Cuestionan el rumbo del Fondo para la Ampliación de la Matriz Productiva: denuncian demoras, falta de claridad y una distribución desigual de los recursos

Cuestionan el rumbo del Fondo para la Ampliación de la Matriz Productiva: denuncian demoras, falta de claridad y una distribución desigual de los recursos

El economista Deluca señaló que el 80% de los fondos proviene de Río Grande, aunque esa ciudad apenas concentra un proyecto aprobado. Advierten que la mayor parte de las inversiones terminó en Ushuaia, mientras la localidad más afectada por la crisis industrial y laboral queda postergada.

En las últimas horas volvió a encenderse la polémica en torno al funcionamiento del Fondo para la Ampliación de la Matriz Productiva, luego de que desde Río Grande elevaran fuertes reparos sobre la manera en que se ejecutan los recursos, la escasa transparencia en la selección de iniciativas y una lógica de distribución territorial que, a todas luces, no refleja ni el origen de los aportes ni las urgentes necesidades económicas que atraviesa la provincia.

El análisis crítico fue encabezado por el economista Juan Pablo Deluca, quien puso números sobre la mesa: aproximadamente el ochenta por ciento de los fondos que alimentan el FAMP tiene su origen en Río Grande. Sin embargo, esa misma ciudad, motor financiero del esquema, apenas logra tener un único proyecto admitido dentro de la cartera de inversiones respaldadas por el organismo. Según detalló el especialista, el grueso del dinero destinado a iniciativas productivas se vuelca sobre Ushuaia, mientras que Río Grande enfrenta el presente más delicado en términos de actividad económica y empleo.

El profesional subrayó que esa localidad no solo financia la mayor parte del caudal monetario del fondo, sino que además padece el impacto más severo por la contracción de la industria y la consiguiente pérdida de puestos laborales. En ese marco, reveló la existencia de múltiples emprendimientos productivos pensados para Río Grande que superaron instancias de evaluación e incluso obtuvieron preaprobaciones, aunque jamás lograron despegar hacia su concreción. Deluca mencionó específicamente proyectos vinculados con la elaboración de alimentos, los cuales nunca vieron la luz y, en muchos casos, terminaron siendo redirigidos hacia la capital provincial.

Esa situación, advirtió el economista, no hizo más que profundizar las brechas territoriales en el reparto de los desembolsos. A su juicio, el fondo debería priorizar inversiones capaces de generar puestos de trabajo genuinos y estimular nuevas ramas productivas justamente en los distritos más castigados por la recesión. Las objeciones también alcanzaron el perfil de los proyectos que sí lograron ser aprobados. Deluca fue contundente al manifestar su desacuerdo con ese tipo de iniciativas, y precisó que buena parte de las inversiones validadas terminaron ligadas a desarrollos hoteleros. Consideró que la herramienta fue concebida para apuntalar actividades estratégicas que permitan diversificar la matriz productiva, no para acompañar emprendimientos que podrían avanzar sin auxilio específico del fondo.

La transparencia fue otro de los flancos duramente cuestionados. El especialista afirmó sin rodeos que el grado de opacidad del FAMP le resulta inaceptable, y recordó que durante largos períodos la ejecución de los caudales permaneció prácticamente detenida. Incluso mencionó que en distintos ámbitos se evaluó seriamente la posibilidad de judicializar la situación, dado que el fondo fue creado con el propósito explícito de financiar proyectos de diversificación económica, un cometido que, a todas luces, no se estaría cumpliendo.

Deluca agregó un reproche de fondo: la ausencia de una planificación productiva que prepare a la provincia para un horizonte con menor dependencia de la industria electrónica. En ese sentido, recordó que el intendente Martín Pérez presentó una iniciativa para destinar parte de los recursos a programas de capacitación laboral con remuneración incluida, así como al respaldo financiero de nuevos proyectos orientados a trabajadores golpeados por la crisis fabril. El economista subrayó que planificar el devenir económico y productivo de la provincia forma parte de los mandatos expresos del FAMP, y criticó que el organismo no haya desplegado acciones acordes a la realidad que enfrenta Tierra del Fuego. Fue lapidario: no hicieron nada, en alusión a la falta de políticas destinadas a motorizar nuevas actividades económicas.

Para cerrar, Deluca planteó que la discusión alrededor del FAMP adquiere una dimensión todavía más relevante en un contexto de debilitamiento del consenso político nacional que, durante décadas, sostuvo el régimen de promoción industrial. Advirtió que la herramienta fue diseñada para acompañar una transición ordenada hacia una economía más diversificada, aprovechando recursos que genera la propia industria fueguina. Esa oportunidad, concluyó, luce desaprovechada frente al escenario actual.

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