La exmandataria del PRO ahora cuestiona con crudeza el estado de la red de trenes urbanos, mientras el actual jefe comunal le responde con obras ejecutadas y un dardo hacia su predecesor. El episodio expone las grietas internas del espacio amarillo y despierta suspicacias sobre un posible salto electoral de la funcionaria nacional.
En un giro sorpresivo que conmocionó los pasillos de la política local, la ministra de Seguridad nacional, Patricia Bullrich, eligió las profundidades del subsuelo porteño como nuevo escenario de confrontación. La funcionaria, que hasta hace apenas un par de años lideraba el PRO, manifestó de manera repentina una ferviente preocupación por el estado operativo de la red de subterráneos de la Capital Federal, así como por la ausencia de expansión de sus líneas. Este gesto, difundido a través de una publicación en la red social X junto con un material audiovisual, fue interpretado unánimemente por las distintas fuerzas políticas como un claro movimiento preelectoral orientado a posicionarse como eventual aspirante a conducir el Ejecutivo comunal. No obstante, fuentes cercanas a la dirigente no descartan que esta embestida constituya apenas una maniobra de distracción para aplacar las crecientes tensiones dentro del espacio libertario que lidera Javier Milei.
El aludido por estos señalamientos no tardó en responder. El actual jefe de Gobierno de la ciudad, Jorge Macri, recogió el guante lanzado por Bullrich con una estrategia frontal: enumeró de manera detallada las numerosas obras de modernización y mantenimiento realizadas durante su gestión, al tiempo que aprovechó la coyuntura para enviar una indirecta punzante hacia su antecesor en el cargo, Horacio Rodríguez Larreta. De esta forma, el primo del expresidente Mauricio Macri buscó desmarcarse de las supuestas falencias heredadas y, al mismo tiempo, reivindicar su propio legado en la administración de los transportes.
Pero el cruce no quedó allí. Desde otros sectores partidarios, diversos referentes políticos salieron al cruce de la senadora libertaria para refrescarle la memoria colectiva. Le recordaron que hasta hace solo dos años ella misma presidía el PRO, la misma fuerza que ha gobernado de manera ininterrumpida la ciudad autónoma durante las últimas dos décadas. Esos mismos actores subrayaron la paradoja de que hoy quien señala con el dedo las carencias del subte porteño fue, durante largo tiempo, la máxima responsable política de un partido que ostenta el control de todos los resortes del poder comunal desde el año 2007. El episodio, lejos de clausurarse, dejó al desnudo las fracturas profundas en el seno del macrismo y anticipa una pulseada cada vez más intensa por la hegemonía en la principal ciudad del país.
