En medio de la caída de la imagen presidencial y con la mira puesta en 2027, la exministra de seguridad construye su propio camino hacia la Rosada, generando un cisma silencioso pero creciente dentro del gabinete libertario.
El equilibrio frágil que sostenía hasta ahora al equipo de gobierno de Javier Milei presenta sus fisuras más pronunciadas desde el inicio de su mandato, aunque el origen de la amenaza no proviene de las filas opositoras, sino del interior mismo de su espacio político. De acuerdo con información difundida por el periodista Jon Heguier durante su participación en El Pase, conducido por Roberto Navarro en El Destape AM 1070, las inquietudes dentro del Palacio de Hacienda se concentran en un nombre propio: Patricia Bullrich, cuya ambición personal parece haber desatado una dinámica de progresiva autonomía. La actual senadora y ex responsable de la cartera de Seguridad habría emprendido un recorrido propio con una meta ineludible: alcanzar la sede gubernamental de Balcarce 50 en los comicios de 2027.
“Dentro del Gobierno, el fantasma que más ronda, no desde ahora sino desde hace bastante tiempo, es que Patricia decida desmarcarse y lanzarse como postulante a presidenta dentro de tres años”, afirmó con contundencia el comunicador. Este diagnóstico adquiere mayor relevancia en un contexto donde la popularidad del Presidente empieza a evidenciar un deterioro sostenido en las mediciones de opinión pública.
El vértigo de los números: de la cima de los 40 puntos a la incertidumbre de Bullrich
El tablero político nacional ha mutado de manera profunda desde los primeros pasos de la administración libertaria. La supremacía electoral de Milei, que en algún momento pareció inexpugnable, hoy es objeto de cuestionamientos incluso entre quienes le juraron lealtad. “Los temores aparecieron cuando el mandatario cosechaba 40 puntos de imagen positiva. Ahora que ronda entre 20 y 25, la preocupación se ha vuelto extraña, porque tal vez ni siquiera esa diferencia alcance para beneficiar a Bullrich”, analizó Heguier.
El interrogante que circula por los corredores del poder es si la exministra se encuentra en su cargo para apuntalar la gestión vigente o para edificar su propia plataforma de despegue. “Habrá que observar con atención el comportamiento de Bullrich, porque sostener al Gobierno no es lo mismo que actuar por cuenta propia y separarse del resto”, sentenció el periodista. Según los datos aportados, la senadora ya mantiene contactos habituales con Mauricio Macri, lo que anticipa un reagrupamiento del sector más conservador que podría dejar a los libertarios en una posición de vulnerabilidad estratégica.
“Me cansa tener que atender los baches”: el anhelo presidencial sin disfraces
Uno de los pasajes más llamativos de la revelación periodística remite a las expresiones que Bullrich pronuncia en la intimidad de su entorno más cercano. Lejos de sentirse atraída por funciones secundarias o tareas de gestión barrial, la dirigente apunta directamente a ocupar el sillón de Rivadavia. Heguier reprodujo textualmente las palabras que la legisladora confiesa en privado: “En las conversaciones reservadas repite: ‘Me resulta tedioso dedicarme a los semáforos rotos y a los baches. Si es necesario hacerlo, lo hago; si tengo que convertirme en jefa de Gobierno de la ciudad, aceptaré, pero mi objetivo real es ser presidenta de la Nación’”. Esa declaración resume la mentalidad de una política que concibe sus aspiraciones como el “último cartucho” de una carrera orientada hacia la máxima magistratura.
El respaldo del poder económico y un equipo ministerial bajo presión
Para materializar esa hoja de ruta, Bullrich dispone de una arquitectura de sostén que trasciende las fronteras de La Libertad Avanza. Según el análisis de Heguier, la senadora acumula un capital simbólico que Milei aún no logra consolidar por sus propios medios: “Patricia Bullrich goza del respaldo del establishment, de una porción significativa de las élites económicas argentinas… además cuenta con cierto apoyo desde Estados Unidos, mantiene el acompañamiento de Macri, sigue teniendo el sostén del PRO, y conserva un vínculo fluido con sectores de la Unión Cívica Radical”, detalló el cronista.
Esa concentración de influencias alimenta una desconfianza creciente en el núcleo duro mileísta, integrado por Karina Milei y Santiago Caputo. La temperatura interna llegará a un momento definitorio en cuestión de horas. “Este martes se celebrará una reunión de gabinete en la Casa Rosada: estarán presentes Milei, su hermana Karina, el vocero Adorni y también Patricia Bullrich”, adelantó Heguier, quien cerró su intervención con una frase que grafica la expectativa por el inminente choque de egos: “Mañana vendré con pochoclos… lo que se avecina es el cónclave más aguardado de todos”.
