Milei consuma la mayor privatización de su mandato: Jan de Nul-Servimagnus se adjudica la Vía Navegable Troncal

Milei consuma la mayor privatización de su mandato: Jan de Nul-Servimagnus se adjudica la Vía Navegable Troncal

El gobierno formalizó la concesión de la estratégica hidrovía por la que circula el 80% del intercambio comercial argentino, en un proceso que contó con el respaldo de organismos internacionales y actores del sector privado.

En un movimiento que marca un hito en la política de desregulación económica impulsada por la administración libertaria, el Poder Ejecutivo nacional concretó la transferencia al ámbito privado de una de las infraestructuras logísticas más críticas del país. La Agencia Nacional de Puertos y Navegación, mediante la Resolución 2026-36-APN-ANPYN#MEC, rubricó la adjudicación definitiva de la concesión de la Vía Navegable Troncal al consorcio conformado por la compañía belga Jan de Nul y la firma local Servimagnus, luego de agotar todas las instancias evaluativas previstas en el pliego licitatorio.

Esta operación, considerada por especialistas y operadores del mercado como la cesión de activos estatales de mayor envergadura desde la asunción del actual mandatario, no solo transfiere la gestión de un corredor fluvial esencial sino que también sienta un precedente en la modalidad de participación del capital extranjero en obras de infraestructura sensible. El trazado en cuestión, que abarca más de 1600 kilómetros de cursos navegables, constituye el principal canal de salida para la producción agroindustrial del corazón productivo del país, desde los puertos del Gran Rosario hasta el océano, atravesando las provincias de Santa Fe, Entre Ríos, Corrientes, Chaco, Formosa y Misiones.

El dictamen oficial, difundido a través de los canales habituales del organismo regulador, da cuenta de que la oferta presentada por la sociedad de capitales belgo-argentinas resultó la más ventajosa entre todas las propuestas competitivas, superando en diversos aspectos técnicos y económicos a las restantes empresas participantes. Un dato no menor que resalta en el comunicado gubernamental es que el cierre del procedimiento no suscitó objeciones ni reclamos por parte de los oferentes que quedaron en desventaja, quienes convalidaron explícitamente los informes y peritajes elaborados por la Comisión Evaluadora a lo largo de las sucesivas fases del concurso. Esta ausencia de impugnaciones otorga un respaldo implícito a la transparencia del certamen, cuestión que la Casa Rosada enfatizó como uno de los pilares del proceso.

De acuerdo con las precisiones suministradas por fuentes oficiales, la suscripción definitiva del contrato de concesión deberá materializarse en un lapso no superior a los treinta días hábiles, contados a partir de la publicación de la resolución correspondiente. Una vez que se estampe la rúbrica definitiva, el nuevo operador tendrá la obligación de ejecutar un ambicioso plan de modernización de la infraestructura existente, que incluye, entre otras prestaciones, la profundización del calado de la vía para posibilitar el tránsito de embarcaciones de mayor porte, la instalación de sistemas de balizamiento de última generación y la implementación de tecnologías de monitoreo satelital que incrementarán los estándares de seguridad operativa. Paralelamente, se contemplan partidas específicas destinadas a reforzar los mecanismos de prevención y persecución del narcotráfico, flagelo que encuentra en los puertos y canales fluviales uno de sus corredores de expansión más preocupantes.

Desde el punto de vista económico, el traspaso de la gestión traerá aparejada una disminución inmediata del 13,5% en los costos logísticos asociados a la cadena de transporte fluvial, según proyectaron los técnicos que intervinieron en la confección de los pliegos. Esta reducción, que impactará de lleno en los fletes y en las tarifas portuarias, se traducirá en un alivio competitivo para todos los eslabones de la cadena agroexportadora, desde los productores primarios hasta las plantas procesadoras y los puertos de embarque. La perspectiva de ahorro adicional se potencia con la posibilidad de que los buques de ultramar completen su carga total en los puertos de origen, sin necesidad de realizar trasbordos en radas externas, lo que elimina sobrecostos operativos y acorta los tiempos de estiba y desestiba.

El blindaje institucional del proceso quedó reforzado por la participación activa de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD), organismo dependiente de la ONU que actuó como veedor externo y auditor de buenas prácticas en cada una de las etapas del concurso. El ente multilateral supervisó el cumplimiento de estándares internacionales en materia de gestión de infraestructuras de carácter soberano, emitiendo dictámenes periódicos que avalan la corrección de los procedimientos empleados y la ecuanimidad en el trato a todos los oferentes. Esta supervisión externa constituye un activo político de relevancia para el Gobierno nacional, que busca despejar cualquier sospecha de favoritismo o discrecionalidad en una concesión que despierta interés estratégico y comercial a nivel global.

