El Cuerpo de Guardias de la Revolución Islámica emplea el proyectil estratégico de combustible sólido en su quincuagésimo cuarto asalto, mientras las autoridades de Tel Aviv prometen sostener la campaña hasta neutralizar lo que definen como «peligros existenciales»
En una escalada bélica sin precedentes en la región, el Cuerpo de Guardianes de la Revolución Islámica de Irán (IRGC) ha ejecutado este domingo un ataque de gran envergadura contra posiciones militares israelíes, incorporando por vez primera el misil balístico de propelente sólido denominado ‘Sejil’ en una operación de combate real. Según informaciones divulgadas por la agencia semioficial Mehr, el proyectil forma parte de un arsenal diversificado lanzado contra centros neurálgicos del dispositivo de defensa hebreo.
El proyectil ‘Sejil’, cuyo desarrollo data de hace más de una década y que superó con éxito las pruebas de lanzamiento en 2009, posee una capacidad de vuelo que alcanza los dos mil kilómetros de distancia. Con una longitud aproximada de veinte metros y un peso cercano a las veintitrés toneladas, este ingenio militar puede transportar cabezas explosivas cuyo peso oscila entre los quinientos y los mil kilogramos. Su diseño técnico posibilita una activación expedita desde plataformas terrestres con capacidad de desplazamiento, lo que incrementa su eficacia operativa y dificulta su detección previa al lanzamiento.
El comunicado castrense precisa que en esta quincuagésimo cuarta oleada ofensiva participaron también otros misiles de diversa tipología y capacidad destructiva, entre los que destacan los ‘Khorramshahr’, con ojivas de dos toneladas; los ‘Kheibar Shekan’; los ‘Qadr’ y los ‘Emad’. Todos ellos fueron dirigidos contra instalaciones vinculadas a la gestión del tráfico aéreo, complejos destinados a la producción de pertrechos militares y zonas de concentración de efectivos castrenses israelíes.
Previamente a esta acción, la misma fuente había informado sobre una primera tanda de bombardeos ejecutada también en la jornada dominical, consistente en el lanzamiento de una decena de misiles balísticos y aeronaves no tripuladas contra puestos de comando pertenecientes a fuerzas estadounidenses desplegadas en Oriente Próximo, así como contra intereses israelíes en la región, incluidos puntos estratégicos en los Emiratos Árabes Unidos.
La tensión alcanzó cotas más elevadas cuando los pasquines oficiales de la Guardia Revolucionaria hicieron pública una amenaza explícita contra la vida del primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu. En su declaración, la organización militar persa aseveró que mantendrá una persecución incesante del dirigente hebreo hasta materializar su advertencia. Esta proclama coincide con el anuncio por parte de las autoridades de Tel Aviv de una nueva serie de bombardeos contra posiciones ubicadas en el sector occidental de Irán.
El titular de Exteriores de Israel, Gideon Saar, manifestó en el transcurso de una visita a la localidad árabe de Zarzir, en el norte del país, que la ofensiva contra la república islámica se prolongará en el tiempo hasta que queden desarticuladas las «amenazas de naturaleza existencial» que, a juicio de su gobierno, representa Teherán. Esta declaración adquiere especial relevancia por producirse en un enclave que el pasado viernes sufrió las consecuencias de un impacto de misil iraní, el cual provocó heridas de diversa consideración a cincuenta y ocho personas, todas ellas con lesiones de carácter leve.
La comunidad internacional observa con creciente inquietud el recrudecimiento de las hostilidades entre ambas potencias, en un conflicto que trasciende las fronteras de los contendientes directos y amenaza con desestabilizar por completo un tablero regional ya de por sí convulso. La utilización del misil ‘Sejil’ representa un salto cualitativo en la capacidad militar exhibida por Irán, al tiempo que evidencia la determinación de sus dirigentes de emplear su arsenal más avanzado en la confrontación abierta con Israel y sus aliados occidentales en la zona.
