El desplome industrial en Río Grande desata una crisis sin precedentes y golpea el empleo, los servicios públicos y el entramado comercial

El desplome industrial en Río Grande desata una crisis sin precedentes y golpea el empleo, los servicios públicos y el entramado comercial

La pérdida de más de cinco mil puestos fabriles directos en apenas dos años agrava el deterioro económico de la ciudad, dispara la demanda asistencial en el sistema sanitario municipal y enciende las alarmas entre proveedores, comerciantes y organismos productivos locales.

La progresiva debacle de la actividad manufacturera en el sur fueguino ha comenzado a agudizar las grietas del tejido económico de Río Grande, generando un impacto que ya no se limita a los galpones industriales sino que se extiende como una marea adversa hacia el comercio minorista, la red de proveedores, el mercado laboral y hasta la demanda de prestaciones básicas municipales. Distintos actores del territorio describen el presente como uno de los momentos más agudos de las últimas décadas para la industria fueguina, con efectos sistémicos que amenazan la sustentabilidad de la ciudad.

De acuerdo con los guarismos aportados por Juan Pablo Deluca, presidente de Río Grande Activa y representante comunal ante el Fondo para la Ampliación de la Matriz Productiva (FAMP), la provincia ha sufrido una merma cercana a la mitad de sus puestos laborales fabriles en un lapso breve. “Estamos hablando que en el año 2023 existían 11.500 empleos industriales directos y en la actualidad sólo se contabilizan 6.400”, manifestó el funcionario, quien subrayó que esta situación castiga con particular crudeza a Río Grande, urbe cuya estructura económica depende de manera preponderante de la manufactura.

Deluca explicó que la destrucción de fuentes laborales no se agota en el sector fabril, sino que repercute en cadena sobre actividades anexas como la logística, el transporte, los servicios terciarios y la provisión de insumos destinados a las plantas. “A partir de esos 5 mil empleos directos menos que registra la industria, se calcula que existen 10 mil puestos privados menos en términos globales”, advirtió.

Pero el cuadro se torna aún más sombrío cuando el análisis trasciende lo productivo y se introduce en el terreno de lo social. El representante municipal señaló que la crisis ya empezó a trasladarse al sistema de salud local y a las instancias de contención asistencial. “Mucha gente que contaba con una obra social o una medicina prepaga deja de tener cobertura y acude al sistema público”, indicó Deluca, precisando que la presión asistencial sobre los quince dispositivos sanitarios municipales se ha incrementado “alrededor de un 50 por ciento”.

En ese contexto, el funcionario cuestionó el funcionamiento actual del FAMP y demandó que los recursos acumulados en ese fondo sean redirigidos con urgencia para auxiliar a los trabajadores desvinculados del sector fabril. “Existen aproximadamente 270 millones de dólares ‘congelados’ por decisión del Gobierno nacional”, aseguró, y añadió que esos fondos deberían canalizarse hacia programas de capacitación y sostenimiento del empleo. “Nosotros consideramos que en este momento esos recursos tienen que llegar incluso a las personas que empiezan a quedar fuera de la industria”, enfatizó.

Deluca también cuestionó la opacidad en la distribución de los proyectos financiados por el fondo y denunció que Río Grande no recibe inversiones vinculadas a ese mecanismo. “Si uno examina todos los destinos, no hay ni un solo proyecto que se dirija a Río Grande”, afirmó, al tiempo que calificó de poco transparente la gestión del organismo.

El representante advirtió, asimismo, sobre las consecuencias derivadas de la merma de recursos nacionales y provinciales en el funcionamiento cotidiano del municipio. Esa situación, detalló, retrasa los pagos a proveedores y frena la concreción de nuevas inversiones productivas. “Río Grande Activa lleva prácticamente dos años sin recibir aportes de capital”, lamentó.

Pese al sombrío panorama económico, Deluca rescató el crecimiento de algunas líneas de producción impulsadas por la empresa estatal, especialmente aquellas vinculadas a alimentos frescos y producción hortícola. Actualmente, Río Grande Activa opera la única planta de faena avícola de toda la Patagonia Sur y comercializa pollo fresco en Río Grande, Tolhuin y Ushuaia bajo la marca RG Alimentos. Además, desarrolla cultivos de tomates, ajo fueguino y aromáticas deshidratadas. “Demostramos que se puede producir alimentos frescos de primera calidad aquí en Tierra del Fuego”, sostuvo el funcionario, quien además confirmó el próximo lanzamiento de nuevos productos deshidratados elaborados íntegramente en la provincia.

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