Central avasalló a Sportivo Belgrano y ya piensa en un duelo de gigantes

Central avasalló a Sportivo Belgrano y ya piensa en un duelo de gigantes

El Canaya no dio margen a la sorpresa y se impuso con autoridad en Santa Fe. Con goles tempraneros de Julián Fernández y Alejo Veliz, el equipo de Almirón selló su boleto a los 16avos de final, donde lo espera Estudiantes de La Plata, vigente campeón del fútbol argentino.

No hubo espacio para la especulación ni la duda. Central salió decidido desde el primer minuto en el estadio de Unión y liquidó el pleito antes del descanso. Fue un triunfo sin atenuantes, una exhibición de jerarquía ante un adversario que jamás encontró la forma de salir del asedio constante. El 2 a 0 final, por momentos, hasta quedó corto.

La jornada dejó señales inequívocas: el conjunto rosarino tomó el compromiso con la seriedad de quien sabe que en estos escenarios cualquier descuido puede resultar letal. No hubo concesiones. Desde el arranque, la escuadra auriazul se adueñó del terreno y del esférico, y sometió al representante cordobés a un sofocante monólogo futbolístico.

Apenas transcurridos cinco minutos, la superioridad ya era evidente. Una penetración por el sector derecho encontró desprotegida a la última línea de Sportivo Belgrano, y Julián Fernández, en su estreno como goleador con la camiseta auriazul, definió al primer palo con la velocidad justa para anticipar la salida del guardavallas Martina. El desahogo del delantero, que abrió su cuenta personal en el club, condensó la noche perfecta del Canaya.

Pero lejos de replegarse, Central redobló la apuesta. Ángel Di María, absolutamente liberado en funciones ofensivas, fue un dolor de cabeza constante para la defensa rival. Su movilidad, asociada a la de sus compañeros de ataque, generó desajustes permanentes. El conjunto de San Francisco jamás logró acomodarse. Recurrió al infracción como recurso desesperado y el juego se quebró en múltiples interrupciones, pero ni siquiera esa estrategia consiguió desenfocar al conjunto de Almirón.

La única aproximación del adversario llegó antes del cuarto de hora, cuando un centro desde la izquierda encontró a Mercado en posición adelantada dentro del área grande. Su remate, sin embargo, careció de potencia y dirección, y Jorge Broun contuvo sin sobresaltos. Fue un espejismo en medio del diluvio auriazul.

Ya sobre el cierre de la etapa inicial, una secuencia de toques precisos en corto desarticuló por completo el entramado defensivo cordobés. La pelota viajó con velocidad hasta quedar a los pies de Alejo Veliz, que encaró con decisión y cruzó su disparo lejos del alcance de Martina. Segundo gol, sentencia anticipada y un vestuario que respiraba tranquilidad.

El complemento transcurrió con libreto previsible. Central administró la ventaja sin renunciar a su vocación ofensiva, aunque sin la voracidad del primer tiempo. Sportivo Belgrano, impotente, jamás inquietó. Ni siquiera las modificaciones lograron torcer el rumbo de un encuentro que había perdido toda intriga mucho antes del minuto final.

Almirón esperó hasta el tramo decisivo para refrescar el equipo. Gastón Avila, que disputó sus primeros minutos en la temporada, sumó rodaje de cara a los compromisos venideros. Di María, emblema y faro del equipo, se mantuvo en cancha casi hasta el epílogo, en una clara muestra de que el entrenador buscaba afinar la puesta a punto de su máxima figura.

El triunfo, más allá del resultado, dejó una certeza inapelable: cuando Central se toma los partidos con esta determinación, sus diferencias con el resto se amplían. Pero el desafío que asoma en el horizonte no admite comparaciones.

En la próxima estación aguarda Estudiantes de La Plata, el último campeón del fúturo argentino, un adversario de peso específico y jerarquía continental. El cruce por los 16avos de final, que muy probablemente se dispute entre marzo y abril, anticipa un duelo electrizante. Ambos conjuntos llegarán con rodaje, pero también con la exigencia de sus compromisos internacionales en la Copa Libertadores como telón de fondo.

Por lo pronto, Central cumplió. Sin especulaciones. Sin sobresaltos. Y con la advertencia de que, si mantiene este nivel, puede aspirar a todo.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *