una ley sancionada por el Congreso que preveía un incremento excepcional, la reactualización del bono y la prórroga de mecanismos de inclusión previsional. Mientras tanto, el Presupuesto para el corriente año 2026 proyecta aumentos que, según análisis de la Oficina de Presupuesto del Congreso y dependiendo del estancamiento del bono, podrían traducirse en una nueva caída para la mínima, incluso si se cumplen las optimistas proyecciones inflacionarias oficiales.

La marcha de este miércoles no fue solo una protesta contra la represión inmediata, sino un nuevo y doloroso recordatorio del reclamo histórico por una vejez digna, que hoy se ve doblemente afectada por la violencia en las calles y el deterioro económico sostenido.

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