La Zurda de Quintero Ilumina la Noche del Monumental

La Zurda de Quintero Ilumina la Noche del Monumental

En un encuentro marcado por las expulsiones, River Plate se impuso con claridad a Gimnasia de La Plata gracias a una versión inspirada del colombiano, autor de los dos tantos que definieron la contienda.

La relación entre Juan Fernando Quintero y el banco de suplentes parece haber entrado en una nueva etapa. El habilidoso volante colombiano, cuya salida en tiempo cumplido era casi un ritual inamovible durante la era de Marcelo Gallardo, ha consolidado su lugar como pieza fundamental en el esquema actual. Una pretemporada de gran rendimiento y un notable estado físico le valieron la confianza del director técnico, ratificando que su talentosa pierna izquierda continúa siendo un recurso decisivo para el funcionamiento y los triunfos del equipo millonario. Este domingo ante Gimnasia, esa premisa se materializó con creces.

River Plate cosechó su segunda victoria consecutiva en el Torneo Apertura al vencer por 2 a 0 en un partido que transitó sin mayores sobresaltos, con momentos de buen juego y, fundamentalmente, bajo el influjo creativo de Quintero, quien no solo marcó la diferencia en el marcador sino que motorizó la maquinaria ofensiva de su conjunto. Sin embargo, el análisis del encuentro quedaría incompleto si se omitiera que el conjunto de La Plata se vio reducido a diez hombres desde temprano, tras la expulsión de Manuel Panaro a los doce minutos de juego. Una situación que se repetiría en el complemento, cuando el lateral uruguayo Matías Viña recibió la tarjeta roja por una entrada imprudente, dejando también a River con un jugador menos.

El plan inicial del visitante, que se basaba en un repliegue ordenado y contragolpes rápidos por las bandas, se desmoronó con la temprana sanción a Panaro, decretada tras una violenta plancha sobre Fausto Vera y confirmada por el VAR. Con la desventaja numérica, el objetivo se transformó en la mera resistencia. El equipo mantuvo líneas juntas y compactas, pero con el arco defendido por Franco Armani prácticamente fuera de su alcance ofensivo.

Ante este panorama, la responsabilidad de generar fútbol recayó por completo en el conjunto local, que alternó flashes de lucidez con prolongados intervalos de apatía e imprecisión. Por el sector izquierdo, la dupla formada por Matías Viña, Rodrigo Galván y el joven Esequiel Barco intentó generar peligro, mientras que desde el interior del campo, la inventiva de Quintero esbozaba jugadas que, no obstante, carecían de definición en el área rival.

La ansiedad comenzaba a apoderarse de las tribunas del Monumental casi colmado, cuando a dos minutos del descanso, River finalmente quebró la resistencia. Un magistral tiro libre ejecutado por Quintero se incrustó en el ángulo superior del arco defendido por Nelson Insfrán, quien minutos antes ya había desviado otra pelota parada lanzada por el colombiano. El 1-0 encaminó la noche para los de Núñez.

El escenario pareció definirse apenas iniciada la segunda etapa. A los cuatro minutos, Barco generó una recuperación en el área rival y, con un pase de tacón, habilitó a Quintero para que, con un preciso remate, batiera nuevamente a Insfrán y sentenciara el 2-0. Las perspectivas de una goleada abundaban, pero la expulsión de Viña por una entrada temeraria sobre Benjamín Villarreal disipó esa posibilidad. Aunque la victoria riverplatense nunca entró en zona de riesgo, perdió intensidad y brillo. Gimnasia, animado, llegó a disputar la posesión del balón, y con las salidas de Quintero y Galván, el equipo local pareció conformarse con el resultado adquirido. Quizás porque la misión principal ya estaba cumplida. Con la partida de Juanfer y su genialidad del campo de juego, el tiempo del disfrute estético y los aplausos resonantes llegó a su fin.

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