En cuanto al respaldo corporativo y gremial, el Ejecutivo nacional cosechó el apoyo explícito de las principales cámaras que agrupan a los usuarios privados de la hidrovía. La Cámara de la Industria Aceitera de la República Argentina y el Centro Exportador de Cereales, entidades que nuclean a los gigantes de la molienda y la comercialización de granos, manifestaron su beneplácito por la concreción de la licitación, así como la Unión Industrial Argentina, la Bolsa de Comercio de Rosario —termómetro ineludible del comercio agroindustrial— y las cámaras que representan a los puertos privados y a las actividades marítimas y portuarias en su conjunto. Todas estas organizaciones coincidieron en señalar que el nuevo esquema de gestión privada inyectará inversiones que el Estado, agobiado por restricciones presupuestarias, no habría podido afrontar en el corto ni en el mediano plazo.

El respaldo territorial no se hizo esperar tampoco desde los gobiernos subnacionales. Los mandatarios de las seis provincias ribereñas que bañan el trazado de la Vía Navegable Troncal —Entre Ríos, Santa Fe, Corrientes, Chaco, Formosa y Misiones— expresaron su satisfacción por la culminación del proceso y avalaron la decisión de avanzar hacia una concesión integral, en línea con lo que consideran un paso necesario para potenciar el desarrollo regional y mejorar la competitividad de sus respectivas economías. Las administraciones provinciales, que históricamente han reclamado mayor inversión en dragado y señalización fluvial, ven en esta privatización una oportunidad para que los recursos privados suplan las carencias de un presupuesto estatal crónicamente insuficiente.

Con este acto de adjudicación, el Gobierno nacional pone fin a décadas de administración directa de la infraestructura por parte del Estado, inaugurando una nueva era en la que el capital privado asume la responsabilidad de la operación, el mantenimiento y la ampliación de la capacidad de la hidrovía. No obstante, el poder público no se desentiende por completo de la gestión, ya que la normativa que regirá el contrato reserva para el Estado un rol activo en materia de fiscalización, supervisión técnica y control de las tarifas que podrá cobrar el concesionario, así como la potestad de intervenir en situaciones de emergencia o incumplimiento contractual.

La estrategia oficial enmarca esta privatización dentro de un plan más amplio de reformas estructurales que busca redimensionar el peso del sector público en la economía, transferir al ámbito privado actividades que el Estado no puede financiar ni ejecutar eficientemente y generar un círculo virtuoso de inversión, empleo y competitividad. La Vía Navegable Troncal, que concentra cerca del 80% del comercio exterior argentino, se convierte así en el laboratorio de prueba de esta concepción económica, y su éxito o fracaso sentará jurisprudencia para futuras concesiones de infraestructura crítica, como la red de autopistas, los sistemas ferroviarios o la gestión de los puertos oceánicos.

Mientras los equipos técnicos de ambas partes ultiman los detalles administrativos previos a la firma, el consorcio Jan de Nul-Servimagnus ya habría comenzado a movilizar equipos y personal para el relevamiento topobatimétrico de los tramos más críticos de la vía. El desafío es mayúsculo: garantizar la navegabilidad en condiciones de seguridad durante todo el año, minimizar las interrupciones por crecidas o bajantes extraordinarias y cumplir con los plazos de inversión establecidos en el cronograma de obras, que prevé etapas sucesivas de profundización y ampliación durante los próximos cinco años.

Los analistas del sector observan con atención el desarrollo de esta concesión, que por su magnitud y características podría convertirse en un caso de estudio sobre los efectos de la participación privada en infraestructuras sensibles para la soberanía nacional. El acierto o desacierto de esta decisión se medirá en términos de eficiencia operativa, reducción de costos y capacidad de inversión, pero también en la preservación del interés público y en la garantía de acceso equitativo a todos los usuarios, pequeños y grandes, que dependen de este corredor fluvial para sostener sus actividades productivas.

La historia de la hidrovía, desde sus primeros proyectos de sistematización en la década de 1990 hasta los sucesivos contratos de dragado y balizamiento que fueron renovados con diferentes operadores, parece cerrar un capítulo para abrir otro radicalmente distinto. El nuevo pliego de concesión, elaborado con asesoramiento internacional y bajo la lupa de la ONU, establece reglas claras, mecanismos de penalización por incumplimientos y auditorías periódicas que, si se respetan, podrían asegurar que esta privatización no sea sinónimo de desregulación salvaje, sino de gestión profesional con control público efectivo.

Mientras tanto, el cronómetro corre hacia la fecha estipulada para la firma definitiva. Se espera que en las próximas semanas, en un acto que podría contar con la presencia del propio Presidente o de altos funcionarios de su gabinete económico, se estampe la rúbrica que convertirá esta resolución en un contrato ejecutable, y la Vía Navegable Troncal, arteria vital del comercio exterior argentino, pase a ser administrada por una compañía de origen belga que ahora tendrá en sus manos una de las principales llaves de la competitividad exportadora del país.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *