En el 29° aniversario del asesinato del fotógrafo, el reclamo por memoria y justicia se renueva con fuerza, mientras el gremio periodístico advierte sobre los peligros actuales para la libertad de expresión.
Un Reclamo que Perdura: a 29 Años del Asesinato de José Luis Cabezas, la Memoria Exige Justicia
Pasaron veintinueve años de aquella noche trágica en la cava de Pinamar, pero el nombre de José Luis Cabezas sigue resonando como un símbolo indeleble del periodismo valiente y de una demanda colectiva que atraviesa el tiempo: “No se olviden de Cabezas”. Este lunes, como cada 25 de enero, familiares, colegas, organismos de derechos humanos y referentes políticos se congregaron en distintos actos para honrar su memoria y reafirmar el reclamo de justicia.
La Asociación de Reporteros Gráficos de la República Argentina (ARGRA) emitió un comunicado en el que instó a la sociedad a mantener viva la exigencia de justicia, bajo aquella consigna que se volvió eterna. El documento también extendió el pedido al caso de Pablo Grillo, colega baleado por Gendarmería Nacional el año pasado frente al Congreso, en un episodio de represión que puso en riesgo su vida.
“La sociedad argentina nos acompañó. No olvidó a José Luis y exigió el castigo judicial de los culpables. Fue una lucha que demandó años y un sostenido esfuerzo de la familia, sus colegas, compañeras y compañeros”, rememoró el gremio. Asimismo, subrayó la gravedad del ataque contra Grillo, ocurrido en plena Plaza Congreso y a la vista de todos, y señaló que su agresor, el cabo Héctor Guerrero, contó con el respaldo de la fuerza a la que pertenece y de la entonces ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, mientras el Presidente de la Nación se desentendió del caso.
No obstante, destacaron que Guerrero enfrenta hoy un procesamiento por lesiones gravísimas y que el protocolo antidisturbios utilizado para intentar justificar el hecho fue declarado ilegal por la Justicia. “Otra vez, son las víctimas, la familia, los compañeros de las víctimas, los ciudadanos de a pie, los que en la calle han sostenido el reclamo para exigir justicia”, afirmaron.
El texto concluyó con un llamado urgente: “Es hora de que reclamar justicia deje de ser un peligro. Es hora de que ejercer la profesión de periodista deje de ser un peligro. Es hora de que el Estado y las fuerzas de seguridad dejen de ser un peligro para la sociedad, los periodistas y la libertad de expresión”.
El Crimen que Conmovió a la Argentina
Nacido en Wilde en 1961, José Luis Cabezas descubrió en la fotografía una forma de narrar la realidad. A fines de los años ochenta se incorporó a la revista Noticias, donde forjó una carrera sólida y se consagró como una de las miradas más reconocidas del fotoperiodismo local.
El verano de 1996 marcó un punto de inflexión. Junto a su colega Gabriel Michi, Cabezas cubrió la temporada estival en Pinamar, lugar de encuentro de políticos, empresarios y figuras del poder durante los noventa. Allí, una presencia se erigía con hermetismo absoluto: Alfredo Yabrán, el empresario señalado por el entonces ministro Domingo Cavallo como cabeza de una estructura mafiosa con influencia estatal, cuyo rostro permanecía oculto.
Cabezas logró lo impensado: el 3 de marzo de 1996, Noticias publicó la primera fotografía de Yabrán, tomada en Pinamar. La imagen se transformó en un ícono periodístico y quebró un pacto de silencio que incomodaba a los sectores más poderosos.
Un año después, en enero de 1997, Cabezas regresó a Pinamar con su familia. El 24 de enero, tras cubrir una fiesta del empresario Oscar Andreani, fue secuestrado por una banda comandada por Gustavo Prellezo, con complicidad de policías bonaerenses y bajo órdenes del entorno de Yabrán. Su cuerpo apareció al día siguiente dentro de un automóvil incendiado en una cava de General Madariaga. La autopsia reveló que había sido ejecutado con dos disparos en la cabeza. La noticia desató una conmoción nacional y masivas movilizaciones en todo el país.
La investigación judicial determinó a Yabrán como autor intelectual del crimen. El 20 de mayo de 1998, horas antes de ser detenido, el empresario se suicidó en su estancia de Entre Ríos. Varios integrantes de la banda ejecutora y efectivos policiales fueron condenados, aunque con los años algunos recuperaron la libertad, un hecho que aún genera controversia.
En homenaje a Cabezas, el Congreso sancionó la Ley 24.876, que estableció el 25 de enero como el Día Nacional del Reportero Gráfico. Cada aniversario se convierte así en una jornada de memoria, muestras fotográficas y pronunciamientos que reivindican el derecho a informar y a vivir en una sociedad libre de violencia contra la prensa.
