En una entrevista televisiva, el funcionario ironizó sobre la pérdida de derechos de los trabajadores minutos antes de desacreditar el rol del fútbol argentino en las gestiones que permitieron el regreso del gendarme secuestrado en Venezuela.
En una intervención matutina en un canal de señal cerrada de tendencia oficialista, el canciller Pablo Quirno intentó justificar el opaco papel desempeñado por su cartera en las negociaciones que llevaron a la liberación del gendarme argentino Nahuel Gallo, cautivo en territorio venezolano. Sin embargo, antes de enfocar sus críticas hacia la Asociación del Fútbol Argentino (AFA), entidad que efectivizó el regreso del uniformado, el ministro destinó sus primeros minutos a ironizar sobre la reciente reforma laboral impulsada por la gestión de Javier Milei.
Con un tono distendido que contrastaba con la gravedad de los temas a tratar, Quirno inició el diálogo con el periodista de A24 excusándose por el yeso que inmovilizaba su mano: “Buen día, disculpame la mano”, expresó el canciller al inicio de la nota. La charla derivó entonces en un intercambio salpicado de risas:
-¿Qué ocurrió?
-Un percance jugando al fútbol, un accidente propio del deporte.
-¿Sufrirá una reducción salarial del 50 por ciento?
-No… porque… afortunadamente esto sucedió antes de que se sancionara la normativa.
El trasfondo del chiste: derechos laborales en la mira
La broma del jefe de la diplomacia argentina aludía directamente al artículo 44 de la fallida reforma, una cláusula que finalmente fue excluida del texto aprobado en el Congreso. Dicho apartado pretendía reducir al 50 por ciento la remuneración de aquellos empleados que sufrieran dolencias o accidentes derivados de lo que la iniciativa calificaba como “actividades voluntarias”, categoría donde se incluía la práctica deportiva.
Previamente, durante el acalorado debate parlamentario, el ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger, había utilizado el mismo ejemplo con liviandad para explicar el espíritu de la medida: “Si la lesión ocurrió en un partido de fútbol, la responsabilidad no recae en el empleador”, manifestó en aquella oportunidad. Aunque la presión de los bloques dialoguistas forzó la eliminación temporal del polémico artículo, diversas voces del oficialismo ya anticiparon que el Ejecutivo buscará reinstaurar la modificación sobre las licencias por enfermedad en un futuro proyecto de ley.
Del arco de fútbol a la ofensiva diplomática
Tras las carcajadas compartidas por su contratiempo físico, Quirno retomó el hilo conductor de la entrevista con una metáfora futbolística: confesó que se desempeña como guardameta “en múltiples ámbitos, no solo en el terreno de juego”. Inmediatamente después, viró el discurso para embestir contra la dirigencia de la AFA, en un intento por desacreditar la labor del ente deportivo en la liberación del gendarme.
Con dureza, el canciller tildó a los mandamases del balompié criollo de ser “connacionales que mantienen vínculos de amistad con el régimen chavista”. En su alegato, Quirno buscó diferenciar la gestión oficial de otras colaboraciones: “Expresamos nuestro reconocimiento al gobierno de Estados Unidos, a Italia y a la ONG Foro Penal. Hay quienes, en cambio, prefieren agradecer al secuestrador. En esa vereda jamás nos encontrarán”, disparó con vehemencia.
El funcionario atribuyó el retorno de Gallo —quien arribó al país a bordo de una aeronave privada sufragada por la AFA— a “las medidas ejecutadas por Estados Unidos el pasado 3 de enero”, en una velada referencia a las acciones militares sobre Caracas y la captura de Nicolás Maduro. Profundizando en su embestida contra el ámbito futbolístico local, Quirno cuestionó: “¿Acaso se ha escuchado algún pronunciamiento de la AFA durante el cautiverio de Gallo y de los otros ciudadanos argentinos detenidos en Venezuela? ¿Presentaron alguna queja cuando se disputaron encuentros de las eliminatorias?”. Finalmente, calificó a los dirigentes del fútbol como “individuos que actualmente enfrentan procesos judiciales en la Justicia de nuestro país”.
