El tablero del peronismo: Massa teje una red de consensos mientras el espacio se prepara para la reconquista del 2027

El tablero del peronismo: Massa teje una red de consensos mientras el espacio se prepara para la reconquista del 2027

Lejos de los reflectores, el exministro diseña una estrategia de contención y amplitud. Mientras el oficialismo enfrenta su peor momento de gestión, el líder del Frente Renovador impulsa un ordenamiento interno que evite la atomización y siente las bases para una alternativa que logre convocar más allá de las fronteras partidarias.

Con la etapa de definiciones internas recientemente saldada en el seno del Partido Justicialista, tras resolverse los últimos dieciséis comicios distritales que permanecían pendientes, la atención se traslada ahora hacia el vértice estratégico donde el Frente Renovador, bajo la tutela de Sergio Massa, afina los detalles de un mapa de ruta destinado a cristalizar una propuesta competitiva. El objetivo, según trasciende de los círculos más reservados del espacio, se orienta a construir, de cara a los comicios de 2027, una oferta política capaz de convocar a la ciudadanía bajo la premisa de “proyectar la mirada hacia el porvenir”, dejando atrás la experiencia administrativa que encarna La Libertad Avanza.

El propio exlegislador, manteniéndose deliberadamente apartado del vértigo mediático que supo acompañarlo en etapas anteriores, ha dispuesto una intensa agenda de encuentros en sus despachos de la capital. Allí desfilan gobernadores, jefes comunales, senadores y diputados nacionales y provinciales en una ronda de conversaciones que persiguen un doble propósito: por un lado, fortalecer la cohesión interna; por otro, abrirse hacia un arco más extenso de alianzas. “Es imperioso abandonar la práctica del rifle sanitario”, suele repetir ante sus interlocutores, en alusión directa a aquellos sectores que prefieren circunscribirse a los núcleos más ortodoxos y esquivan la posibilidad de ensanchar los márgenes de convergencia.

En el curso de las deliberaciones sostenidas con referentes del conurbano bonaerense, el líder del FR descartó de manera explícita cualquier aspiración a disputar la gobernación como eventual sucesor de Axel Kicillof. En ese contexto, llegó incluso a deslizar el nombre del joven intendente de San Fernando, Juan Andreotti, como una carta viable para encabezar la lista en el territorio provincial. Sin embargo, en el transcurso de la misma conversación, dejó entreabierta la posibilidad de volver a pugnar por el sillón de Rivadavia, sugiriendo que su futuro electoral no está aún definido en su totalidad.

Desde los laboratorios de análisis del massismo se sostiene que el presente constituye el instante más crítico para la administración de Javier Milei desde su asunción. Los diagnósticos internos señalan que el mandatario ha perdido la capacidad de dominar la agenda de discusión pública, y proyectan que el año cerrará con un índice de desocupación que rondaría los diez puntos porcentuales. A ello se suma una constelación de conflictos que golpean las estructuras más elementales de la vida cotidiana: la imposibilidad de afrontar los alquileres, el sobreendeudamiento de las familias y un incremento que oscila entre el 21 y el 43 por ciento en la porción del salario destinada a sufragar servicios esenciales y bienes de primera necesidad.

Estas problemáticas confluyen día a día en las mesas de entrada de los municipios, no únicamente en aquellos del cinturón metropolitano donde la incidencia de la pobreza se manifiesta con mayor crudeza, sino también en distritos donde la demanda asistencial no ha dejado de crecer. Un caso ilustrativo es el de un intendente de la Quinta Sección electoral, quien pasó de distribuir menos de doscientos paquetes de víveres a más de trescientos cincuenta en una localidad de apenas treinta mil habitantes.

La asfixia financiera impuesta a la provincia, por otra parte, reduce al mínimo los márgenes de maniobra del gobierno local, mientras la ciudadanía soporta el rigor del ajuste fiscal, la desaparición de la inversión pública nacional y las secuelas de un modelo económico que castiga con particular dureza a las pequeñas y medianas empresas así como al entramado industrial bonaerense. Para el referente de Tigre, persiste una incógnita respecto de si esta acumulación de dificultades logrará calar efectivamente en la conciencia popular. “Hay que reiterarlo hasta el agotamiento”, instó ante los jefes comunales que lo acompañaron.

