La legisladora porteña del PRO cuestionó al jefe de Gabinete en medio de una pesquisa por supuesto enriquecimiento ilícito, reclamó transparencia y advirtió que las peleas en el seno del Gobierno ponen en riesgo los logros que busca instalar la administración de La Libertad Avanza.
En las últimas horas, un nuevo capítulo de tensión sacudió los pasillos de la política nacional cuando la diputada de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires por el PRO, Laura Alonso, elevó el tono de sus críticas hacia uno de los miembros más relevantes del Gabinete nacional. La legisladora, conocida por su trayectoria en la lucha anticorrupción, exigió de manera contundente que el jefe de ministros, Manuel Adorni, brinde ante la Justicia todas las aclaraciones necesarias sobre la evolución de su patrimonio personal, en el marco de una investigación judicial que lo tiene en el ojo de la tormenta por el presunto delito de enriquecimiento ilícito.
Alonso fue clara al manifestar que la ciudadanía reclama respuestas sólidas y exentas de ambigüedad. Según sus palabras, la sociedad no tolera zonas oscuras en quienes ocupan altas funciones ejecutivas, por lo que instó a que este asunto se dirima sin demoras en los estrados judiciales. La parlamentaria subrayó que únicamente de esa manera se podrá garantizar que la gestión impulsada por La Libertad Avanza (LLA) continúe su curso sin contratiempos ni sobresaltos institucionales. En su opinión, despejar cualquier sospecha sobre el patrimonio de Adorni resulta una condición necesaria para preservar la gobernabilidad y la confianza pública en el cambio promovido por el oficialismo.
Pero el diagnóstico de la legisladora no se detuvo en el jefe de Gabinete. En un giro que amplió el foco de sus señalamientos, Alonso también apuntó con crudeza contra las fracturas internas que atraviesan al espacio gobernante. A su juicio, las permanentes disputas en el seno de la Casa Rosada desvían la atención de lo esencial: la situación procesal de uno de los funcionarios con mayor poder dentro de la administración nacional. La diputada advirtió que los roces constantes entre dos sectores de poder determinantes —por un lado, el liderado por la secretaria de Presidencia, Karina Milei, y por el otro, el grupo que orbita alrededor del influyente asesor presidencial Santiago Caputo— generan un clima de inestabilidad que termina perjudicando al conjunto del Ejecutivo. Según su mirada, esas peleas intestinas ponen en serio riesgo los avances que el oficialismo intenta consolidar en materia económica, social y comunicacional.
Cabe recordar que apenas unos días atrás, Alonso ya había solicitado al Gobierno nacional que reduzca la intensidad retórica y política —en sus términos, que “baje los decibeles”—, al tiempo que lanzó una preocupante profecía: el kirchnerismo, siempre atento a las fisuras del adversario, podría capitalizar estos vacíos de poder y estas zonas de sombra para intentar debilitar el proyecto transformador que tanto La Libertad Avanza como el PRO dicen querer llevar adelante. De este modo, la legisladora porteña no solo puso el foco en el patrimonio de Adorni, sino que además trazó un escenario de alerta máxima ante la posibilidad de que la oposición más dura aproveche los errores no forzados del oficialismo. La exigencia de transparencia y el llamado a la unidad interna resonaron con fuerza en un momento político donde cada declaración judicial o cada cruce de pasillos puede inclinar la balanza de la opinión pública.
