El FreSu define una huelga de 36 horas y desafía a la conducción de la CGT en la antesala del debate en el Senado

El FreSu define una huelga de 36 horas y desafía a la conducción de la CGT en la antesala del debate en el Senado

La coalición sindical opositora se reunirá en las próximas horas para delinear una medida de fuerza más extensa que la concretada el jueves pasado. Los gremios disidentes buscan forzar a la central obrera a endurecer su postura contra la reforma laboral, aunque ya advierten que están dispuestos a actuar por afuera de la estructura oficial si no consiguen adhesiones.

En medio de la ebullición política y social que generó la media sanción de la reforma laboral en la Cámara de Diputados, el espacio gremial más combativo se apresta a dar una nueva batalla. El Frente de Sindicatos Unidos (FreSu) tiene previsto convocar a sus filas entre mañana y el martes con un objetivo claro: delinear una estrategia de resistencia que culmine en un paro general de 36 horas antes de que el proyecto oficialista llegue al recinto del Senado el viernes próximo.

La flamante alianza intersindical, que nuclea a más de un centenar de organizaciones, planea intensificar la presión sobre el triunvirato que conduce la Confederación General del Trabajo (CGT). Los referentes de este espacio consideran insuficiente la jornada de protesta realizada el jueves pasado, que paralizó gran parte del país durante 24 horas pero que, a su criterio, careció de la contundencia necesaria para torcer el rumbo de la discusión parlamentaria.

Daniel Yofra, secretario general del sindicato de aceiteros y una de las voces más prominentes de la coalición, confirmó la determinación de avanzar hacia un plan de lucha de mayor envergadura. El dirigente fue tajante al describir el escenario actual como una declaración de guerra del Poder Ejecutivo hacia el universo laboral. “Estamos frente a un gobierno que ha decidido atacar frontalmente a la clase trabajadora, y nuestra respuesta debe estar a la altura de esa agresión”, manifestó.

El aceitero también lanzó una advertencia directa a los conductores de la central de Azopardo. Según expresó, si la cúpula cegetista decide no acompañar esta nueva medida, el FreSu está en condiciones de materializar la huelga de manera autónoma. Esta postura evidencia la creciente brecha que separa al núcleo duro de sindicatos combativos de los sectores más dialoguistas que todavía mantienen alguna expectativa en los fueros judiciales o en gestiones políticas de último momento.

El nacimiento de una alternativa sindical

El FreSu comenzó a gestarse hace poco más de un mes, aunque sus integrantes ya habían protagonizado acciones conjuntas durante 2024. El primer antecedente directo se remonta a junio del año pasado, cuando diversas organizaciones sindicales confluyeron en una marcha hacia el Ministerio de Desregulación, comandado por Federico Sturzenegger, para rechazar los planes de ajuste y desmantelamiento del Estado.

Pero la consolidación definitiva de este espacio ocurrió el 21 de enero, en la sede de la Unión Obrera Metalúrgica (UOM). Aquella reunión fundacional congregó a 25 gremios preocupados por el avance de la reforma laboral que comenzaba a tomar forma en el Congreso. La convocatoria siguiente, el 11 de febrero, mostró un crecimiento exponencial: más de cien organizaciones sindicales dieron su respaldo a la iniciativa.

La nómina de dirigentes que conducen este movimiento incluye a figuras de larga trayectoria en el activismo gremial. Además de Yofra, se destacan Abel Furlán al frente de la UOM, Rodolfo Aguiar como secretario general de ATE Nacional, los referentes de las dos CTA Hugo Yasky y Hugo Godoy, y Pablo Biró, titular de la Asociación de Pilotos de Líneas Aéreas. Todos ellos compartieron escenario el jueves pasado en la Asociación Madres de Plaza de Mayo, antes de sumarse a la movilización que acompañó la huelga convocada por la CGT.

Esa conferencia de prensa funcionó como una verdadera presentación en sociedad del espacio. Allí quedó en evidencia la voluntad de construir una herramienta sindical capaz de disputar el protagonismo a la conducción tradicional de la central obrera, a la que acusan de timorata y excesivamente dependiente de los vaivenes de la política partidaria.

Críticas a la estrategia cegetista

El malestar de los sectores más combativos con la conducción de Octavio Argüello, Jorge Sola y Cristian Jerónimo se profundizó después del paro del jueves. Si bien la medida tuvo un acatamiento masivo gracias a la adhesión casi total del transporte, la ausencia de una movilización central generó fuertes cuestionamientos internos.