Mientras que el gobernador Kicillof y su agrupación Derecho al Futuro comienzan a tejer una estructura con proyección federal —con el reciente lanzamiento de un centro de pensamiento destinado a nutrir la construcción de una alternativa programática—, y mientras los dirigentes díscolos Miguel Ángel Pichetto y Emilio Monzó despliegan una agenda de contactos con diversos actores políticos que los llevó esta semana a La Plata, el massismo concentra sus energías en imaginar cómo ordenar el escenario que se vislumbra para el año venidero.

Para el extitular del Palacio de Hacienda, el principal desafío que enfrenta el espacio es el proceso de atomización en el que ha quedado sumido tras las últimas contiendas electorales, sumado a ciertas “insurgencias” que se apartan de los lineamientos fundamentales que el movimiento pretende representar. Esta preocupación fue transmitida con crudeza tanto a un grupo de intendentes bonaerenses que lo visitaron en los últimos días como a los integrantes de su mesa de delegados, conformada por los diputados provinciales Alexis Guerrera y Rubén Eslaiman, el diputado nacional Sebastián Galmarini y el director del Banco Provincia, Javier Osuna.

Massa sostiene que, más allá de la pirotecnia que pueda desplegarse en las disputas sectoriales, cuando las circunstancias apremian el peronismo termina por disciplinarse. “Las nóminas podrán generar resistencias, pero ya quedaron selladas”, observó en diálogo con sus allegados, dando por descontada la preeminencia de la lógica unificadora por sobre los faccionalismos.

En esa línea, el Frente Renovador explora la implementación de algún tipo de mecanismo con capacidad ordenadora que permita al peronismo consolidar sus fuerzas con vistas a 2027. Esta apuesta no supone necesariamente la utilización de las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias, sino la gestación de una instancia previa que siente reglas de juego explícitas y aceptadas por todos los participantes. En la usina de avenida Libertador, el paradero más citado como referencia exitosa es la articulación que dio forma al Partido de los Trabajadores en Brasil, que allanó el camino para que Luiz Inácio Lula da Silva derrotara a Jair Bolsonaro. Aquel proceso implicó ubicar en posiciones estratégicas a dirigentes con los cuales existían diferencias significativas, aunque ninguna de ellas resultara insalvable a la hora de unificar fuerzas frente a una manifestación recalcitrante de la derecha.

Esta lógica explica por qué en el FR se rechaza la idea de impulsar modificaciones electorales en el corto plazo, una posibilidad que ya comienza a ser evaluada tanto por el Movimiento Derecho al Futuro como por La Cámpora. Los estrategas massistas consideran que, por más leyes que se puedan sancionar, en ausencia de un acuerdo amplio y previo dichas iniciativas quedarán reducidas a meros ejercicios de literatura parlamentaria sin traducción práctica. El propio Massa anticipó ante sus legisladores que “este es el año para debatir muchas cuestiones, sí, pero no las nuestras porque la ciudadanía nos va a condenar”, postergando para 2026 las discusiones sobre reformas vinculadas al esquema tributario, al Código Penal y a las regulaciones laborales en el ámbito provincial.

En otro orden, el FR fija su atención en los sectores de mayor concentración económica. Los dirigentes dedicados a examinar los distintos escenarios posibles manifiestan su malestar con una línea del discurso de Milei a la que, paradójicamente, le otorgan cierto crédito: la apelación al “riesgo kuka”. La experiencia reciente resulta elocuente: cuando el peronismo obtuvo un resultado arrollador en las elecciones de septiembre, los mercados sufrieron un impacto inmediato; la situación se revirtió de manera simétrica tras la derrota de octubre. “Nos enfrentamos a un problema de magnitud si el mercado festeja nuestra derrota. Es necesario tomarse el trabajo de acercarse a ese universo y demostrar que esa lectura es errónea”, advierten desde la mesa reducida del massismo.

Pese a la complejidad de los grandes temas que aguardan resolución en el seno del peronismo —entre ellos, la posición frente al pago de la deuda externa, el abordaje de las iniciativas vinculadas a la libertad de Cristina Fernández de Kirchner y el rumbo a seguir en materia de modernización laboral y fiscal—, en las instancias de deliberación del FR se respira un cauto optimismo. Las evaluaciones internas sugieren que las probabilidades de retener la gobernación bonaerense son elevadas, así como las de conquistar un triunfo en la esfera nacional. La tarea, concluyen, será cuestión de sentarse a dialogar y continuar afinando las piezas de un tablero que aún está en movimiento.

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