Con un aumento ofertado de sólo el 1% por las empresas y la amenaza de un cese de actividades inminente, el flamante Secretario de Transporte intenta contener la medida de fuerza mientras exige “eficiencia” al sector. En medio de acusaciones por desfinanciamiento y reclamos gremiales, la negociación se tensa en vísperas de una reunión clave.
A pocas horas de que un nuevo desacuerdo en la mesa salarial entre la Unión Tranviaria Automotor y las empresas de transporte pudiera desembocar en la suspensión del servicio de colectivos en el área metropolitana, el recientemente designado Secretario de Transporte, Fernando Herrmann, convocó de urgencia a las cámaras empresariales. El objetivo declarado es evitar cualquier acción de fuerza, en un escenario donde la oferta privada se limita a un incremento del uno por ciento en los salarios. Herrmann adelantó que en la reunión de este martes no se presentará una nueva propuesta de aumento y exigió al sector privado mayor “eficiencia”.
El clima de tensión se enmarca en un contexto institucional agitado, marcado por denuncias de manipulación de datos del sistema SUBE para la obtención de subsidios por parte de una empresa, y en pleno recambio de autoridades. Frente a esto, el arquitecto Herrmann pidió tiempo y calma, sosteniendo que no se incrementarán los subsidios por su impacto fiscal ni se elevará el precio del boleto debido a su efecto inflacionario. Según reconstruyó el portal El Destape, estas dos variables son justamente las que determinan cualquier posibilidad de mejora salarial para los trabajadores de las líneas del AMBA.
El encuentro de este martes a las 15 horas en la Secretaría de Trabajo se presenta con un panorama desalentador. Los representantes gremiales llegan sin propuestas concretas y concentrados en lograr un incremento muy superior al actualmente en discusión, bajo la constante amenaza de medidas de fuerza. La situación se agrava por el hecho de que los choferes perciben el aguinaldo de diciembre de manera fraccionada, mientras varias empresas alegan graves dificultades financieras. “No podemos acordar con el gremio si no podemos pagarlo”, argumentan desde el sector empresarial.
Desde la UTA, el malestar es palpable. En la audiencia anterior, sus delegados expresaron hastío frente a los argumentos patronales. “Estamos cansados de escuchar que no pueden ofrecer más porque el sistema está desfinanciado, que los costos de combustible, repuestos y seguros superan lo recaudado por el boleto. Si los empresarios no tienen dinero, ¿qué negociación podemos llevar adelante? Basta, señores”, reclamaron con firmeza. Los ánimos se mantienen en un punto crítico de ebullición.
Profundizando la crítica, los representantes sindicales insistieron en que sus contrapartes “no ven, no escuchan y no se esfuerzan como deberían”. Exigieron empresarios más comprometidos y funcionarios más atentos a la realidad del sector. Desde el entorno del titular del gremio, Roberto Fernández, confirmaron que el dirigente concentra todos sus esfuerzos en la organización de un paro en defensa de los salarios. Se especula que el Gobierno podría estar demorando la negociación para prevenir un efecto dominó en otros sectores, en caso de que el porcentaje acordado permitiera cierta recuperación del poder adquisitivo.
“Mañana no se va a ofrecer aumento”, fue el crudo anticipo que Herrmann transmitió a los empresarios. No obstante, prometió que en un plazo menor a dos semanas, y tras un acuerdo con el ministro de Economía, Luis Caputo, se definirán los números y la fórmula para sanear las cuentas del sector, que según las empresas están en rojo. Las cámaras estiman un atraso de entre el 30% y el 40% en sus ingresos, combinando subsidios y recaudación por boleto. “Ajustar esto sólo por precio implicaría duplicar el valor del pasaje”, alertó un empresario, subrayando la complejidad de la ecuación.
La estrategia gubernamental parece clara: evitar a toda costa el paro que podría anunciarse entre mañana y el miércoles, posiblemente mediante la declaración de conciliación obligatoria. Este recurso permitiría ganar un tiempo precioso para hallar una solución financiera que la cartera económica ha venido postergando. La reunión con Herrmann no dejó conforme al sector privado. “No fue alentador. Nos pidieron un transporte eficiente, pero nuestras manos están atadas por los fondos del Estado”, manifestó un empresario. Para cumplir con las demandas gremiales, calcularon que el incremento en la transferencia estatal para salarios debería ser de al menos trece puntos porcentuales.
Los nuevos funcionarios, por su parte, han señalado que trabajarán con “objetivo prioritario” en modificar el régimen de subsidios, buscando que estos lleguen de manera directa a los usuarios. Mientras tanto, la ciudad se prepara para una semana decisiva, donde el transporte público podría convertirse, una vez más, en el epicentro de un conflicto que tensiona salarios, tarifas y las ya debilitadas cuentas públicas.
