Ambos hombres, residentes del mismo alojamiento, terminaron con lesiones y deberán presentarse ante la justicia tras protagonizar una feroz trifulca en plena vía pública.
En la tarde de este sábado, efectivos de la policía debieron intervenir en un escenario de alta conflictividad cuando dos sujetos se enfrentaron a golpes de puño en el exterior de una residencia compartida ubicada en pleno corazón de Río Grande. El episodio de violencia tuvo lugar sobre la calle Moyano al 300, justo en el acceso a la pensión Mary, un establecimiento que alberga a múltiples huéspedes en la zona céntrica de la ciudad.
Al llegar al lugar, los agentes se toparon con una escena de furia desatada: dos varones se encontraban aún enredados en una agresiva contienda corporal. Las autoridades lograron identificar a los implicados como Eduardo Maximiliano Luciano, de 39 años, quien presentaba evidentes marcas de contundentes impactos en el rostro, y a Iván Urbieta, de 33 años, cuyo cuerpo mostraba arañazos y escoriaciones producto del áspero intercambio.
Una vez separados y ante la necesidad de esclarecer lo ocurrido, los uniformados recogieron las versiones de ambos protagonistas, las cuales resultaron completamente divergentes en torno a quién había desencadenado la agresión. No obstante, coincidieron en un punto central: ambos comparten el techo en la misma pensión y arrastran una disputa personal de larga data. Según trascendió, el origen del conflicto se remonta a una denuncia previa presentada por Luciano contra Urbieta, a quien acusó de haber enviado mensajes de texto a la hija del primero, un hecho que habría encendido la mecha de la rencilla.
El enfrentamiento de este sábado no solo dejó lesionados, sino también daños materiales, ya que se constató la rotura de la ventanilla de un automóvil Fiat Uno, cuyo propietario resultó ser Urbieta. Ante la ausencia de testigos presenciales que pudieran dar cuenta de quién fue el instigador de la pelea a puñetazos, y considerando las acusaciones recíprocas entre ambos involucrados, la causa quedó en manos del juzgado de turno. La magistratura notificó a los dos hombres para que, en caso de considerarlo pertinente, formalicen las denuncias que crean convenientes en el ámbito judicial. Paralelamente, se dispuso el traslado de Luciano a un centro asistencial, donde recibió curaciones por las heridas sufridas en su rostro.
