La Anónima advierte sobre la compleja situación del sector supermercadista en Argentina: «Es muy difícil ser rentables»

La Anónima advierte sobre la compleja situación del sector supermercadista en Argentina: «Es muy difícil ser rentables»

En medio de una profunda retracción del consumo, el gerente general de la cadena, Nicolás Braun, reveló las dificultades que enfrenta la compañía para sostener su rentabilidad. La firma registró un fuerte aumento de la morosidad y una caída en sus ventas, a pesar de la apertura de nuevas sucursales.

En un escenario económico signado por la permanente caída del poder adquisitivo y el ajuste en los hábitos de compra de la población, el sector supermercadista argentino atraviesa horas decisivas. Así lo manifestó el gerente general de La Anónima, Nicolás Braun, quien en diálogo con el especialista Rosendo Grobocopatel expuso las complejidades que enfrenta la actividad para mantener equilibrios financieros mínimos.

«Estamos enfrentando serias complicaciones para lograr márgenes positivos o al menos mantener una rentabilidad aceptable», sostuvo Braun, y añadió con énfasis: «Aunque a simple vista muchos puedan pensar lo contrario, hoy resulta extremadamente complejo alcanzar niveles de ganancia trabajando en la formalidad».

El directivo trazó un paralelismo entre la realidad local y el desempeño del rubro en naciones vecinas. «Si cotejamos nuestra situación con lo que ocurre en Uruguay, Chile, Brasil o México, el contraste es alarmante. Allí los supermercados logran desenvolverse en un marco más previsible, mientras acá padecemos un escenario sumamente adverso». No obstante, aclaró que la firma aún no opera en números rojos. «Conseguimos mantenernos en terreno positivo, tanto en relación con el volumen de ventas como en la recuperación de las inversiones efectuadas», puntualizó.

Braun también mencionó decisiones empresariales recientes que reflejan el clima de incertidumbre. «Estas condiciones explican por qué cadenas como Walmart tomaron la determinación de retirarse del país, o por qué Carrefour evaluó seriamente esa posibilidad». Vale recordar que la multinacional francesa había anunciado durante el año anterior su intención de desprenderse de sus operaciones locales, aunque semanas atrás sus autoridades en Europa comunicaron que, al no recibir propuestas que se ajustaran a sus expectativas, optaron por continuar en el mercado argentino y enfocarse en la recuperación de sus indicadores financieros.

Un escenario interno preocupante

La Anónima transita un período especialmente delicado, signado por dos fenómenos de relevancia: el retroceso en sus volúmenes de comercialización y el notable ascenso de los índices de incumplimiento en los pagos por parte de los consumidores.

Según surge de su último balance, difundido por Ámbito Financiero, la compañía debió afrontar pérdidas derivadas de deudas incobrables que escalaron hasta los $19.255 millones, una cifra que contrasta de manera elocuente con los $2.830 millones registrados en el ejercicio anterior. Este incremento exponencial evidencia el rápido deterioro de las condiciones económicas que padecen sus clientes habituales.

El rubro supermercadista, que representa el 87,39% de la facturación total de la empresa, sufrió una merma del 4,22% en sus ventas, retroceso que se produjo pese a la incorporación de nuevas bocas de expendio en localidades como Reconquista, Resistencia, Fernández Oro y San Patricio del Chañar.

Como consecuencia de este cuadro de situación, el resultado operativo experimentó una disminución cercana al 46%, descendiendo de $22.246 millones a $12.001 millones. Este desempeño negativo respondió principalmente al aumento de los costos estructurales, con especial incidencia de las partidas salariales —que treparon un 9,77% en términos interanuales— y al achicamiento de los márgenes característicos de la actividad.

En cuanto al resultado definitivo, la organización contabilizó una ganancia neta de $9.709 millones, cifra que representa apenas el 0,65% del total facturado, muy por debajo del 1,71% alcanzado en el período anterior. Estos números, más allá de reflejar una realidad corporativa, constituyen un termómetro de la situación que atraviesan millones de argentinos en su vida cotidiana, atrapados en una espiral recesiva que no encuentra atenuantes.

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