Las conversaciones rescatadas del teléfono del trader amigo de Javier Milei muestran al actual Jefe de Gabinete como figura central del frustrado Tech Forum 2025, con gestiones de pago por su promoción y un histórico vínculo previo a través de cursos de finanzas digitales.
A pesar de la coraza de displicencia que lo caracteriza —esa misma que desplegó en las últimas horas para esquivar cualquier tipo de rendición de cuentas sobre su patrimonio—, el camino de Manuel Adorni hacia el centro de la tormenta desatada por el escándalo de la criptomoneda $LIBRA quedó sellado en una maraña de mensajes y archivos digitales. Lejos de haber esquivado el cerco, el ahora Jefe de Gabinete aparece en el ojo de la mira tras la exploración forense del dispositivo móvil de Mauricio Novelli, el operador amigo del Presidente que se erigió como el artífice del fraude financiero. Los diálogos obtenidos por los peritos oficiales desnudan una trama que el propio funcionario intentó desestimar con dureza, calificando de «imbéciles» a los periodistas que se atrevieron a señalarlo.
Lo que en su momento fue un evento de relumbrón —el Tech Forum—, que en su edición inaugural de 2024 funcionó como la antesala de los negocios espurios entre la administración libertaria y el mundo de las criptomonedas, tenía todo dispuesto para su repetición en 2025. Sin embargo, aquella segunda edición naufragó en medio del vendaval que siguió al infausto tuit presidencial que instaba a invertir en el token. No obstante, los documentos recuperados por la Dirección General de Investigaciones y Apoyo Tecnológico a la Investigación Penal (DATIP) no dejan margen para la especulación: el tablero estaba armado y Adorni ocupaba un sitial de privilegio.
Las pruebas se encuentran en un grupo de WhatsApp denominado “Marketing & Web Tech Forum 2025”, un espacio virtual donde se cocinaba en secreto la estrategia comunicacional del encuentro. Fue allí donde Pía Novelli, hermana de Mauricio, envió un mensaje el 23 de enero de 2025 que funciona como una pieza clave del rompecabezas. “Hola Fede! Importante, necesitamos. Pagá el lunes el posteo de Manuel adorni como key note speaker” (orador principal). “Opening (vocero presidencial)”, indicó la mujer, mientras delineaba los pasos a seguir para relanzar el evento. La consigna era clara: la imagen del entonces portavoz debía ser “super llamativa”, aprovechando el impulso de la nueva etapa del foro.
La planificación era milimétrica. En aquel chat se diagramaban flyers, carpetas digitales y publicaciones para comercializar el evento, y hasta se debatía cuál de dos versiones fotográficas del rostro de Adorni resultaba más conveniente. Para potenciar su figura, el renunciado exasesor de la Comisión Nacional de Valores (CNV), Sergio Morales, agendado como “Sergio Cripto City”, fue contundente en sus directivas: había que evitar que el funcionario se diluyera entre el resto de los expositores. “Habría que pensar la forma que tenga más gancho”, sugirió Morales al equipo de diseñadores externos —una empresa que, paradójicamente, quedaría en la ruina tras la debacle de $LIBRA—, insistiendo en resaltar su rol institucional con la leyenda “Spokesman for the Presidency of Argentina”. Para finales de enero, la cuenta oficial del Tech Forum ya había lanzado un aviso en inglés confirmando al vocero como el encargado de dar apertura al encuentro previsto para el 5 de abril.
Curiosamente, en aquel momento el aludido optó por el silencio. Su desmentido recién llegaría después de que la ola expansiva del escándalo cripto lo alcanzara, intentando borrar con un improperio lo que los archivos ya habían registrado.
Pero el vínculo entre Adorni y Novelli no era una flor de un día. Los archivos incautados también arrojan luz sobre una relación comercial previa que se remonta a mucho antes de la irrupción del macrismo en el poder. El 2 de mayo de 2022, el ahora jefe de Gabinete aparecía dictando una “masterclass” virtual en la escuela de traders “N&W”, fundada por Novelli y su socio Jeremías Walsh. Bajo el título “Por qué las finanzas digitales cambiarán el mundo”, Adorni se dirigía a los alumnos Gold del espacio, quienes pagaban por acceder a sus conocimientos. La invitación, redactada por Novelli, presentaba al funcionario como un “famoso columnista argentino” que compartiría su visión sobre la libertad financiera.
