YPF define su estrategia tras el fin de la pausa en los precios de los combustibles

YPF define su estrategia tras el fin de la pausa en los precios de los combustibles

La petrolera estatal encabeza una reunión clave este lunes con el resto de las empresas del sector, luego de que expirara el “freno” de 45 días que contuvo las subas en los surtidores. Se espera una decisión conjunta que podría reflejar el arrastre de la escalada internacional del crudo.

Tras haber dispuesto un compás de espera de cuarenta y cinco jornadas para mitigar la vertiginosa alza en los carburantes, la compañía YPF encara este lunes la definición de las acciones a implementar y el rumbo a seguir en materia tarifaria. A comienzos del mes de abril, el máximo responsable ejecutivo y presidente de la firma, Horacio Marín, confirmó que la empresa de capitales estatales no repercutiría los incrementos en las bocas de expendio durante ese lapso, equivalente a un mes y medio contado desde el primer día de ese mismo mes.

El decimoquinto día de mayo marca el vencimiento de ese intervalo sin modificaciones en los valores, por lo que se anticipa una resolución acordada entre YPF y el resto de las empresas petroleras que operan en el mercado. En ese contexto, el propio Marín adelantó que este lunes tendrá lugar un encuentro entre ambas partes para determinar los pasos a proseguir, y que dicho comunicado será efectivamente dado a conocer a la opinión pública. “Esta medida nos permitirá sostener una relativa estabilidad en los precios en el surtidor. A lo largo de este período, desde YPF no trasladaremos a los usuarios el efecto de las nuevas oscilaciones del crudo Brent, permaneciendo despejadas el resto de las variables que integran la formación del costo”, había explicado el ejecutivo en aquella oportunidad.

El denominado “pulmón” actúa como un instrumento de estabilización pasajera, destinado a absorber movimientos violentos en los valores internacionales y a evitar que estos impacten de forma inmediata en el bolsillo del comprador final. Desde que estalló el conflicto armado entre Estados Unidos e Irán, hacia finales del mes de febrero, los precios de los combustibles han experimentado un encarecimiento del veintitrés por ciento. Esta curva ascendente fue alimentada por la pronunciada suba del costo del petróleo en los mercados globales.

Tanto la variedad Brent, tomada como referencia para el continente europeo, como el tipo WTI, de referencia para los Estados Unidos, han visto incrementado su valor en más de un cincuenta por ciento desde el inicio de las hostilidades en Oriente Próximo. No obstante, las cotizaciones se mantienen aún cercanas a los cien dólares por barril, por lo que la traslación a los consumidores finales resulta inexorable. Todas las miradas apuntan ahora hacia la magnitud del ajuste y, sobre todo, al impacto que esta decisión tendrá en la economía de los hogares, dado que el diferencial acumulado durante el período de congelamiento deberá, irremediablemente, ser transferido a los surtidores en algún momento del corto o mediano plazo.

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