Durante un multitudinario congreso gremial en Córdoba, el gobernador bonaerense aseguró que el proyecto oficialista “está agonizando” y llamó a construir una alternativa de cara a las próximas elecciones, al tiempo que recibió el respaldo del sindicalismo para erigirse como el principal referente del peronismo.
En medio de la conmoción política desatada por la causa de presunto enriquecimiento ilícito que salpica al vocero presidencial Manuel Adorni, el gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof, lanzó este viernes un contundente diagnóstico sobre la suerte de la administración libertaria. Ante una audiencia colmada de dirigentes sindicales y funcionarios de su gabinete, el mandatario provincial advirtió que al gobierno de Javier Milei “le resta escaso tiempo” y calificó la gestión como “un experimento de ultraderecha a escala planetaria que ya evidenció su fracaso”.
El pronunciamiento tuvo lugar en el marco del Congreso de la Federación de Asociaciones de Trabajadores de la Sanidad Argentina (FATSA), celebrado en la ciudad de Córdoba. Allí, Kicillof sostuvo que la ciudadanía necesita comprender que el actual proyecto nacional “no es una mera alternancia ideológica” sino “una prueba global de un modelo extremo” destinado al colapso. “Esa experiencia fracasó y le queda muy poco. Nosotros nos presentaremos en las urnas con una propuesta superadora. Vamos a dialogar con todos los sectores”, enfatizó el gobernante, rodeado de una nutrida escolta de representantes gremiales y miembros de su gabinete.
En un discurso atravesado por una retórica movilizadora, el exministro de Economía aseguró que el frente político que encabezará en los próximos comicios “defenderá la sanidad, la instrucción pública y el empleo” de los hogares argentinos. “Vamos a resguardar la identidad cultural, la casa de altos estudios y nuestros trabajadores. Vamos a custodiar nuestras conquistas sociales. Vamos a proteger las islas Malvinas, a nuestros jóvenes y a la patria”, remarcó con énfasis.
Previamente a la alocución del gobernador, el extitular de la Confederación General del Trabajo (CGT) y actual presidente de FATSA, Héctor Daer, había encendido la temperatura política al proclamar que la federación sindical reconocía al mandatario bonaerense como “el mejor postulante que posee el peronismo para encabezar los rumbos” del país. En respuesta, Kicillof afirmó: “Pueden contar conmigo. Estaremos edificando lo que sobrevenga después, que resultará inmensamente superior para la nación”.
Más tarde, en declaraciones ante los medios de comunicación, el jefe del distrito más poblado del país redobló las críticas al gobierno central por los recortes aplicados a jubilaciones, salarios docentes, obras de infraestructura y atención sanitaria. “La administración nacional cree que gobernar consiste en recorrer el planeta entregando conferencias”, ironizó. Y agregó: “A diario sufrimos las consecuencias de este modelo en provincias con fuerte tejido industrial como Córdoba, Santa Fe y Buenos Aires. Se necesita una perspectiva federal. El gobierno nacional piensa que hay que ahogar y quebrar a las provincias”.
Finalmente, Kicillof lanzó una reflexión que sintetizó su diagnóstico político: “Hoy una cantidad de personas mucho mayor que antes está tomando conciencia de que esto no marcha”. Con esas palabras, el gobernador cerró una jornada en la que, respaldado por la maquinaria sindical, se posicionó como el principal antagonista del proyecto libertario y el arquitecto de una alternativa que, según anticipó, comenzará a construirse sin demoras de cara al futuro electoral.
