El respaldo popular al oficialismo se derrumba ante la tormenta económica y los fantasmas de la corrupción

El respaldo popular al oficialismo se derrumba ante la tormenta económica y los fantasmas de la corrupción

Una reciente medición de alcance regional ubica la desaprobación hacia el mandatario en su nivel más crítico desde la asunción, mientras los casos de presunta malversación y el acelerado deterioro de los ingresos realimentan un clima social cada vez más enrarecido.

El entramado político argentino atraviesa horas decisivas para la administración libertaria, cuyo desempeño evidencia un acentuado deterioro en la opinión pública, en medio de una coyuntura recesiva que no cede y de revelaciones judiciales que comprometen a integrantes de la más alta esfera gubernamental. La última entrega del sondeo regional Latam Pulse, correspondiente al mes de marzo y desarrollado por la firma AtlasIntel en colaboración con Bloomberg, arrojó cifras contundentes que grafican el momento más espinoso que enfrenta el Ejecutivo desde su investidura. La desaprobación hacia la figura del Presidente escaló hasta un preocupante 61,6 por ciento, instalándose así en el techo histórico de su gestión. Cabe recordar que la misma consultora adquirió notoriedad por anticipar con precisión el triunfo de Sergio Massa en la primera vuelta de los comicios de 2023 y, posteriormente, la victoria del actual mandatario en el balotaje.

La valoración ciudadana sobre el rumbo gubernamental replica esa tendencia negativa con alarmante fidelidad. Un 57,4 por ciento de los consultados califica la conducción actual como “deficiente” o “pésima”, en tanto que apenas un 30,3 por ciento la considera “sobresaliente” o “satisfactoria”, guarismos que representan un retroceso significativo respecto de los niveles que la misma administración ostentaba en enero pasado. El descontento se alimenta de múltiples factores, aunque dos ejes concitan la mayor inquietud entre la ciudadanía. La corrupción encabeza el listado de problemáticas más sentidas, con un 43,3 por ciento de menciones, seguida muy de cerca por el desempleo, que alcanza el 42,2 por ciento y evidencia una escalada sostenida en los últimos dos meses. El podio de las preocupaciones lo cierra la escalada imparable de los precios y la inflación, señalada por un 35,3 por ciento de los encuestados.

En el terreno de la imagen positiva, el jefe de Estado fue desbancado por otras figuras del espectro político, aunque el rasgo dominante en casi todo el arco dirigencial es la preeminencia de la valoración adversa. El gobernador bonaerense Axel Kicillof y la senadora libertaria Patricia Bullrich comparten el liderazgo en materia de aprobación, con un 38 por ciento cada uno, relegando al Presidente al segundo escalón con un 37 por ciento. Sin embargo, la estadística más elocuente respecto del humor social se revela en la medición de imagen negativa, donde el mandatario acumula uno de los porcentajes más elevados de todo el tablero político: un 62 por ciento de los consultados expresa un rechazo frontal hacia su figura, un dato que enciende todas las alarmas en la Casa Rosada y anticipa un escenario de gobernabilidad cada vez más complejo para los próximos meses.

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