Fuerte embate inflacionario en alimentos: las carnes y verduras gatillan la peor suba semanal desde la disparada cambiaria de diciembre

Fuerte embate inflacionario en alimentos: las carnes y verduras gatillan la peor suba semanal desde la disparada cambiaria de diciembre

El rubro de alimentos y bebidas trepó un 2,6 por ciento en la tercera semana de mayo, quebrando dos meses de relativa calma. Los cortes de carne fresca escalaron 4,5 por ciento y las hortalizas, 7,7 por ciento, en un contexto donde el Gobierno intentaba exhibir una desaceleración sostenida tras el pico de abril.

La tercera semana de mayo irrumpió como un coletazo inesperado en la senda que el oficialismo pretendía mostrar de moderación de precios. Los productos de la canasta básica, en especial los de consumo diario, evidenciaron una aceleración abrupta que no se registraba desde aquella explosión cambiaria que marcó el arranque de la gestión de Javier Milei. Según el informe difundido el viernes por la consultora que releva el comportamiento semanal de los precios, el segmento de alimentos y bebidas avanzó un 2,6 por ciento respecto de los siete días anteriores. Se trata de la variación más pronunciada desde la megadevaluación de diciembre, un dato que corta de manera frontal la tendencia descendente que el Poder Ejecutivo venía festejando después de que abril marcara un punto de inflexión a la baja.

Este salto semanal resulta llamativo porque rompe con la quietud de las dos semanas precedentes, donde las mediciones habían arrojado oscilaciones nulas o incluso negativas. El empuje principal provino de dos rubros particularmente sensibles para el bolsillo de los hogares. Por un lado, las carnes frescas registraron un incremento del 4,5 por ciento en apenas siete días, una trepada que por sí sola explicó más de la mitad del alza total del índice alimentario. Por el otro, las verduras protagonizaron un ascenso todavía más vertiginoso, del 7,7 por ciento, consolidándose como otro de los motores de la aceleración. Ambos grupos se ubicaron muy por encima del promedio general y volvieron a encender alarmas entre los especialistas, dado que se trata de productos de alta rotación y fuerte peso en la canasta de los sectores populares.

El trabajo difundido en las últimas horas detalla con precisión el fenómeno: “más de la mitad del alza semanal se explicó por el alza de Carnes (4,5 por ciento semanal), que subió por encima del promedio”, subraya el texto, y agrega que “lo mismo ocurrió con verduras (7,7 por ciento semanal) que también incidió fuerte en el índice general”. Detrás de estos dos rubros explosivos, aunque con aumentos menos estridentes, otros segmentos también se movieron al alza con ritmos que superan las mediciones previas. Los productos de panificación, los cereales y las pastas escalaron un 2,2 por ciento, mientras que el conjunto de lácteos y huevos subió un 1,5 por ciento en la comparación semanal.

La aceleración de los alimentos no es un hecho aislado en la coyuntura, sino que se produce en un momento políticamente delicado para la Casa Rosada. El Gobierno nacional había instalado el relato de una desaceleración progresiva de la inflación como principal ancla de su estrategia económica y también como sostén de la confianza política. Sin embargo, la persistencia de movimientos bruscos en el rubro de consumo masivo revela que la calma puede ser frágil. Especialmente llamativo es el caso de las carnes, que durante varios meses habían mostrado una relativa estabilidad en los mostradores gracias a la retracción del consumo interno y al fuerte deterioro del poder adquisitivo de los asalariados, dos factores que actuaron como freno natural para cualquier intento de traslado a precios.

El relevamiento semanal agregó un dato adicional que matiza el diagnóstico. Aunque la suba promedio fue alta, no se trató de una remarcación generalizada. El porcentaje de productos que sufrieron aumentos se mantuvo en el 16 por ciento, una proporción similar a la de semanas anteriores. No obstante, el informe aclaró que “las variaciones de precios presentaron menor dispersión y menor presencia de valores extremos respecto a la semana anterior”. En otras palabras, si bien no se multiplicaron los productos con subas, aquellos que efectivamente se encarecieron lo hicieron con fuerza suficiente como para arrastrar todo el índice hacia arriba. Es el caso paradigmático de la carne y las verduras, dos ítems de gran ponderación en la canasta alimentaria.

Cuando se amplía la mirada al plano mensual, el cuadro no pierde intensidad. La inflación promedio de las últimas cuatro semanas se estabilizó en el 2,7 por ciento, pero allí también los alimentos se destacaron por sus presiones concentradas en segmentos específicos. El propio informe subraya que “la inflación promedio de las últimas cuatro semanas se explicó principalmente por lácteos, carnes y bebidas”. Entre los ascensos acumulados en ese período, los productos lácteos y huevos lideran con un alza de 7,7 por ciento. Les siguen los aceites, con un 4,6 por ciento; las bebidas e infusiones, con un 3,6 por ciento; y los panificados, cereales y pastas, con un avance más moderado de 1,9 por ciento. En conjunto, los guarismos confirman que el alivio inflacionario dista de ser lineal y que los alimentos continúan siendo un punto de fragilidad en la economía doméstica, capaz de tensionar el humor social y descolocar cualquier promesa oficial de estabilidad duradera.

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