El flamante complejo aeroportuario, habilitado esta mañana, promete potenciar la conectividad en el sur argentino tras más de cien días de interrupción de los vuelos. Las autoridades destacaron el carácter federal de la obra y las mejoras integrales en la terminal.
Durante la mañana de este viernes, quedó formalmente habilitada la flamante aerostación de la ciudad de Río Grande, en un acto que marcó un hito para la infraestructura aerocomercial de la provincia de Tierra del Fuego. La ceremonia, desarrollada en el propio predio del aeropuerto local, contó con la presencia del máximo responsable de Aeropuertos Argentina, Daniel Ketchibachian, quien brindó detalles pormenorizados acerca del desembolso económico y las proyecciones operativas vinculadas a la obra.
El directivo comunicó que el monto total invertido alcanzó los 34 millones de dólares, una cifra que, según explicó, posiciona a la terminal en condiciones óptimas para expandir su actividad. “A partir de hoy estamos preparados para recibir más vuelos”, afirmó Ketchibachian, subrayando que la ampliación de la capacidad operativa constituye uno de los objetivos centrales del proyecto.
En sus declaraciones, el funcionario enfatizó la trascendencia estratégica de la obra no solo para el ámbito local sino para toda la región patagónica. “Es una obra muy importante para Río Grande y para todo el sur del país”, sostuvo, y añadió que esta iniciativa se enmarca en una visión federal de desarrollo. Como ejemplo de esa orientación, recordó que el martes precedente participó de un encuentro junto al presidente Javier Milei, en el cual —según relató— todos los asistentes coincidieron en la necesidad de robustecer la infraestructura bajo un espíritu descentralizador. “Esta obra representa justamente eso”, remarcó Ketchibachian, al tiempo que ratificó la apuesta firme por la conectividad aérea en el extremo austral. “Seguimos invirtiendo, por el presente y por el futuro”, agregó con énfasis.
Uno de los pasajes más emotivos de la alocución estuvo destinado a los habitantes de Río Grande, a quienes el directivo expresó su gratitud por la tolerancia demostrada durante el extenso período de obras. “La gente estuvo más de cien días sin poder volar desde su ciudad”, recordó, para acto seguido destacar que, con la pista recientemente concluida, los viajeros dispondrán de la pista más moderna del país. Este dato no es menor, dado que el cierre temporal de la antigua plataforma había generado importantes trastornos logísticos en la región.
Aprovechando el contexto de la interrupción de las operaciones, Ketchibachian reveló que las tareas no se limitaron al replanteo de la pista principal. “Aprovechamos el cierre para hacer muchos cambios en la terminal”, explicó, enumerando entre las novedades la incorporación de nuevos locales gastronómicos, una ampliación de cien metros cuadrados en la superficie edificada y la renovación de gran parte del mobiliario interior. “La gente se va a encontrar con un aeropuerto mucho más moderno”, aseguró el CEO, confiado en que las mejoras transformarán la experiencia de pasajeros y trabajadores.
De esta manera, Río Grande suma una infraestructura de primer nivel que aspira a consolidarse como un nodo logístico clave en el sur argentino, mientras las autoridades ya evalúan incrementar la frecuencia de conexiones aéreas con otros puntos del país. La comunidad, por su parte, recupera luego de más de tres meses de espera un servicio esencial para el turismo, el comercio y el desarrollo regional.
