La titular del FMI recorrió Vaca Muerta en respaldo al plan económico y bajo la sombra de la deuda heredada

La titular del FMI recorrió Vaca Muerta en respaldo al plan económico y bajo la sombra de la deuda heredada

La directora gerente del organismo multilateral de crédito, Kristalina Georgieva, realizó una visita protocolar al yacimiento no convencional para constatar el potencial energético que sostiene las reservas del país, en una jornada que combinó gestos políticos, reuniones con empresarios selectos y la presencia de un funcionario cuestionado por su pasado en el gobierno anterior

En el tramo conclusivo de su itinerario por territorio argentino, la máxima autoridad del Fondo Monetario Internacional emprendió un desplazamiento hacia la formación geológica de Vaca Muerta, con el propósito explícito de observar y comprender en profundidad las dimensiones reales de aquella fuente de divisas que el petróleo de extracción no convencional representa para las arcas nacionales. No se trató de una mera excursión institucional: el caudal de dólares que allí se genera constituye un flujo financiero de relevancia estratégica para garantizar el cumplimiento de los compromisos de pago que la nación mantiene con el propio organismo crediticio, en una paradoja que atraviesa el relato oficial, dado que esa deuda fue contraída durante la administración de Mauricio Macri, época en la que el actual ministro de Economía, Luis Caputo, ocupaba un sitial protagónico en la gestión económica. Precisamente, el propio mandatario Javier Milei había atribuido a Caputo la responsabilidad por aquella fuga de capitales, al graficar en términos críticos el destino de esos recursos hacia el exterior.

La jornada del martes encontró a la funcionaria búlgara descendiendo en la provincia de Neuquén pasadas las diez de la mañana, luego de una velada previa en la que compartió una cena con un grupo de empresarios cuidadosamente seleccionados por la representación local del FMI, en un enclave distinguido del barrio porteño de Recoleta. El arribo al yacimiento Loma Campana demandó un operativo de seguridad de alto vuelo que incluyó el uso de helicóptero y un dispositivo de protección reforzado, y en el trayecto estuvo acompañada por el titular del Palacio de Hacienda, el viceministro José Luis Daza —de origen chileno— y el representante argentino ante el Fondo Monetario, Leonardo Madcur, quien prolongó su permanencia en el cargo tras haber sido designado durante la gestión precedente y se ha consolidado como uno de los colaboradores de mayor confianza del ministro.

En las instalaciones del yacimiento, la comitiva fue recibida por Horacio Marín, presidente de YPF, quien ofició de anfitrión y guía en un recorrido que permitió a la visitante entablar diálogo con los trabajadores de la petrolera, y más tarde la convirtió en protagonista de una reunión técnica en la que se expuso con minuciosidad el potencial del área hidrocarburífera. La directora del Fondo no ocultó su impresión y señaló a la industria energética como uno de los pilares fundamentales sobre los que se asienta la recuperación económica del país. Marín, por su parte, replicó la valoración en sus redes sociales al destacar la productividad del encuentro y la oportunidad de mostrar la tecnología de perforación de última generación, el compromiso del personal y el nivel de eficiencia alcanzado por la empresa.

Esta incursión en territorio neuquino se inscribió en el marco de una estadía más amplia que la titular del organismo había pautado en el país. Desde su llegada el lunes, Georgieva había brindado un explícito respaldo a la hoja de ruta económica del gobierno durante una conferencia desarrollada en el Ministerio de Economía, y más tarde sostuvo una cena con diversos referentes del denominado «círculo rojo» empresarial. En un gesto inédito que desnuda la sintonía política entre ambas partes, la funcionaria participó además de la reunión de gabinete que el presidente Milei mantuvo con sus ministros, y encabezó un conversatorio con estudiantes de cinco universidades en el Palacio Libertad, cuyo contenido se mantuvo en un tono predominantemente institucional y autobiográfico, alejado de las definiciones de política económica.

La velada exclusiva con los dueños del poder empresarial

La noche anterior al periplo hacia la formación shale, la delegación del FMI en el país orquestó una cena de alto voltaje que terminó concretándose en el suntuoso Palacio Duhau, un reducto de la elite recoleta que aquella jornada vio desfilar una comitiva de vehículos de alta gama y un despliegue de seguridad que resguardaba a los invitados. El representante local del organismo, Max Alier, había proyectado originalmente un encuentro con los integrantes del Grupo de los Seis —que nuclea a las entidades bancarias, la Unión Industrial, la Cámara de Comercio, la Cámara de la Construcción, la Bolsa y la Sociedad Rural— pero la anfitriona solicitó expresamente modificar la nómina para entrevistarse con propietarios de empresas o con las manos derechas de los dueños, rechazando cualquier interlocución con dirigentes de carácter institucional y exigiendo la confección de una nueva lista.

El censo de asistentes, que en su mayoría enfatizó la urgencia de aliviar la presión impositiva y explorar las vías para reactivar el crecimiento, estuvo compuesto por figuras alineadas con el credo de fondo que impulsa la administración actual. Se dieron cita en el lobby del palacio Pierpaolo Barbieri, de la billetera virtual UALÁ; el banquero Jorge Brito, del Macro; Isela Costantini, quien supo estar al frente de Aerolíneas Argentinas y General Motors y hoy desarrolla tareas en el Grupo BST vinculado al sector asegurador y la economía real; también se hizo presente Eduardo Elsztain, propietario del holding IRSA; y Marcos Bulgheroni, uno de los accionistas de la petrolera PAE. La convocatoria incluyó además a Mariana Schoua, de la cámara que aglutina a empresas estadounidenses AMCHAM, y a Martín Pérez de Solay, de la minera Glencore, que meses atrás había solicitado al gobierno un beneficio fiscal bajo el régimen RIGI para un proyecto inversionista.

La nómina se completó con Daniel Novegil, de Ternium —la compañía del grupo Techint—, un histórico del holding y brazo derecho de Paolo Rocca, cuya presencia simbolizó la de su superior jerárquico; Juan Martín de la Serna, de Mercado Libre, reconocido como uno de los lugartenientes políticos de Marcos Galperín; y Catalina Cascio, de Ferrosider, una metalúrgica orientada principalmente al abastecimiento de la industria automotriz. La inclusión de esta última resultó particularmente llamativa, dado que ni la firma ni su representante son habitués del ecosistema empresarial tradicional. Sin embargo, si el objetivo de Georgieva era obtener un diagnóstico acabado de la realidad económica, la convocatoria evidenció notorias ausencias: no hubo representación sindical, ni empresarios pyme, ni voces de aquellos sectores que han sufrido con mayor crudeza el embate del modelo vigente.

El hombre que cambió de bando y la incomodidad en el peronismo

Durante bastante tiempo permaneció en las sombras, oculto en los pliegues de la estrategia política, pero Leonardo Madcur, el representante argentino ante el FMI que había sido designado en la era de Sergio Massa, comenzó a exhibirse en público con una frecuencia inusitada. En las filas del peronismo circula un calificativo que lo persigue: muchos lo tildan de «traidor» por haber transicionado sin sobresaltos al espacio libertario tras la derrota electoral del gobierno anterior. Madcur, un sanjuanino de convicciones ultraliberales que acompañó a Roberto Lavagna en 2005, se ha convertido en uno de los preferidos del ministro Caputo, quien lo llevó consigo a Vaca Muerta y lo mantiene como eslabón central en las cuestiones técnicas, un rol que ya había ejercido cuando Massa conducía la cartera de Hacienda en la gestión de Alberto Fernández. En el Frente Renovador lo incluyeron en la nómina de los «no queridos», en similar situación a la de Marco Lavagna, quien permaneció al frente del INDEC hasta su renuncia en 2025, luego de que el gobierno libertario interviniera el organismo estadístico para modificar la fórmula de medición inflacionaria.

La trayectoria de Madcur encierra matices singulares: es amigo de Milei desde los años en que ambos coincidieron en Corporación América, la empresa de Eduardo Eurnekian que funcionó como plataforma de lanzamiento para numerosos cuadros de distintas extracciones partidarias. Allí trabó relación no solo con el actual jefe de Estado, sino también con el ex jefe de Gabinete Guillermo Francos. «Leo», como lo llama Caputo, es yerno de Guillermo Nielsen, otro ex integrante de Corporación América, y fue precisamente Madcur quien facilitó el contacto entre Eurnekian y Milei. Hoy, Nielsen —quien también militará en las filas del Frente Renovador— se desempeña como embajador del gobierno libertario en Paraguay.

Fuentes del ministerio de Hacienda reconocen que se trata de «un cuadro en ascenso», y destacan la capacidad de Madcur para consolidar su rol internacional con discreción pero con influencia creciente. Lo paradójico del caso es que, en menos de dos años, haya mudado de misión con tal celeridad, un fenómeno que la política tiende a naturalizar pero que exhibe con claridad un problema de credibilidad institucional que no pasa inadvertido para una ciudadanía atenta a las contradicciones del poder.

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