Escándalo en Nucleoeléctrica sacude al círculo íntimo de Milei

Escándalo en Nucleoeléctrica sacude al círculo íntimo de Milei

Denuncias por sobreprecios y contrataciones opacas en la empresa estatal nuclear exponen una aguda interna entre el ideólogo del plan atómico libertario y el asesor presidencial estrella, mientras el Gobierno guarda silencio.

Apenas días después de suscribir, junto al Presidente, un documento académico que insta a los Estados a retirarse para permitir el libre desarrollo de los emprendimientos de las grandes tecnológicas, un nuevo conflicto estalla en el núcleo duro del poder, ensombreciendo la figura de Demian Reidel. El presidente de Nucleoeléctrica Argentina S.A., hombre de máxima confianza de Javier Milei, enfrenta una grave crisis interna tras denuncias de irregularidades en licitaciones de servicios.

El Comité de Integridad de la empresa estatal, encargada de operar las centrales atómicas del país, tomó medidas drásticas al retirar las facultades de firma y apartar provisionalmente de sus cargos a dos altos funcionarios designados personalmente por Reidel. La decisión se adoptó ante la difusión de acusaciones formales que apuntan a sobreprecios escandalosos en contratos de limpieza y parquizado, y a una descontrolada ampliación presupuestaria en una licitación de sistemas informáticos.

Los gerentes desplazados, Marcelo Famá y Hernán Pantuso, pilares de la gestión de Reidel desde su llegada a la empresa en marzo del año pasado, quedaron bajo la lupa de investigaciones internas. Pese a los esfuerzos del titular de la compañía, quien –según versiones– habría reaccionado con visible exasperación, no logró contener la medida. Su futuro en el cargo queda ahora supeditado a que el escándalo no crezca y a la voluntad del Presidente de continuar respaldándolo.

El episodio destapó una profunda y conocida pugna en el corazón del Gobierno, que enfrenta a Reidel con el influyente asesor Santiago Caputo. Esta pulseada por el control de áreas estratégicas del Estado trasciende lo personal y define el rumbo de la política nuclear oficial. Según versiones de fuentes con trayectoria en la empresa, mientras el sector alineado con Caputo impulsaría una privatización acelerada de Nucleoeléctrica, la esfera de Reidel estaría focalizada en la gestión de negocios y contrataciones, bajo la sombra de las actuales denuncias.

Las acusaciones específicas son graves. En el caso del servicio de limpieza, se habría excluido a diez oferentes, permitiendo la continuidad de una única empresa con valores que, según parámetros oficiales, superarían en un 140% los precios de mercado. Paralelamente, el sindicato ATE Zárate solicitó investigar una contratación en el área de sistemas cuyo costo habría escalado de 600 mil a 7 millones de dólares, un incremento superior al mil por ciento que pone en duda todos los mecanismos de control interno.

Frente a estas imputaciones, desde el entorno de los funcionarios suspendidos se intentó una contraofensiva, presentando denuncias ante el mismo Comité de Integridad. Alegan que los cuestionamientos son, en realidad, represalias por intentar endurecer los controles y transparentar los procesos de compra, encontrando resistencia en sectores establecidos de la empresa.

La Casa Rosada optó por un silencio estridente ante la crisis, sin expedirse sobre el destino de Reidel, licenciado en Física, ex banquero de JP Morgan, huésped frecuente en Olivos y cerebro del denominado plan nuclear libertario. Este proyecto busca, precisamente, abrir el capital de la empresa estatal y promover la instalación de centros de datos en la Patagonia.

El escándalo estalló en un momento particularmente delicado para el Gobierno, que buscaba contener sus disidencias internas para proyectar una imagen de unidad tras la participación presidencial en el Foro de Davos. Sin embargo, la tensión entre las facciones de Caputo y Reidel, alimentada ahora por graves acusaciones de gestión, irrumpe como un nuevo frente de tormenta, revelando que las fracturas en el círculo íntimo del Presidente son más profundas y operativas de lo que se suponía. El desenlace de esta pulseada marcará no solo carreras políticas, sino el destino estratégico de la energía nuclear en la Argentina.

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