El Gobierno anuncia un alivio fiscal para el agro y la industria en un acto ante la Bolsa de Cereales

El Gobierno anuncia un alivio fiscal para el agro y la industria en un acto ante la Bolsa de Cereales

El Presidente reveló una gradual disminución de los gravámenes a las exportaciones de trigo y cebada a partir de mediados de 2026, al tiempo que esbozó un cronograma de reducciones para la soja y el sector fabril. El mandatario calificó a las retenciones como la “cara más visible” de un “monstruo estatal” que promete desmantelar.

En un encendido discurso pronunciado ante la Bolsa de Cereales de Buenos Aires, el jefe de Estado, Javier Milei, confirmó este jueves una rebaja en los derechos de exportación para dos cultivos clave del agro argentino. La medida, que comenzará a regir en junio de 2026, establecerá una disminución del tributo para el trigo y la cebada, que pasará del 7,5 al 5,5 por ciento. El anuncio, recibido con un palpable entusiasmo por parte de los productores congregados, no se detuvo allí: el mandatario también se comprometió a instrumentar una quita impositiva para la soja a partir del año venidero.

Durante su alocución, el líder político detalló un esquema de reducciones escalonadas que se extenderá más allá de su eventual reelección. “Desde enero de 2027, en función de cómo evolucione la recaudación, procederemos a disminuir entre un cuarto y medio punto porcentual de manera mensual y sostenida hasta el año 2028 si el pueblo nos concede nuevamente su confianza”, explicó Milei, vinculando explícitamente el cronograma fiscal con un hipotético segundo mandato. En esa misma línea, anticipó alivios para el entramado industrial: “También le bajaremos los impuestos a la industria automotriz, a la petroquímica y a la maquinaria a partir de junio de 2026 hasta junio de 2027, con el objetivo de llegar a cero”, prometió.

El primer mandatario no escatimó elogios hacia el sector agropecuario argentino, al que definió como un pilar fundamental del desarrollo nacional. “Resulta imperdonable lo que le infligieron a esta actividad durante décadas”, sentenció, para agregar luego: “Fue un modelo sistemático de expoliación del campo para nutrir las arcas estatales”. En esa línea discursiva, calificó a las retenciones como la manifestación más evidente, aunque no la única, de un aparato público desmesurado. “Las retenciones son una de las miles de cabezas de este monstruo estatal que les arrojaron encima durante el último siglo”, declaró antes de formular una pregunta retórica al auditorio: “¿Por qué no erradicar de raíz todas las injusticias que aún persisten hoy?”.

El Presidente fue tajante al establecer las condiciones de su política económica, diferenciándose explícitamente de gestiones previas. “No voy a disminuir un tributo para después tener que volver a incrementarlo, como ocurrió en administraciones anteriores”, advirtió, y completó: “Tampoco tengo intención de financiar el agujero fiscal mediante deuda que terminen pagando nuestros hijos y nietos, ni a través del impuesto inflacionario. Eso no sería una solución al problema, sino reemplazar una estafa por otra”.

En otro segmento de su exposición, el mandatario ponderó los respaldos internacionales a su gestión y los indicadores económicos recientes. “Cuando me dirigía hacia este lugar, el Fondo Monetario Internacional otorgó su visto bueno al programa económico argentino, lo que libera mil millones de dólares”, comunicó con visible satisfacción. Acto seguido, ofreció un balance de los logros alcanzados desde su asunción. “Desde que asumimos hasta la actualidad, la economía se encuentra un 9,5 por ciento por encima. Y si depuramos el efecto de la herencia recibida del gobierno anterior, el crecimiento asciende al 11 por ciento. Todo esto en poco más de dos años”, precisó.

El cierre de su intervención estuvo marcado por un tono celebratorio y una singular analogía musical. “A lo largo de veintinueve meses, llevamos a cabo quince mil desregulaciones”, festejó Milei, quien añadió con una metáfora grandilocuente: “Mi equipo de gobierno es como los Rolling Stones. O son Gardel con guitarra eléctrica”, frase que provocó aplausos y risas entre los presentes. El anuncio, enmarcado en la misión presidencial de “achicar el Estado” —tal como el propio mandatario recordó—, abre un nuevo capítulo en la relación entre el poder ejecutivo y el campo, al tiempo que plantea un ambicioso calendario de reformas tributarias que se extenderá por los próximos dos años.

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