Incertidumbre y pantalla partida: el camino del Mundial que mantiene en vilo a los argentinos

Incertidumbre y pantalla partida: el camino del Mundial que mantiene en vilo a los argentinos

A menos de tres meses del inicio de la cita ecuménica en Norteamérica, persisten las dudas sobre la señal de la Televisión Pública, la opacidad del Gobierno en torno a los contratos y un esquema de transmisión que, para el espectador promedio, se perfila como el más restrictivo de la historia reciente.

La cita máxima del fútbol mundial se asoma en el horizonte y, para la afición argentina, representa siempre un acontecimiento de magnitud inconmensurable. En esta oportunidad, la delegación nacional arriba a la competencia con el rótulo de vigente campeona del orbe, y se espera que, como es tradición, una multitud siga sus pasos a través de la pantalla. Sin embargo, a escasos tres meses del pitazo inicial que dará inicio al torneo que congregará a las selecciones en Estados Unidos, Canadá y México, el clima de fervor comienza a enturbiarse por un manto de interrogantes que giran en torno a la modalidad de difusión de los encuentros.

La gran incógnita se centra en el papel que ocupará la Televisión Pública. La incertidumbre acerca de si el canal estatal estará a la altura de su tradición histórica y ofrecerá los partidos en vivo se ha ido acrecentando con el correr de las semanas. Lejos de esclarecerse, la situación se ha tornado cada vez más confusa. El comienzo del año dejó un anuncio por parte del jefe de Gabinete, Manuel Adorni, quien sentó posición al señalar que la cobertura no sería “afrontada con el dinero de los contribuyentes”. No obstante, el funcionario confirmó que habría una emisión de los encuentros. En aquel entonces, fuentes cercanas a este medio indicaron que la planificación inicial contemplaba la transmisión de todos los compromisos de la Selección Argentina, sumados a las instancias de semifinales y la gran final.

Pero aquel pronunciamiento, que arribó tras una seguidilla de reproches, no hizo más que abrir una etapa de mayor hermetismo. La transparencia en torno a los acuerdos comerciales y la logística de las emisiones se desvaneció por completo. En un intento por obtener precisiones, este medio, a través del periodista Ari Lijalad, presentó un requerimiento de acceso a la información pública para conocer los pormenores de los contratos firmados. La contestación oficial resultó adversa. Desde el Gobierno se negaron a proporcionar detalles bajo el argumento de que “transmitirán en forma no exclusiva para la televisión abierta, es decir en competencia directa con otra señal de televisión abierta”. En la misma línea, se justificó la negativa advirtiendo que “la divulgación y/o la información de los aspectos que componen esa estrategia comercial en forma temprana, afectaría sin lugar a dudas la competitividad de RTA, frente a la consecución de esos auspiciantes, anunciantes o clientes”. El resultado fue, en síntesis, una negativa rotunda a revelar lo estipulado en los acuerdos.

Ante este panorama de acuerdos envueltos en la penumbra, cobra fuerza una versión que circula en los círculos periodísticos: la Televisión Pública recurriría a una retransmisión de la señal proporcionada por Torneos S.A. para emitir los partidos de la albiceleste. Sin embargo, un dato aportado por este medio introduce un matiz preocupante para los puristas del relato nacional. Existe la posibilidad tangible de que la señal estatal no utilice la producción local con los reconocidos relatores y comentaristas argentinos, sino que la imagen llegue acompañada por la narración y los análisis de la señal oficial de la FIFA.

Este escenario de incertidumbre contrasta con una tradición histórica. Desde la primera transmisión de un Mundial en suelo argentino, ocurrida en México 1970 a través de un canal privado, el Estado nacional había garantizado la gratuidad del evento en todas sus ediciones posteriores. Ya sea como el único vehículo de difusión, como sucedió en Alemania 1974, o con una cobertura acotada, como ocurrió en Catar 2022, la presencia de la televisión estatal era una constante. Solo hubo una excepción notable en 1998, cuando su señal no logró llegar a todo el territorio nacional por restricciones de alcance. Esta rica historia de cobertura hace que las dudas actuales sean más resonantes, sobre todo si se considera que en septiembre de 2024, la Tv Pública incumplió con esa tradición al no transmitir un compromiso de las Eliminatorias ante Chile.

Un panorama restrictivo para el espectador
La Copa del Mundo que se avecina será la más extensa de la historia, con un total de 104 encuentros. Para un público tan apasionado como el argentino, el mes y medio de competencia representa un ritual sagrado. No obstante, la configuración de los derechos de transmisión plantea un escenario de acceso sumamente acotado. La empresa DirecTv se erige como la poseedora exclusiva de la amplia mayoría de los partidos. Esta firma transmitirá el torneo a través de su plataforma de pago, mientras que otras señales tradicionales del cable, como TyC Sports, no tendrán participación en la cobertura. En números concretos, la exclusividad de esta operadora abarcará entre 71 y 73 partidos, lo que representa más del 65% del total del campeonato.

El analista especializado en medios Gustavo Torres explicó la magnitud de este fenómeno señalando que la situación argentina es particular, ya que la ausencia de TyC Sports en la grilla de opciones para la señal de pago “reduce drásticamente las alternativas de poseer una oferta de juegos más robusta en una opción de TV por cable que está disponible en múltiples plataformas”. En otras palabras, la fragmentación de los derechos ha dejado al aficionado con pocas opciones legales para seguir el torneo en su totalidad sin suscribirse al servicio predominante.

Argentina, a la cola en la región
Un dato que genera aún mayor sorpresa es el lugar que ocupará Argentina en el concierto sudamericano en cuanto a la cantidad de partidos gratuitos ofrecidos. Mientras que en el territorio nacional, el canal Telefé emitirá 32 encuentros oficiales (incluyendo todos los de la Selección), lo que representa menos de un tercio de la copa, otros países de la región gozarán de una oferta más generosa en señal abierta.

En Uruguay, el medio público Canal 5 transmitirá una cantidad similar de partidos sin costo. El caso de Chile resulta llamativo: a pesar de que su selección no participará en la justa, el canal Chilevisión ofrecerá 35 encuentros en vivo solo durante la primera ronda. Asimismo, en Ecuador, Teleamazonas asegura la emisión de 24 partidos en la fase de grupos, superando los 22 que planea difundir Telefe en esa misma etapa inicial. De esta manera, el público argentino, reconocido por su fervor futbolístico, se enfrenta a la paradoja de ser uno de los que menos acceso tendrá a los partidos del Mundial a través de la televisión abierta, en una coyuntura marcada por la falta de claridad gubernamental y las restricciones impuestas por el mercado.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *