Documentos del Departamento de Justicia de EE.UU. detallan transferencias financieras y el uso de eventos de alta sociedad en Punta del Este como fachada para expandir la red del condenado pederasta. La información emerge tras la muerte del modista, quien vivía exiliado tras una condena por fraude.
Una siniestra relación, hasta ahora oculta en expedientes confidenciales, ha sido expuesta a la luz pública. La desclasificación de archivos judiciales estadounidenses reveló que el financiero convicto Jeffrey Epstein sostuvo un vínculo económico prolongado con el reconocido estilista argentino Roberto Giordano. Los informes oficiales confirman no solo la presencia del pederasta en Uruguay, sino una corriente de fondos que los conectaba.
La certeza sobre la estadía de Epstein en el Cono Sur proviene de una correspondencia electrónica con el ex primer ministro israelí Ehud Barak. En dichos mensajes, el estadounidense excusó un compromiso previo alegando una visita impostergable a Punta del Este a fines de diciembre de 2016. Sin embargo, los documentos indican que su asociación con Giordano era anterior y de naturaleza financiera. El magnate realizó múltiples transferencias de dinero al creador de moda, operaciones que se remontarían a una década antes de aquel viaje.
El destino de esos recursos estaría ligado a la organización de los fastuosos desfiles que Giordano protagonizaba en su época de mayor esplendor. Esos espectáculos, que congregaban a modelos célebres y figuras consagradas del espectáculo nacional, funcionaban como poderosos imanes sociales. El entorno de lujo y prestigio, frecuentado por personalidades internacionales, constituía el escenario perfecto para que Epstein cultivara y ampliara su red de contactos en la región sudamericana.
La revelación adquiere una dimensión particularmente oscura al conocerse tras el fallecimiento de Giordano, ocurrido en noviembre del año pasado en Uruguay, país donde residía desde hacía tiempo. El modista, alejado del fulgor que alguna vez lo rodeó, había sido condenado en Argentina por un considerable fraude fiscal y laboral. Durante su autoexilio, solía manifestar su desconfianza hacia la justicia de su país natal, mientras, al otro lado del continente, autoridades estadounidenses ya rastreaban el origen de los capitales que financiaron sus producciones.
Para los analistas que siguen el caso, esta nueva información no es un dato aislado. Constituye una pieza crucial para comprender la verdadera magnitud de las operaciones de Jeffrey Epstein en América del Sur. Los lujosos eventos de moda, bajo esta perspectiva, dejan de ser simples shows para transformarse en un mecanismo probado de infiltración en círculos de poder y influencia. La investigación ahora debe dilucidar el propósito específico de aquellas transferencias y determinar si otros nombres dentro de la órbita social del estilista también estuvieron ligados al entramado del delincuente sexual.
El caso Giordano, por tanto, cierra un capítulo biográfico pero abre una puerta inquietante: la de cómo el brillo superficial de las pasarelas pudo haber sido utilizado para ocultar los designios de una de las redes de explotación más notorias de las últimas décadas.
