La consultora DC Consultores, cercana al oficialismo, relevó más de 2100 casos a mediados de marzo y reveló una ciudadanía que, aunque dispuesta a sostener el sacrificio económico, orienta su mirada hacia figuras ajenas a la política tradicional. El peronismo aparece en una encrucijada ideológica, mientras el empresariado y el deporte emergen como canteras de posibles candidatos.
A poco más de un año de los próximos comicios nacionales que definirán al sucesor en la Casa Rosada, el termómetro de la opinión pública comienza a registrar movimientos significativos en el subsuelo político argentino. Una reciente medición realizada durante la primera quincena de marzo, difundida por una de las firmas consultoras más alineadas con la gestión gubernamental, devela no solo el estado de ánimo colectivo sino también una reconfiguración de las expectativas ciudadanas, donde el fenómeno de los denominados “outsiders” —aquellos que construyen su capital desde fuera de los carriles partidarios tradicionales— se instala con fuerza como una variable central en el horizonte electoral.
El trabajo, llevado a cabo por DC Consultores entre el 10 y el 13 de marzo sobre una muestra de 2160 casos, ofrece una radiografía precisa del clima social a veintisiete meses del inicio de la administración de Javier Milei. Bajo el título “Aferrarnos al camino. La gran resiliencia social”, el informe sostiene que el país transita una etapa de consolidación del humor social, donde la ciudadanía comienza a procesar las tensiones económicas con una lógica de apuesta al mediano plazo. Este concepto, que los analistas de la firma definen como un “contrato de resiliencia”, encuentra su expresión más nítida en el terreno económico: seis de cada diez encuestados afirmaron “asumir el costo” del modelo vigente porque consideran que “es por acá”, mientras que el resto rechaza tanto el esfuerzo como la dirección adoptada. La cifra, que alcanza el 60,2%, revela una base social mayoritaria dispuesta a tolerar las dificultades presentes bajo la expectativa de una transformación estructural futura.
Pero más allá del respaldo condicionado al rumbo económico, el sondeo expone con claridad una serie de demandas que exceden el plano estrictamente macroeconómico. Cuando se indagó sobre las prioridades que debería encarar el Gobierno, casi cuatro de cada diez consultados colocaron en primer lugar la necesidad de una reforma judicial, un punto que concentró el 39,6% de las menciones. Le siguieron, con menor intensidad pero con una presencia significativa, los cambios en el entramado productivo —señalados por el 26,1%—, las modificaciones en el sistema educativo —20,4%— y, finalmente, una reforma electoral que apenas reunió el 13,9% de las preferencias.
En el terreno de la oposición, la indagatoria arroja luces sobre un espacio que aún ensaya su propia recomposición. Frente a la pregunta sobre el perfil que debería adoptar el peronismo de cara al futuro, el 51,3% de los encuestados se pronunció a favor de una orientación de izquierda, mientras que el 27,8% inclinó su preferencia por una identidad de derecha. El centrismo, como tercera vía, cosechó un respaldo del 20,9%. La fragmentación de esa respuesta evidencia la complejidad que enfrenta el arco opositor tradicional para articular una oferta unificada en un escenario donde los liderazgos emergentes se construyen, en buena medida, por fuera de las estructuras partidarias.
Esa tensión entre la dirigencia histórica y la irrupción de nuevas figuras atraviesa uno de los capítulos más llamativos del relevamiento. Ante la consulta sobre qué personalidades del ámbito privado deberían dar el salto a la política, el empresario tecnológico Marcos Galperin se erigió como la opción predominante, con un respaldo del 30%. Detrás de él, el también hombre de negocios y comunicador Mario Pergolini obtuvo el 18,4%, mientras que el tercer lugar fue para el influencer de orientación liberal Diego Recalde, con el 17,1%. Más rezagados aparecieron el ensayista Agustín Laje —15,7%—, el streamer Tomás Rebord —10,2%— y el predicador evangélico Dante Gebel, que cerró la lista con el 8,5%. La amplitud de este abanico, que combina trayectorias empresariales, mediáticas y digitales, sugiere un electorado que observa con creciente interés a quienes construyen su notoriedad al margen de la militancia partidaria tradicional, en un fenómeno que evoca la irrupción que hace dos años llevó a la actual administración al poder.
El reclamo de recambio no se agota, sin embargo, en el terreno político o económico. El estudio también indagó sobre el ámbito deportivo, donde una abrumadora mayoría —el 60,5%— consideró que la Asociación del Fútbol Argentino requiere una renovación en sus estructuras directivas. Entre los nombres que el imaginario social asocia a ese posible relevo, el exfutbolista Javier Zanetti encabezó las preferencias con un 31%, seguido muy de cerca por Juan Sebastián Verón, que alcanzó el 29,5%. En tercer término se ubicó Rodolfo D’Onofrio, expresidente de River Plate, con el 22,5%, mientras que Juan Román Riquelme cosechó el 15,9% y, con un margen considerablemente menor, Cristian Malaspina, titular de Argentinos Juniors, quedó relegado al 1,4%.
El conjunto de los datos dibuja así un escenario donde la noción de “resiliencia” se presenta como la clave interpretativa elegida por la consultora para describir el momento actual, pero también como una suerte de puente entre la aceptación de las dificultades presentes y la expectativa de cambios profundos en el diseño institucional, en la dirigencia política y hasta en los estamentos tradicionales del deporte. A veintisiete meses del inicio de esta administración y a poco más de un año de los próximos comicios, el mapa de sensibilidades que arroja este sondeo anticipa una campaña electoral donde el eje ya no será únicamente la gestión económica, sino también la capacidad de los distintos espacios para canalizar un renovado espíritu antipolítica que, lejos de diluirse, parece haber encontrado nuevas vías de expresión en figuras provenientes del sector privado, la cultura digital y el espectáculo.
