El ocaso presidencial: la gestión de Milei se desploma en todos los sondeos mientras el “caso Adorni” acelera la hemorragia de popularidad

El ocaso presidencial: la gestión de Milei se desploma en todos los sondeos mientras el “caso Adorni” acelera la hemorragia de popularidad

El mandatario argentino atraviesa su peor momento desde la asunción, con seis meses consecutivos de caída libre en la consideración ciudadana. Especialistas advierten que ningún otro jefe de Estado desde la recuperación democrática había sostenido un deterioro tan prolongado, mientras la causa judicial contra su jefe de Gabinete profundiza el malestar social.

La figura del primer mandatario y el devenir de su administración experimentan un retroceso sostenido en la totalidad de las mediciones de opinión pública, un fenómeno que antecedió incluso al estallido del escándalo que involucra a Manuel Adorni, aunque se ha exacerbado con cada nuevo avance del expediente judicial en su contra. El interrogante que atraviesa los círculos políticos y académicos gira en torno a si la oposición logrará capitalizar o no esta pronunciada pendiente descendente, una cuestión que permanece abierta al debate. En paralelo, persiste la incógnita sobre si Javier Milei conserva algún margen de rehabilitación electoral, si los actuales niveles de respaldo le permitirían aspirar legítimamente a una segunda gestión, en qué magnitud lo perjudica el denominado “efecto Adorni” y si podría ubicarse por debajo del umbral necesario para acceder a una hipotética segunda vuelta.

Los indicadores más preocupantes para el oficialismo fueron aportados por Atlas Intel, la misma firma consultora que había sorprendido al ecosistema político cuando el libertario anunció su postulación, junto a Zuban Córdoba, cuyos relevamientos indican que un 71,2 por ciento de los argentinos considera imperioso un recambio gubernamental. Juan Courel, director de la consultora Alaska, señaló a Página/12 que jamás antes una declinación se había extendido por un lapso tan considerable, abarcando medio año de erosión progresiva que va minando la paciencia ciudadana. Este analista, junto a Shila Vilker, de Trespuntozero, registra cifras análogas a las de Atlas y Zuban Córdoba desde mediados de abril pasado. Conforme a su más reciente reporte, quienes censuran la gestión duplican en número a aquellos que la respaldan: un 65,3 por ciento califica el desempeño gubernamental como “muy malo” (53,8) o “malo” (11,5), mientras que apenas un 33 por ciento lo considera “muy bueno” (19,9) o “bueno” (13,1).

Para Courel, esta situación resulta inusual no solo por su duración sino también por su intensidad. El especialista distinguió entre oscilaciones de tres o cuatro puntos porcentuales y un hundimiento superior a diez o quince unidades, calificando esta última como crítica. El investigador anticipó que la tendencia podría aproximarse a la frontera simbólica del treinta por ciento de aprobación y recordó que ni Cristina Fernández de Kirchner, ni Mauricio Macri, ni Carlos Menem sufrieron jamás un respaldo inferior a un tercio del electorado. En cambio, sí atravesaron ese umbral Fernando de la Rúa y Alberto Fernández.

El más reciente estudio de Atlas Intel, ejecutado en colaboración con la agencia Bloomberg, concluye que el 35,5 por ciento aprueba la labor presidencial mientras que el 63 por ciento manifiesta rechazo, constituyendo el porcentaje de desaprobación más elevado por segundo mes consecutivo. Nueve meses atrás, ante idéntica pregunta, el 44 por ciento respondía positivamente y el mismo porcentaje lo hacía en sentido contrario. Ante la consulta sobre la evaluación general del Gobierno, el 59,3 por ciento optó por “malo o muy malo”; el 30,6 por ciento eligió “excelente o bueno”, mientras que un 10,1 por ciento lo calificó como “regular”. La advertencia no es menor: con un margen de error que oscila entre 0,2 y 0,33 por ciento, la firma dirigida por el brasileño Andrei Roman presume de haber sido la más certera en los recientes comicios parlamentarios húngaros, donde Péter Magyar desplazó a Viktor Orbán, y de haber liderado los pronósticos en las elecciones estadounidenses de 2024.

Las proporciones hallan eco en el análisis de principios de mayo elaborado por Zuban Córdoba, que consignó un 64,5 por ciento de desaprobación hacia la gestión nacional y apenas un 34,3 por ciento de aprobación. El estudio concluye que la administración se estabiliza en cotas que, desde una perspectiva histórica, configuran un gobierno con dificultades políticas severas a mitad del mandato. Un dato que llama poderosamente la atención es la brecha de género: el 70 por ciento de las mujeres reprueba la gestión, casi diez puntos por encima del rechazo masculino.

La novel consultora Doble Pe, enfocada en la zona de Vaca Muerta, registra idéntico viraje anímico. En la provincia de Neuquén, la imagen “muy mala” de Javier Milei escaló al 49 por ciento, diez puntos más que en marzo. Sumada a la calificación “mala”, arroja un 59,2 por ciento, mientras que la percepción “buena” y “muy buena” descendió un punto entre un mes y otro, del 32,2 al 31 por ciento. Paralelamente, en el ranking de presidentes latinoamericanos que elabora CBGlobalData, el jefe de Estado argentino cayó al decimocuarto puesto con una imagen negativa de casi sesenta puntos y un 36,2 por ciento de valoración positiva, seis puntos menos que en marzo. Por encima de Milei se ubican el salvadoreño Nayib Bukele en la primera posición, la mexicana Claudia Sheinbaum en la segunda, y también el brasileño Luiz Inácio Lula da Silva, el chileno José Antonio Kast, el uruguayo Yamandú Orsi y, entre otros, el colombiano Gustavo Petro.

