La líder de La Libertad Avanza impulsa una reforma electoral que aniquila las PASO porteñas y establece la Ficha Limpia, al tiempo que prepara una batería de iniciativas que incluyen la disolución del Instituto de la Vivienda. La movida, que ya generó roces en el oficialismo local, busca exponer a Jorge Macri y condicionar la agenda camino a las elecciones de 2027.
En un movimiento estratégico que trasciende el mero vértigo parlamentario, la hermana del mandatario nacional y máxima referente de La Libertad Avanza (LLA), Karina Milei, ha dado la orden terminante de avanzar con una nutrida batería de proyectos en el seno de la Legislatura porteña. Cada una de estas propuestas encuentra su correlato exacto en el tablero político nacional, configurando así un espejo ideológico que la facción libertaria pretende instalar en los pasillos del poder local. La determinación, lejos de ser un gesto aislado, busca sentar las bases de una transformación institucional profunda en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, replicando las banderas que el Presidente esgrime a nivel federal.
La primera ofensiva de este plan contempla la aprobación de una modificación sustancial en el régimen electoral local. La iniciativa tiene dos puntas filosas: por un lado, la supresión definitiva de las Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias (PASO) en el distrito porteño; por el otro, la implementación del mecanismo de Ficha Limpia, que impediría postularse a aquellos funcionarios con condenas firmes por corrupción. “Los ciudadanos de Buenos Aires no pueden seguir siendo rehenes de los antojos de la casta política”, sentenció este domingo Pilar Ramírez, presidenta del bloque de LLA y fiel exponente del ala karinista. La legisladora fue contundente al agregar: “En la Ciudad, anhelamos exactamente lo mismo que en la Nación”. Sin embargo, tal como sucede en el Congreso de la Nación, el debate en territorio porteño arrancó con un viento frontal en contra de los intereses de la Casa Rosada.
El epicentro de las resistencias se encuentra en la figura de Jorge Macri, el actual jefe de Gobierno, quien observa con recelo la imposición de una agenda que no es la suya. Por el momento, el primo del expresidente Mauricio Macri ha optado por un prudente silencio y aún no ha fijado una posición clara, mientras que en las entrañas del PRO se desata un intenso debate interno. El sector identificado con el larretismo se muestra abierto a discutir los términos de la reforma, aunque con matices. En las antípodas, el peronismo y la izquierda ya anticiparon un rechazo frontal a cualquier intento de modificar las reglas de juego. Sin una preocupación mayúscula por los resultados concretos de cada votación, los libertarios manejan un extenso catálogo de iniciativas que planean presentar en los próximos días, entre las que se destaca la eliminación del Instituto de la Vivienda de la Ciudad y una serie de rebajas impositivas de alto impacto. La lógica que empapa esta ofensiva es clara: si no logran imponer sus leyes, al menos podrán denunciar al PRO como el principal obstruccionista de la voluntad popular, envenenando el terreno de cara a la campaña de 2027.
La realidad parlamentaria, en términos de acumulación de voluntades, presenta un panorama complejo para los planes de la dirigencia libertaria. El PRO ya no ostenta la hegemonía monolítica que supo tener en décadas pasadas, aunque ningún otro espacio político ha logrado llenar ese vacío de poder. La principal fuerza opositora en términos de caudal de votos sigue siendo el peronismo, pero el escenario se encuentra tan fragmentado que, hasta el momento, no existen consensos básicos sobre ninguna de las leyes que la hermana del Presidente pretende impulsar.
La estrategia fue delineada en una reunión cumbre que Karina Milei mantuvo con la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich; la propia Pilar Ramírez; y el resto de los integrantes del bloque libertario en la Legislatura. En aquel cónclave, más allá de las especulaciones que circularon sobre una supuesta admisión de que Manuel Adorni ya no compite en la carrera por la jefatura de Gobierno, se definieron los detalles de los distintos proyectos a presentar. “Algunas iniciativas podrán ver la luz, otras no. Pero la totalidad de ellas tienen un objetivo claro: complicarle la existencia a Jorge Macri”, confió uno de los asistentes a este medio, revelando el verdadero propósito destituyente de la movida.
