Designan a un director fantasma en el Centro Cultural de la Memoria, cerrado y sin actividad

Designan a un director fantasma en el Centro Cultural de la Memoria, cerrado y sin actividad

Una resolución oficial revela que, meses después del cierre del espacio y del despido masivo de empleados, se asignó de manera transitoria a un músico cercano al exfuncionario Alberto Baños. El designado cobró un suplemento ejecutivo pese a que los trabajadores aseguran no haberlo visto nunca en el predio.

El Gobierno nacional designó formalmente a un director para el Centro Cultural Haroldo Conti cuatro meses después de haber ordenado su clausura y haber desvinculado a la totalidad de su plantel laboral. La curiosa designación recayó en una persona con un vínculo personal directo con el entonces secretario de Derechos Humanos, Alberto Baños: su profesor de bajo eléctrico.

La información, publicada en el Boletín Oficial el miércoles pasado, aprueba la designación transitoria de Víctor Sebastián Ladino al frente de la institución entre el 1 de abril y el 24 de agosto del año pasado. El documento, firmado por el subsecretario de Gestión Administrativa del Ministerio de Justicia, Juan Cruz Montero, estipulaba además el pago de un suplemento adicional por funciones ejecutivas. Este desembolso se concretó durante 2024, en un contexto donde el centro cultural, creado en 2008 por Eduardo Jozami dentro del Espacio Memoria y Derechos Humanos (ex ESMA), permanecía clausurado y sin actividad pública.

La noticia generó estupor entre los ex trabajadores y los colectivos que seguían la situación del predio de Avenida del Libertador 8151. Fuentes de la propia Subsecretaría de Derechos Humanos manifestaron no haber conocido ni tenido contacto alguno con el supuesto director. “Ahora están emprolijando lo que dejó Baños”, explicó una fuente al tanto de los hechos, en referencia a la publicación oficial que busca regularizar una situación administrativa irregular.

Durante su gestión, que se extendió desde diciembre de 2023 hasta principios del mismo mes de 2024, Baños comunicó a los coordinadores del Conti que el elegido para conducir la institución sería Ladino, con quien, según dijo, mantenía una “amistad musical”. Sin embargo, su presencia en el centro cultural fue inexistente. Ante las reiteradas consultas del personal, las autoridades de la secretaría argumentaban que los trámites de designación estaban demorados. En una ocasión, incluso se afirmó que el músico trabajaba “desde su casa”, sugiriendo que su modalidad podría sentar un precedente para el teletrabajo del resto del equipo.

Según la versión oficial, Ladino se reunía periódicamente con Baños fuera del predio para presentarle proyectos como un cancionero de la memoria o un espectáculo sobre el rock prohibido durante la última dictadura militar. Mientras tanto, la gestión de Baños se caracterizó por avanzar en el desmantelamiento del centro. En octubre de 2024, ordenó suspender el histórico seminario de políticas de la memoria, una medida de censura que fue denunciada ante relatorías de la Organización de las Naciones Unidas. El Gobierno, en su respuesta a los expertos internacionales, justificó la decisión argumentando que la actividad tenía un “enfoque marcadamente ideologizado”.

El cierre definitivo llegó de manera sorpresiva. Pasado el mediodía del 31 de diciembre de 2024, mediante un mensaje de WhatsApp, se informó al personal sobre el “cierre” a partir del 2 de enero, citando una supuesta “reestructuración interna”. De cerca de un centenar de trabajadores, solo quedaron unos treinta, incluyendo a empleados provenientes del extinguido INADI.

La paradoja es evidente: se nombró y se pagó a un director por cuatro meses para un espacio que no funcionaba, en medio de un discurso oficial que prometía optimización y ajuste para evitar el despilfarro de fondos públicos. “Es paradójico porque el discurso de Baños era que él venía a ajustar y a optimizar”, señaló Matías Cerezo, ex coordinador del Conti y hombre de confianza de su fundador. Cerezo recordó un tenso cruce con Baños, quien en una oportunidad lo provocó preguntándole si el centro era tan abierto como para invitar a represores como Alfredo Astiz o Jorge Rafael Videla.

Para Nana González, ex trabajadora y delegada gremial despedida, este episodio representa “un episodio más de desidia y maldad”. “El Conti era un lugar que tenía una potencia impresionante para pensar la memoria desde el arte y había generado una comunidad. El Gobierno destruyó un lugar increíble”, afirmó.

El nombramiento de Ladino salió a la luz pocos días después de que el ministro de Justicia, Mariano Cúneo Libarona, se jactara en redes sociales de haber despedido a 405 trabajadores de la Secretaría de Derechos Humanos y reducido en un 39% los cargos jerárquicos, una afirmación que contrasta con la designación de un director que cobró sin ejercer funciones visibles en una institución ya clausurada.

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