El “factor Adorni” como catalizador del descontento

Zuban Córdoba además confeccionó un ranking de imagen de dirigentes con resultados francamente sorprendentes. Encabezado por el gobernador bonaerense Axel Kicillof, el segundo lugar es para la vicepresidenta Victoria Villarruel; el tercero para la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich; el cuarto para Sergio Massa; el quinto para Myriam Bregman y recién el sexto para Milei. Con un 72,1 por ciento de imagen negativa, Manuel Adorni quedó rezagado en la última posición, mientras que Karina Milei es la segunda peor valorada con un 66,3 por ciento de rechazo. Mauricio Macri le sigue con 62,8 por ciento y Massa, que mejoró su valoración positiva, tiene 55,5 por ciento de imagen desfavorable.

El analista Gustavo Córdoba sostiene que existe un “riesgo Adorni” genuino y advierte que el fuerte desgaste del jefe de Gabinete, cuyo rechazo ha experimentado un importante ascenso, incrementa la vulnerabilidad del gobierno debido a que Milei carece de un fusible intermedio y concentra toda la exposición pública. No obstante, el especialista matiza que el Presidente aún genera expectativas y que la ausencia de una alternativa nítida, sumada a la posibilidad de que nuevos escándalos o una profundización del deterioro económico trasladen el repudio hacia todo el espacio libertario, explican por qué un caso como el de Adorni puede contagiar desgaste a la administración.

En sintonía, el sondeo neuquino de Doble Pe evidencia que el desempleo y la precarización laboral alcanzan el primer puesto entre las preocupaciones con un 35,4 por ciento, mientras que la corrupción trepó al 31,1 por ciento. La información sobre las propiedades de Adorni fue considerada “un escándalo” por el 47,6 por ciento. Por otra parte, el 66 por ciento manifestó temor a que su salario continúe perdiendo poder adquisitivo frente a la inflación y solo un exiguo 5,8 por ciento respondió que dispone de margen de ahorro.

Federico Aringoli, al frente de Doble Pe, afirma que la cuestión económica ya se venía manifestando en la preocupación ciudadana desde hacía varios meses, con el ingreso, el desempleo, el miedo a que el sueldo siga perdiendo contra la inflación y la necesidad de buscar un segundo trabajo como los tópicos más recurrentes. En esta última medición, lo que emergió y coincide con los relevamientos nacionales es el tema de la corrupción, que hasta ahora figuraba muy relegado como problema principal argentino. El caso Adorni, reflexiona, colocó a la corrupción como primera o segunda inquietud entre los encuestados, lo que empujó todos los indicadores económicos hacia abajo: quienes se declaraban muy conformes se redujeron bastante, al igual que aquellos que decían estar bien. Existe un impacto concreto y significativo, y la aparición de la corrupción como preocupación corre en paralelo con la imagen negativa de Milei, que sigue hundiéndose.

Proyecciones electorales y escenarios futuros

De cara a la proyección hacia 2027, Cristian Buttié introduce una distinción entre el desgaste vinculado a la gobernabilidad de Milei y el desgaste de la microeconomía, agravado ahora por los escándalos de corrupción. El analista señala que más adelante vendrá la etapa electoral: la gente aún no define con claridad lo que quiere, pero va perfilando lo que no quiere. Si la imagen del Presidente sigue cayendo y su valoración muy mala continúa creciendo, ese sector terminará apoyando cualquier opción con tal de que Milei no resulte reelecto.

Paola Zuban también se muestra prudente a pesar del panorama catastrófico para el oficialismo. La especialista reconoce que el escenario político se halla muy fragmentado, pero a la vez recuerda que aún resta un año y medio para los próximos comicios, por lo que no existe, ni mucho menos, un clima electoral instalado en la ciudadanía. Generalmente, cuando crece el descontento con el oficialismo, los votantes desencantados —que tampoco desean retornar a la opción anterior— empiezan a buscar alternativas y los partidos o dirigentes menos masivos comienzan a crecer. Sin embargo, a medida que se aproxima el proceso electoral, el escenario vuelve a polarizarse.

Justamente, aunque todos los sondeos reflejan la caída de la imagen presidencial, no existe unanimidad sobre su futuro desempeño electoral. Un relevamiento de RDT mostró a Milei con apenas un 31,8 por ciento de imagen positiva. La suma de las intenciones de voto de Sergio Massa y Juan Grabois sitúa al peronismo en 26 puntos, mientras que un 12,2 por ciento preferiría “un candidato de un espacio nuevo”. El 9,6 por ciento respondió no saber aún a quién votará.

Aún detectando el malhumor social, Gustavo Córdoba relativiza el horizonte de 2027 y explica por qué figuras como Villarruel o Bullrich escapan al “riesgo Adorni”. El analista sostiene que no hay que subestimar el contexto: una mejora económica puede beneficiar la imagen gubernamental, y un empeoramiento la agravaría, afectando también a su entorno. Por eso resulta lógico que figuras como la vicepresidenta y la ministra de Seguridad no se desgasten tanto como el propio Milei.

Con varias campañas presidenciales en su haber, Juan Courel apuntó que la recuperación del mandatario solo podría llegar con un cambio de la situación económica en el bolsillo de la gente. De todos modos, vislumbra difícil un repunte porque ya no le funciona el recurso retrospectivo y no despierta confianza. Lo único que le resta por hacer, subraya, es mostrar resultados palpables. En ese sentido, Cristian Buttié coincide en que la imagen del Presidente está cayendo y eso abre el abanico a la posibilidad de un recambio. Y agrega: todavía no surge ninguna figura que lo capitalice directamente, pero este escenario constituye un punto de partida innegable.

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