El proyecto gubernamental que avala el entendimiento comercial entre el bloque sudamericano y la comunidad europea superó anoche el primer filtro legislativo con una holgada mayoría, en una sesión que evidenció el armado de una coalición transversal. El siguiente escollo será conseguir la aprobación definitiva en la Cámara Alta.
En una jornada política de alto voltaje, el Palacio Legislativo fue escenario de un triunfo significativo para la administración actual. Con 203 voluntades afirmativas, 42 rechazos y cuatro abstenciones, la iniciativa que respalda el entendimiento alcanzado entre el Mercosur y la Unión Europea obtuvo la media sanción necesaria para continuar su periplo parlamentario. El proyecto, impulsado por el Poder Ejecutivo, logró sortear su primer gran obstáculo al conseguir el respaldo de diversos sectores de la oposición, allanando el camino para que el oficialismo pueda cristalizar un hito histórico: convertirse en la primera gestión en convalidar dicho instrumento internacional a través del mecanismo legislativo nacional.
La inclusión de este tema en el temario de las sesiones extraordinarias fue una movida estratégica del gobierno, que vio la luz luego de la rúbrica formal ocurrida a mediados de enero en la capital paraguaya. Anoche, tras un intenso debate, la luz verde de la Cámara de Diputados reflejó la compleja ingeniería política tejida por el oficialismo. La bancada de La Libertad Avanza (LLA) cosechó los votos positivos no solo de sus filas, sino que sumó el apoyo explícito de los bloques del PRO, la Unión Cívica Radical y el interbloque Provincias Unidas, entre otras expresiones políticas de perfil dialoguista. Esta confluencia de fuerzas, que superó ampliamente las diferencias ideológicas en pos de un objetivo común, fue determinante para alcanzar la mayoría calificada.
Con este espaldarazo de la Cámara Baja, el foco de atención se traslada ahora al Senado de la Nación. La Cámara Alta será el escenario donde se definirá la suerte definitiva del acuerdo. La ratificación por parte de los senadores se presenta como un desafío mayúsculo para la Casa Rosada, que necesitará repetir, y quizás perfeccionar, la estrategia de consensos que tan buen resultado le dio en el recinto de Diputados. La media sanción obtenida no solo representa un avance normativo, sino también una señal política contundente hacia los socios europeos y el mundo, demostrando que existe un piso de apoyo legislativo considerable para insertar al país en uno de los acuerdos comerciales más ambiciosos de las últimas décadas. La administración Milei está ahora a un paso de poder estampar la firma definitiva en un tratado que lleva años de negociaciones, dependiendo únicamente de la voluntad de la Cámara revisora para sellar este capítulo fundamental de su política exterior.