La CGT emitió un comunicado post huelga en el que celebró el contundente rechazo social a la reforma laboral, calificada por la entidad como regresiva y perjudicial para los intereses de los trabajadores. Sin embargo, el texto no ofreció pistas concretas sobre los pasos a seguir en la resistencia a la norma. La única definición clara fue la decisión de recurrir a la Justicia para solicitar la declaración de inconstitucionalidad de la ley una vez sancionada.

Esta postura generó reacciones inmediatas entre los referentes del FreSu. Pablo Biró, con su habitual estilo directo, opinó que la huelga llegó “más vale tarde que nunca”, en clara alusión a la demora de la CGT en convocar a la medida. Rodolfo Aguiar, por su parte, lanzó una advertencia que resonó con fuerza en los pasillos sindicales: “El día después va a existir, y cada dirigente tendrá que explicar dónde estuvo parado en este momento histórico”.

La crítica más punzante provino nuevamente de Daniel Yofra, quien cuestionó la estrategia de la conducción cegetista en todos sus frentes. “Los dirigentes de la CGT depositaron sus esperanzas en los políticos porque supuestamente tenían los números asegurados. Ahora confían en que la Justicia resolverá el conflicto. Después seguramente pondrán sus expectativas en una procesión a San Cayetano. Eso no tiene ninguna relación con el ejercicio genuino del sindicalismo”, disparó.

El aceitero también apuntó contra los legisladores que, habiendo manifestado su oposición al proyecto oficialista durante la campaña, terminaron acompañando la iniciativa en la votación. “Hubo senadores y diputados que prometieron estar del lado de los trabajadores y terminaron votando en su contra. Eso es una traición imperdonable”, enfatizó.

La propuesta de un plan de lucha más ambicioso

Abel Furlán, secretario general de la UOM, emerge como uno de los principales impulsores de endurecer las medidas de fuerza. El metalúrgico viene denunciando desde hace meses el impacto devastador de las políticas económicas actuales sobre el entramado productivo nacional. “En apenas dos años desaparecieron 23 mil empresas y se perdieron 300 mil empleos registrados. Ninguna reforma laboral va a revertir esa realidad, porque el problema de fondo es un modelo económico que destruye sistemáticamente la industria nacional”, argumentó.

En diálogo con trabajadores de su gremio, Furlán esbozó con precisión la propuesta que llevará a la reunión del FreSu: un paro de 36 horas que combine movilización popular con medidas de fuerza sostenidas en todo el territorio. “Las primeras doce horas debemos estar en las calles, visibilizando el rechazo social a esta ley. Luego, otras 24 horas de paro activo, con presencia en cada punto del país. Ese es el camino que debemos transitar si realmente queremos defender nuestros derechos”, arengó.

La propuesta ya comenzó a circular entre las bases sindicales y genera adhesiones en sectores clave como el transporte, la educación y la administración pública. El desafío para el FreSu será coordinar una medida de estas características sin el respaldo logístico y organizativo que proporciona la estructura formal de la CGT.

Expectativa por la definición

Mientras el reloj corre hacia el viernes, cuando el Senado aborde el tratamiento de la reforma, la atención estará centrada en la reunión que mantendrá el FreSu en las próximas horas. Allí se definirá no solo la convocatoria a un nuevo paro, sino también el nivel de ruptura que estarán dispuestos a asumir con la conducción de la central obrera.

Los senadores nacionales observan con atención estos movimientos. Algunos de ellos, especialmente aquellos provenientes de provincias con fuerte tradición sindical, podrían verse influenciados por la capacidad de movilización que demuestren los gremios en los días previos a la votación.

Lo que queda claro es que el tablero sindical argentino experimenta una reconfiguración profunda. El FreSu, que nació como una coordinadora de gremios disidentes, se perfila como una alternativa real de conducción del movimiento obrero organizado. Su capacidad para sostener medidas de fuerza prolongadas y para mantener la unidad de un arco tan diverso de sindicatos será puesta a prueba en los próximos días.

La definición sobre el paro de 36 horas marcará un antes y un después en la relación de fuerzas dentro del sindicalismo argentino. Por un lado, consolidará al FreSu como el espacio de referencia para los sectores más combativos. Por otro, pondrá en evidencia los límites de una conducción cegetista que, hasta ahora, ha intentado equilibrar la presión de las bases con la expectativa de mantener canales de diálogo con el poder político.

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