La Gendarmería nacional bloqueó el acceso al INTI y desató la furia del sector productivo

La Gendarmería nacional bloqueó el acceso al INTI y desató la furia del sector productivo

Empresarios y referentes de las pequeñas y medianas empresas denunciaron un operativo de Gendarmería que les impidió ingresar a la sede del instituto público. Los convocantes calificaron el hecho como un acto de “censura política” y advirtieron sobre las graves consecuencias del vaciamiento tecnológico.

En una jornada que prometía ser un espacio de diálogo y respaldo a la industria nacional, la sede del Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI) ubicada en el Parque Tecnológico Miguelete, partido bonaerense de San Martín, se transformó en el escenario de un inusitado despliegue represivo. Los comerciantes y figuras del ecosistema pyme que se disponían a participar en un encuentro programado para el miércoles a la una de la tarde se hallaron con un cerco de efectivos de Gendarmería Nacional que les vedó la entrada al recinto.

La actividad, que había logrado convocar a 300 personas vinculadas al sector de las pequeñas y medianas empresas, derivó en una asamblea improvisada a la intemperie. “Arribamos y observamos una muchedumbre agolpada en la entrada. Resultó que el salón, el espacio planificado, el equipo de sonido y todos los elementos solicitados con la antelación necesaria fueron cancelados en el último instante. Pero lo más grave es que las autoridades del INTI nos impidieron el paso a los industriales, cuando este lugar es un ente público creado específicamente para potenciar nuestra labor en el país. Rodeados por los uniformados, la reunión se realizó entre los portones de acceso con una gran cantidad de gente”, relató a este diario Raúl Hutil, empresario textil y dirigente de la agrupación ProTejer.

Entre los manifestantes predominaba un sentimiento unánime: jamás habían vivido una prohibición de acceso semejante y muchos tildaron la situación como “un acto de censura política”. Al mismo tiempo, los asistentes subrayaron la relevancia central del instituto para el desarrollo industrial argentino, las crecientes dificultades que aquejan al sector y el impacto demoledor del ajuste económico oficial en toda la cadena productiva.

Un ex presidente del organismo apuntó contra el traspaso de funciones a manos privadas. Enrique Mario Martínez, quien condujera el INTI en el pasado, señaló en diálogo con Página12 que los problemas comenzaron hace varios meses, cuando se eliminaron puestos de trabajo y, aún más grave, se trasladaron responsabilidades estratégicas a “amigos del poder”. Como ejemplo, citó el caso del control de balanzas, la verificación de calidad y la certificación de surtidores de combustible. “Todo lo demás es una extrapolación de lo que denomino simplemente la intervención de ladrones de gallinas. Suprimir mil ensayos porque supuestamente pueden ser brindados por la actividad privada es un intento de adueñarse de un mercado cautivo. Para peor, esto revela la absoluta ignorancia del funcionario sobre qué significa, especialmente en materia de exportación, la intervención de un organismo público en la certificación de productos”, denunció Martínez.

El Gobierno nacional justificó la presencia de las fuerzas de seguridad arguyendo motivos vinculados al resguardo del orden. Sin embargo, la convocatoria, que se realizó bajo el lema “Argentina productiva, con el INTI de pie”, estaba dirigida a directivos, propietarios de firmas y líderes productivos que buscaban defender la trayectoria y la importancia del instituto para la producción nacional, además de expresar un categórico rechazo a las políticas “antiindustriales” de la actual gestión libertaria.

En este contexto, Hutin lanzó una contundente advertencia: “La movilización de ayer demuestra con claridad que a este gobierno no le interesa la universidad, ni tampoco la industria, que está desapareciendo. Por lo tanto, razonan: ¿para qué queremos invertir dinero en el INTI? En síntesis, en su modelo no entran ni el conocimiento, ni la innovación, ni el trabajo, ni la producción. Si pueden manifestar abiertamente que ‘el mejor programa industrial es no tenerlo’, todo está dicho”.

El temor a un efecto dominó en la economía real. Martínez completó el análisis agregando que las medidas actuales anulan desarrollos y eliminan cualquier posibilidad de apoyo a las empresas emergentes. “Con la mirada miope que caracteriza a este gobierno, el vaciamiento busca apropiarse de un mercado cautivo y creer que a un comprador alemán o húngaro le representa lo mismo el certificado de un laboratorio privado que el de un organismo público responsable del control de pesas, medidas y atributos de cualquier producto que se exporte. Por eso la Argentina está teniendo serios problemas con sus exportaciones al perder la intervención del SENASA, del INTI y del INTA en diversos aspectos de la producción que se envía al exterior”, explicó.

La limitación de funciones genera, por consiguiente, un efecto dominó devastador para la economía real, la producción y el empleo. Como consecuencia directa, también se compromete el ingreso de divisas, fundamentales para mantener el equilibrio de las cuentas públicas. “Que decidan despedir gente es el corolario de todo esto, pero el eje central es la transferencia de actividades, transformada por la mentalidad de un burócrata en negocios, hacia los amigos del poder”, sentenció Martínez.

Quienes se acercaron pasadas las doce del mediodía expresaron su respaldo público al organismo que, según consignaron los trabajadores en un comunicado, “durante décadas acompañó procesos de innovación, calidad, exportación, metrología y desarrollo tecnológico en la industria argentina”. Mientras tanto, desde el Ministerio de Transformación y Desregulación del Estado, comandado por Federico Sturzenegger, se impulsa una nueva estructura para el instituto que implica, entre otras medidas, el despido de 700 empleados.

Un símbolo de resistencia para las pymes. En su reflexión final, Raúl Hutil delineó la dimensión exacta de lo que está en juego: “El INTI para las pequeñas y medianas empresas siempre representó una solución, un salvavidas al cual aferrarnos cuando enfrentábamos un desarrollo novedoso o una dificultad grave. Es poder unir la práctica con el saber teórico profundo de sus profesionales. Es disponer de las certificaciones necesarias a través de múltiples ensayos del producto que se quiere colocar en el mercado interno o internacional. Pero además, como ciudadano, me da la tranquilidad de saber que cuando me venden un litro de cualquier producto, efectivamente recibo un litro. Lo mismo ocurre con los pesos, desde el almacenero al que le controlan la balanza hasta los kilos que se declaran en la exportación. Imagínese que nadie controle la calidad de las cubiertas de un micro y estas lleguen a explotar: ¿cuántas vidas estaríamos poniendo en riesgo? Por todo ello, el INTI no es un gasto, es una inversión necesaria pensando en el presente y en el futuro”, concluyó el dirigente.

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