La grieta perceptual: mientras los votantes de Milei celebran la gestión, la oposición se desangra por la crisis económica

La grieta perceptual: mientras los votantes de Milei celebran la gestión, la oposición se desangra por la crisis económica

Un sondeo de la consultora D’Alessio, IROL, Berensztein revela realidades paralelas entre quienes apoyan al oficialismo y aquellos que eligieron otras fuerzas. La inseguridad, la corrupción kirchnerista y el acceso a las drogas encabezan las inquietudes del núcleo duro libertario, mientras que la incertidumbre financiera, los ajustes y la falta de propuestas de crecimiento atormentan al resto del arco político. El Presidente mantiene una imagen positiva del 87 por ciento entre sus votantes.

Ni la escalada de precios, ni el desplome de la actividad fabril, ni la clausura de compañías, ni la eliminación de fuentes laborales, ni el derrumbe del consumo, ni los sucesivos incrementos en las boletas de electricidad y gas natural. Ninguno de estos fenómenos, que suelen dominar la agenda pública y los diagnósticos económicos, logra instalarse como motivo de angustia principal entre quienes depositaron su confianza en La Libertad Avanza durante los comicios legislativos de octubre pasado.

Tampoco aparecen en el radar de los seguidores del oficialismo otras cuestiones que obsesionan a los adherentes de Fuerza Patria, aquellos que hace apenas cuatro meses expresaron su respaldo a esa alternativa política. Las dificultades para afrontar los resúmenes de la tarjeta de crédito, el esfuerzo sobrehumano para no caer en mora con las entidades bancarias o las financieras, e incluso el ajuste implementado sobre el gasto público —con su consiguiente impacto en jubilados, sistemas sanitarios, infraestructura educativa y obras públicas— resultan inquietudes completamente ajenas a la cosmovisión del electorado que respalda las políticas de Javier Milei.

Ante este panorama, surge inevitable el interrogante: ¿cuáles son entonces las preocupaciones que movilizan a ese segmento del padrón, si los temas cruciales para la subsistencia cotidiana y el bolsillo no figuran entre sus prioridades?

Una reciente exploración de opinión pública realizada por la reconocida consultora D’Alessio, IROL, Berensztein arroja luz sobre esta aparente paradoja. Se trata de la misma firma que anualmente releva las percepciones de los hombres de negocios que participan del prestigioso Coloquio de IDEA, cuyos informes suelen gozar de amplia difusión en señales de noticias, emisoras radiales y medios gráficos que habitualmente respaldan las directrices gubernamentales.

El trabajo de campo se desplegó entre el 16 y el 26 de enero, y sus conclusiones resultan elocuentes respecto de las realidades paralelas que conviven en el tejido social. Para quienes optaron por la boleta libertaria en las legislativas, el podio de las inquietudes lo conforman la inseguridad, señalada por un contundente 80 por ciento de los consultados; la impunidad frente a los actos de corrupción atribuidos al kirchnerismo, que preocupa al 68 por ciento; y el fácil acceso a sustancias prohibidas, mencionado por el 49 por ciento de los encuestados.

Completan el lote de los cinco temas más sensibles para este grupo la continuidad en la entrega de subsidios a sectores considerados no merecedores de esos beneficios, con un 39 por ciento de adhesiones, y el fenómeno creciente de las apuestas virtuales entre la población juvenil, que inquieta al 36 por ciento de los consultados.

Recién en los últimos escalones del ranking aparecen tímidamente algunas cuestiones vinculadas a la coyuntura económica. La falta de controles efectivos sobre el tránsito vehicular preocupa al 32 por ciento, mientras que la ausencia de avances significativos en el combate al narcotráfico concentra el 27 por ciento de las menciones. Y es aquí, recién ahora, cuando la crisis económica logra colarse en la agenda de preocupaciones libertarias: la carencia de propuestas orientadas al crecimiento productivo también alcanza el 27 por ciento, la incertidumbre derivada de la situación financiera obtiene un 26 por ciento, y la inflación, ese fantasma que durante décadas asoló a la economía argentina, cierra la tabla con un modesto 26 por ciento de adhesiones.

El núcleo duro se consolida

Los especialistas de la consultora destacan, a modo de síntesis interpretativa, que la administración libertaria logra afianzarse sólidamente en su segmento electoral. Las cifras respaldan esta afirmación: un asombroso 91 por ciento de quienes eligieron la boleta de La Libertad Avanza en octubre manifiesta su aprobación a la gestión gubernamental. El optimismo se mantiene incólume en el 84 por ciento de ese universo, mientras que el 71 por ciento asegura experimentar una mejora en su situación económica personal. El Primer Mandatario, por su parte, sostiene una imagen positiva que alcanza al 87 por ciento entre sus votantes.