Aunque en los archivos no surgen todavía comprobantes concluyentes de una retribución directa por parte del criptoempresario hacia el vocero, la pregunta sobre posibles contraprestaciones económicas queda flotando en el ambiente. Esta inquietud se vuelve más resonante al observar el modus operandi de Novelli, quien solía remunerar con sumas que oscilaban entre los 6 mil y los 12 mil dólares a diversos influencers libertarios cercanos a Milei —como Agustín Laje, Emanuel Dannan o El Presto— para que promocionaran sus emprendimientos o realizaran menciones en sus plataformas digitales.
El entramado de contactos y favores también se extendió al ámbito del lujo y las reuniones privadas. El 19 de octubre de 2024, el exclusivo VIP del Hotel Libertador fue testigo de un encuentro que quedó asentado en el Registro de Audiencias Públicas. Allí confluyeron el Presidente Javier Milei; el criptoempresario norteamericano Hayden Mark Davis —dueño de Kelsier Ventures— junto a su padre y hermano; el singapurense Julian Peh, CEO de Kip Protocol; el organizador Mauricio Novelli; y, cerrando la lista, Manuel Adorni. Este encuentro cara a cara, que según testimonios de ejecutivos se cobraba mediante una tarifa, resultó ser el núcleo germinal de lo que meses después estallaría como el fraude de $LIBRA, con Kelsier y Kip como protagonistas del lanzamiento.
En ese contexto, la figura de Davis y su firma Kelsier Ventures —descripta por especialistas como una “empresa fantasmal” sin proyectos públicos ni clientes conocidos— cobró una relevancia inusitada. Apenas dos semanas antes del colapso de la criptomoneda, el propio Presidente se fotografiaba con el estadounidense en la Casa Rosada, difundiendo la imagen en sus redes sociales y destacando su rol asesor en tecnología blockchain e inteligencia artificial. Lo que no se decía en aquel posteo era que, según los acuerdos hallados en el celular de Novelli, esa exposición podría haber estado atada a un “fee” de 1,5 millones de dólares, dentro de un pacto mayor de 5 millones.
Tras el desastre reputacional del tuit presidencial y la consiguiente implosión de la criptomoneda, el operativo de desgaste fue inmediato. El Tech Forum 2025 se disolvió, las publicaciones que anunciaban a Adorni como orador principal fueron borradas de la web y las negociaciones con Davis se cortaron abruptamente. Sin embargo, la memoria digital resultó ser más tenaz que la intención de ocultamiento: la grilla de oradores y los chats recuperados por los peritos se convirtieron en un registro indeleble.
Fue entonces cuando Adorni, luciendo su característica inmutabilidad, salió a escena en una entrevista televisiva para intentar despegar su imagen del desastre. Seis días después del revuelo, con gesto adusto, calificó de falsas todas las acusaciones y arremetió contra los periodistas. “Son tan imbéciles que ni siquiera me ocupo de salir a desmentir las cosas”, espetó, en un intento por clausurar una controversia que, lejos de apagarse, se avivaba con cada nuevo archivo. La evidencia, no obstante, persistió, y las imágenes de su propio anuncio como estrella del foro volvieron a circular, cortesía de los especialistas que habían seguido el rastro desde el principio.
La justicia deberá determinar ahora el alcance real de aquellas directivas que aparecen en los mensajes, como la enigmática indicación de “pagá el lunes” —si se trataba de un pago directo por la participación de Adorni o simplemente una inversión en promoción—, así como desentrañar la madeja de acuerdos que buscaban monetizar el acceso a la máxima figura del poder ejecutivo. Lo que ya no admite discusión, a la luz de los chats revelados y los testimonios recabados, es que el actual Jefe de Gabinete no fue un mero espectador de la escena, sino un engranaje fundamental en la maquinaria que intentó convertir la fe pública en una mercancía más dentro del mercado especulativo.
