La salida de María Inés Rodríguez Aguilar se produce horas después de la firma del decreto que dispone el traslado de la emblemática reliquia al Regimiento de Granaderos a Caballo. El Gobierno fundamenta la decisión en razones de seguridad y contexto histórico, reavivando un debate patrimonial e institucional.
La directora del Museo Histórico Nacional, María Inés Rodríguez Aguilar, presentó su dimisión de manera sorpresiva este martes, en un contexto marcado por la reciente disposición gubernamental de trasladar el sable corvo del General José de San Martín desde el museo hacia el cuartel del Regimiento de Granaderos a Caballo. La renuncia se formalizó poco después de que se diera a conocer el decreto presidencial que ordena el cambio de sede de una de las piezas más simbólicas de la historia argentina.
La medida oficial, rubricada por el presidente Javier Milei y el ministro de Defensa, Carlos Presti, fue publicada en el Boletín Oficial bajo el número 81/2026. En ella se establece que el histórico sable dejará de exhibirse en el Museo Histórico Nacional para ser alojado en la sede del regimiento fundado por el propio Libertador, situado en la avenida Luis María Campos de la Ciudad de Buenos Aires. Según el decreto, la unidad militar será la encargada de garantizar la preservación, la integridad y la seguridad del arma, de acuerdo con los protocolos vigentes.
María Inés Rodríguez Aguilar había asumido la dirección de la institución en agosto del año pasado, en reemplazo de Gabriel Di Meglio. Su salida abrupta refleja el malestar generado en el ámbito cultural frente a una decisión que revierte lo establecido en 2015, cuando otro decreto trasladó la reliquia al museo para su exhibición pública, aunque sin alterar formalmente la custodia militar.
El Ejecutivo justificó el retorno del sable al ámbito castrense argumentando que esta acción “restituye su contexto histórico propio” y asegura “condiciones adecuadas de preservación, custodia y jerarquía institucional”. Además, el texto oficial hace referencia a dos robos sufridos por la pieza durante su estadía en el museo, en 1963 y 1965, episodios que, según la visión gubernamental, avalan la necesidad de reforzar su protección. Cabe recordar que, desde 1967, un decreto anterior ya había asignado la guardia definitiva del sable a los Granaderos.
La polémica se intensificó en las últimas horas al confirmarse que la entrega oficial se llevará a cabo este sábado en el Parque Histórico Campo de Gloria, ubicado en San Lorenzo, provincia de Santa Fe, un sitio de profundo significado para la memoria independentista. El acto simbólico busca realzar el vínculo entre la reliquia y su creador en el escenario de uno de sus hitos militares.
En sus fundamentos, el Gobierno nacional subraya que el sable fue cedido al Estado en 1897 y forma parte del patrimonio público, por lo que su traslado se enmarca en “una decisión orientada a honrar la historia nacional, asegurar una administración responsable del patrimonio público y reafirmar, a través de sus símbolos fundacionales, la soberanía, la independencia y la libertad como principios rectores del orden republicano”.
La renuncia de Rodríguez Aguilar no sólo deja vacante la dirección de uno de los museos más importantes del país, sino que también pone de relieve las tensiones entre la visión patrimonial-museológica y las interpretaciones histórico-simbólicas que continúan dividiendo a especialistas, instituciones y a la sociedad en general.