Resulta particularmente significativo que, en la variable vinculada a la evolución de la economía doméstica, la última mediciónexto haya registrado un incremento de tres puntos porcentuales en los niveles de satisfacción, alcanzando así el 71 por ciento mencionado. Se trata de respuestas que, desde la vereda de enfrente, pueden resultar incomprensibles o, cuanto menos, difíciles de asimilar para una mayoría cuyas angustias cotidianas se encuentran fuertemente determinadas por el deterioro económico y la percepción de hallarse inmersos en un proceso acelerado de degradación de las condiciones de vida.

El espejo opositor

«Yo estoy al derecho, dado vuelta está vos», cantaba Luca Prodan al frente de Sumo en aquellos años ochenta. Algo de esa lógica del mundo al revés parece reflejar el sondeo cuando se analizan las respuestas proporcionadas por los votantes de Fuerza Patria en octubre, así como también las de la mayoría de quienes optaron por Provincias Unidas. En contraste con el macizo bloque consolidado por el oficialismo, en el campo opositor prevalecen la fragmentación y las divisiones internas.

Para quienes eligieron la boleta de Fuerza Patria, el ranking de preocupaciones adquiere contornos diametralmente opuestos. La incertidumbre vinculada a la coyuntura económica encabeza la lista con un abrumador 89 por ciento, seguida muy de cerca por los ajustes implementados por el Poder Ejecutivo, que inquietan al 87 por ciento de los consultados. La ausencia de propuestas orientadas al crecimiento productivo preocupa al 80 por ciento, mientras que la inflación, ese viejo conocido de la economía argentina, alcanza el 75 por ciento de las menciones.

Recién entonces aparecen dos cuestiones vinculadas a la transparencia institucional, aunque referidas a gestiones diferentes: los actos de corrupción que tendrían lugar en el gobierno de Milei preocupan al 67 por ciento, mientras que la impunidad frente a hechos de corrupción ocurridos durante la administración de Mauricio Macri concentra el 56 por ciento de las adhesiones. La cuestión económica reaparece con fuerza en el séptimo lugar, donde las dificultades para afrontar compromisos crediticios o los resúmenes de la tarjeta angustian al 51 por ciento, y el temor a engrosar las filas del desempleo preocupa al 44 por ciento.

Curiosamente, los dos últimos temas que inquietan a este espacio coinciden, aunque en una dimensión diferente, con las preocupaciones de los seguidores libertarios: la inseguridad y la delincuencia, con un 44 por ciento, y la falta de avances en el combate al narcotráfico, con el 37 por ciento de las menciones.

El balance general

Cuando se observa el promedio de opiniones a nivel nacional, el saldo arroja números negativos para la administración libertaria. Un 57 por ciento de los consultados considera que la situación económica general reviste características negativas, en contraste con el 42 por ciento que la evalúa positivamente (apenas un uno por ciento no emitió respuesta). Las expectativas hacia el futuro tampoco resultan alentadoras: el 52 por ciento anticipa que el año venidero encontrará al país en peores condiciones, mientras que el 45 por ciento confía en una trayectoria ascendente.

En este punto específico, entre los votantes de Provincias Unidas predominan las visiones pesimistas. El 67 por ciento califica la situación actual como mala, idéntico porcentaje al que pronostica un próximo año igualmente adverso.

La comparación interanual arroja datos elocuentes sobre el cambio de humor social. En enero del año pasado, el optimismo respecto de las acciones gubernamentales predominaba en el promedio general: el 56 por ciento sostenía que la situación venía experimentando mejoras (contra el 42 por ciento actual), mientras que el 44 por ciento opinaba en sentido contrario (frente al 57 por ciento que hoy sostiene esa postura).

Finalmente, en materia de perspectivas hacia el futuro cercano, los números también experimentaron una inversión significativa. En enero de 2025, los optimistas constituían mayoría con el 56 por ciento, superando ampliamente a los pesimistas que representaban el 38 por ciento de los consultados. Como quedó señalado, en la actualidad solo el 45 por ciento confía en que las cosas mejorarán durante 2026, mientras que el 52 por ciento se prepara para una profundización de las dificultades.

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