El primer capítulo de la agenda legislativa ordenada por Karina Milei será, sin dudas, la reforma electoral porteña, un calco del proyecto nacional. La propuesta implica no solo la derogación de las PASO en la ciudad, sino también la adhesión al régimen de Ficha Limpia. En su rol de lugarteniente en el distrito, Pilar Ramírez dio el puntapié inicial con una publicación en redes sociales que no dejó lugar a dudas: “Siguiendo los pasos del Presidente, en la Ciudad también queremos una reforma electoral: eliminación de las PASO y Ficha Limpia. Dos proyectos que ya presentamos y que vamos a defender. ¡Basta de caprichos políticos costeados con el erario de los porteños y basta de impunidad!”. Este tono beligerante será la tónica que imprimirán a la discusión, dejando a Jorge Macri con dos alternativas igualmente riesgosas: someterse a esta agenda o ser señalado como el responsable de frenarla. No obstante, fuentes consultadas indican que difícilmente se mueva alguna ficha en la Ciudad hasta que se resuelva el destino de la reforma electoral en el Congreso nacional, ya que nadie está dispuesto a dar un paso en falso.
En el PRO, la falta de una postura unificada es evidente. Aunque la dirigencia no ha emitido una comunicación oficial, varios legisladores amarillos podrían apoyar la agenda libertaria esgrimiendo el argumento del ahorro de costos fiscales. Tal es el caso de Rocío Figueroa, quien sugirió incluso la posibilidad de estirar la periodicidad de los comicios a más de dos años. Otros referentes del partido, en una línea más cercana al discurso violeta, cuestionaron que sean los contribuyentes quienes financien los gastos de las internas partidarias. El jefe de Gobierno, por lo tanto, enfrentará una titanica labor ordenando a su tropa, a pesar de la asistencia que le brinda en el armado político el empresario conocido como “El Tano” Angelici.
Desde el larretismo, en tanto, se manifiesta una apertura a revisar el funcionamiento de las PASO, aunque en ese sector consideran que existen prioridades mucho más acuciantes para discutir en la Ciudad, y la reforma política no se encuentra precisamente en los primeros puestos de su lista. El peronismo, por su parte, ha canalizado su rechazo a través de la voz del legislador Federico Mochi, quien planteó que la modificación del régimen electoral solo persigue un objetivo restrictivo: limitar la participación ciudadana e impedir que los liderazgos internos se diriman mediante el voto popular en las primarias, dejando así la designación de candidatos en manos de acuerdos cerrados en las cúpulas partidarias. Es poco probable, entonces, que ese sector brinde sus votos para eliminar las PASO. Tampoco la izquierda tiene intenciones de acompañar la iniciativa; Myriam Bregman ya salió al cruce para cuestionar cualquier intento de alterar las normas electorales que no sea producto de un consenso amplio y democrático.
Más allá de la reforma electoral, el paquete de medidas que LLA empujará incluye otros puntos de alta sensibilidad. Se contempla, por ejemplo, la reducción de la cantidad de representantes por Comuna a su mínima expresión, lo que conllevaría la liquidación de las minorías en esos distritos. También se busca la supresión total del Instituto de Vivienda de la Ciudad (IVC), bajo la premisa de que no se otorguen más créditos oficiales para el acceso a la vivienda. A esto se suma la creación de un Régimen de Incentivo a las Medianas Inversiones (RIMI) análogo al que rige en el ámbito nacional, así como el endurecimiento de las penas para las contravenciones. Y la enumeración podría continuar, porque el propósito central no parece concentrarse tanto en lograr la sanción de estas normas, sino en mantener la iniciativa de la agenda firmemente en manos de La Libertad Avanza, obligando al PRO a pronunciarse a favor o en contra en cada uno de estos temas, desgastándose en el proceso. La pulseada recién comienza, y el tablero porteño se ha convertido en el nuevo campo de batalla ideológica del oficialismo nacional.
