En una extensa alocución por cadena nacional, el mandatario ponderó el veredicto judicial emitido en Nueva York que dejó sin efecto la penalización por la estatización de la compañía de bandera. Flanqueado por el jefe de Gabinete, utilizó la instancia para dirigir sus críticas contra la ex presidenta y el ex ministro de Economía, a quienes responsabilizó por lo que calificó como una “aventura suicida” que puso en riesgo el patrimonio nacional.
En un uso inusual de la cadena nacional que convocó la atención del país en horario vespertino, el Presidente Javier Milei transformó una sala de la Casa Rosada en el escenario desde donde proclamó un fallo judicial extranjero como un triunfo estratégico de su administración, al tiempo que desgranaba una andanada de reproches contra los artífices de la expropiación de YPF. A su derecha, con una solemnidad que acompañó cada una de sus intervenciones, se ubicó el flamante jefe de Gabinete, Manuel Adorni, en lo que significó su debut formal en esa función durante un mensaje de esta naturaleza.
El primer mandatario inició su discurso con una declaración de corte triunfalista, asegurando que la Nación había logrado desprenderse de una pesada losa judicial. “Hoy nos sacamos de encima la espada de Damocles que colgaba sobre nuestras cabezas por culpa de la arrogancia populista”, sentenció, al tiempo que detalló que una resolución adversa hubiese implicado un desembolso cercano a los 18 mil millones de dólares, una cifra que, según advirtió, habría comprometido severamente las arcas estatales.
Lejos de limitarse a la celebración del veredicto proveniente de los estrados judiciales de Nueva York, el Jefe de Estado viró su discurso hacia un terreno abiertamente político. Con un tono que alternaba la ironía con la condena moral, cuestionó a quienes interpretaron el mismo fallo como un logro propio. “Es una afrenta a los argentinos que quieran apropiarse de este resultado”, enfatizó, en una clara alusión a la ex mandataria Cristina Fernández de Kirchner y al ex titular del Palacio de Hacienda, Axel Kicillof, a quien calificó con el adjetivo de “inefable”. El mandatario sostuvo que ambos, durante su gestión al frente del Frente para la Victoria, orquestaron una medida que calificó de temeraria.
Para graficar la magnitud del riesgo que, a su juicio, implicó la estatización de la petrolera de bandera, Milei construyó un relato catastrófico sobre las consecuencias potenciales. “Estos personajes de nuestro pasado nos unieron en una aventura suicida que nos podría haber costado todo, mucho más de lo que el país está en condiciones de pagar y nos podría haber dejado sin YPF y con un Estado fundido”, manifestó, contraponiendo esa supuesta apuesta irresponsable con la gestión actual. “Ellos apostaron con nuestro futuro. Nosotros no apostamos, nosotros simplemente ganamos”, se jactó, en una frase que buscó sintetizar la diferencia entre ambas eras.
La alocución también sirvió como vehículo para trazar una línea de continuidad entre la resolución judicial obtenida y los principios filosóficos que pregona su espacio político. “Esta administración una vez más levantó los platos rotos, porque el liberalismo es hacernos cargo de los errores del pasado y hacernos cargo también de las necesidades del futuro”, explicó, en un intento por resignificar la gestión de una herencia conflictiva como un acto de virtud republicana. En esa misma línea, profundizó su crítica al intervencionismo estatal, declarando con crudeza: “Expropiar está mal, porque robar está mal”.
No obstante, el discurso no se sustentó únicamente en la diatriba política. El Presidente se detuvo a desglosar lo que denominó el “trabajo riguroso, profesional y compartido” de un equipo técnico que, según enfatizó, fue el verdadero artífice del desenlace favorable. En un reconocimiento explícito que buscó contrastar con la gestión anterior, mencionó nominalmente a los integrantes del cuerpo jurídico del Estado que lideraron la estrategia, destacando a la secretaria Legal y Técnica, María Ibarzabal Murphy; al procurador del Tesoro, Sebastián Amerio; a los subprocuradores Santiago Castro Videla, Julio Pablo Comadira y Juan Ignacio Stampalija; así como al canciller Pablo Quirno, al titular del Palacio de Hacienda, Luis Caputo, y al embajador argentino en Washington, Alex Oxenford.
Hacia el cierre de su intervención, Milei adelantó una movida en el terreno legislativo que busca dotar de carácter estructural al debate abierto por el fallo. Confirmó que remitió al Congreso de la Nación un proyecto de ley destinado a modificar la actual Ley de Expropiaciones. “Para que la arrogancia y la política no nos vuelva a costar otra década perdida y para que nunca más la propiedad privada pueda ser puesta en tela de juicio en nuestro país”, afirmó, sellando con esa promesa de reforma legal una jornada en la que el Gobierno buscó capitalizar políticamente una definición judicial, transformándola en un símbolo de su cruzada contra el legado del kirchnerismo.
